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La oración de Abby

Cuando Abby estaba en el segundo año de la escuela secundaria, ella y su mamá escucharon una noticia sobre un joven que había sufrido heridas graves en un accidente de avión, en el cual habían muerto su padre y su madrastra. Aunque no lo conocían, la mamá de Abby dijo: «Tenemos que orar por él y por su familia». Y así lo hicieron.

Acomodar bolos

Sentí intriga al observar el tatuaje de una bola de boliche tumbando bolos en el tobillo de mi amiga Erin. Ella se inspiró al escuchar una canción llamada Acomodando los bolos. La letra alienta a encontrar gozo en las tareas repetitivas que parecen sin sentido, como acomodar bolos una y otra vez, solo para que alguien los tumbe.

No pierdas la oportunidad

«¡Nunca pierdan la oportunidad de mostrarles la luna a sus bebés!», me dijo. Antes de que empezara nuestra reunión semanal de oración, conversábamos en grupo sobre la espectacular luna de cosecha de la noche anterior. La señora Webb era la voz más madura de nuestra conversación, una mujer que ama la creación de Dios. Ella sabía que mi esposa y yo teníamos dos hijos en casa, y quería ayudarme a guiarlos por un camino que vale la pena transitar. ¡Nunca pierdan la oportunidad de mostrarles la luna a sus bebés!

Florecer en el desierto

El biólogo estadounidense Edmund Jaeger descubrió que, cada tantos años, en el desierto de Mojave, una abundancia de lluvia genera «tal riqueza de pimpollos que casi cada centímetro de arena queda escondido bajo un manto de flores». Sin embargo, el espectáculo floral del Mojave no es un fenómeno anual. Los investigadores confirman que la tierra seca debe quedar empapada por las tormentas y calentarse luego con el sol en el momento justo, antes de que los pimpollos cubran el desierto con colores vibrantes.

Encontrar el tesoro

Juan y María paseaban a su perro cuando tropezaron con una lata que las lluvias habían desenterrado. Cuando la abrieron, ¡descubrieron monedas de oro antiquísimas! La pareja encontró siete latas más allí, con 1.427 monedas en total.

¿Podemos relajarnos?

Darío entró a la oficina de la kinesióloga sabiendo que experimentaría mucho dolor. Después de sostenerle el brazo en varias posiciones incómodas durante algunos segundos, la kinesióloga le dijo con suavidad: «Bueno, puedes relajarte». Más adelante, él comentó: «Creo que lo escuchaba al menos 50 veces en cada sesión de kinesiología: “Bueno, puedes relajarte”».

Las vigilias de la noche

Cuando estaba en la universidad, pasaba mis veranos trabajando en una hostería en las montañas. A los miembros del personal se les iba asignando por turnos la «vigilia de la noche»: quedarse cuidando que no hubiera ningún incendio forestal. Lo que al principio parecía una tarea agotadora e ingrata, se transformó en una oportunidad para estar quieto, reflexionar y hallar…

A la imagen de Dios

Cuando su piel morena comenzó a perder color, una joven se sintió aterrada, como si estuviera perdiendo su «esencia». Con un exceso de maquillaje, se cubría las «manchas», como ella las llamaba: porciones de piel más clara causadas por una afección llamada vitíligo. Se trata de una pérdida del pigmento cutáneo melanina.

Objetos en el espejo

«Avancemos… Más… Rápido», dice el Dr. Ian Malcolm en la emblemática escena de la película Jurassic Park, mientras huyen de un tiranosaurio en un Jeep. Cuando el conductor mira por el retrovisor, ve la mandíbula del furioso reptil, justo encima de las palabras: «Los objetos en el espejo pueden estar más cerca de lo que parecen».

Estoy aquí para ti

En muchas ciudades grandes del mundo —entre ellas, París—, la gente se ocupa de ayudar a las personas sin techo en sus comunidades. Cubierta con bolsas impermeables, se cuelga ropa en lugares determinados para que esas personas que viven en la calle las lleven, según lo que necesiten. Las bolsas dicen en su etiqueta: «No estoy perdida; estoy aquí para ti si tienes frío». El emprendimiento no solo abriga a los que no tienen un refugio, sino que también le enseña a la comunidad cuán importante es ayudar a los necesitados.