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El único digno de adoración

Una tarde de abril, millones de personas se reunieron a lo largo del gráfico de un arco que cruzaba México y Estados Unidos para presenciar un eclipse total de sol. Mientras los equipos de televisión documentaban la cuenta regresiva hacia la «totalidad», la multitud enmudeció salvo por una frase repetida: «¡Dios mío!».

El testimonio de Jesús

He oído decir: «No podemos hacer que nuestros hijos crean. Solo darles razones para creer en lo que nosotros creemos». Pero ¿cómo lo hacemos?

Preciosas palabras de despedida

Mi amigo José estaba en cuidados paliativos. Había estado lúcido en mi visita anterior, pero una semana después, estaba frágil y sin habla. Al final de la que sería mi última visita, fui la última en la sala con él. Finalmente, me dirigí hacia la puerta, pero me volví una última vez para decir: «Te quiero», sin esperar respuesta. Entonces, vi a José moviendo los labios. Me respondió: «Te quiero».

Enseñanza de mi auto arrendado

Hace poco, viajé a Los Ángeles y tuve que arrendar un coche. Al rato, estaba conduciendo por calles del centro llenas de tráfico y gente. Me encontré haciéndolo con mucho cuidado. ¿Por qué? Bueno, no quería tener un accidente. Pero, en realidad, no quería dañar mi auto arrendado. Después de todo, no era mío.

Esperar en Dios

Debido al alcoholismo y el maltrato de su padre, Pablo dejó su casa cuando era adolescente. Terminó la escuela, se casó y tuvo tres hijos. Pero, por desgracia, empezó a repetir el mismo comportamiento destructivo del que había huido. Su propia adicción al alcohol y su comportamiento terminaron destruyendo todo: su familia, su trabajo y su hogar.

Fidelidad costosa

La película Vida oculta narra la historia de Franz Jägerstätter durante la Segunda Guerra Mundial. Asqueado por las atrocidades nazis y creyendo que solo Jesús es el Señor, Franz se negó a jurar lealtad a Hitler y fue detenido.

Generaciones de impacto

Durante un entrenamiento de baloncesto, el padre de Enrique le pidió que enseñara al equipo a pasar el balón correctamente. Enrique había practicado mucho, pero temía equivocarse. Oró, completó el ejercicio y exclamó: «¡Gracias, Señor!». Más tarde, su padre le dijo: «Estoy orgulloso de que te esfuerces, hijo. Pero estoy más orgulloso de que hayas orado y alabado a Dios». Enrique se encogió de hombros y dijo: «Solo hice lo que hay que hacer».

Dios es más grande

Antes de hacerse famoso, el caudillo mongol Gengis Kan (aprox. 1162-1227) mató a su propio hermanastro para ascender en la familia, y comenzó a construir un imperio más grande que el de Alejandro Magno. Despiadado en sus tácticas, Kan y su «Horda de Oro» dejaban un rastro de muerte y destrucción sin par dondequiera que avanzaban.

Parte de la historia de Dios

La arqueóloga Jodi Magness y su equipo han estado excavando una sinagoga en la antigua aldea de Huqoq, en la Baja Galilea, donde hallaron una increíble colección de mosaicos, pinturas y relieves. Un mosaico especial narra la historia de Débora y su papel en la batalla de Israel contra los cananeos; no se conoce ninguna otra representación antigua de esta heroína.

Familia en Dios

«¿Qué te hace sonreír cuando piensas en tu hijo?», le pregunté a Claudio, un joven al que estaba aconsejando. El orgulloso padre compartió algunos de los logros de su inteligente hijo de cuatro años. Un detalle en particular me hizo gracia. El niño no solo tiene el nombre y el apellido de su padre, ¡sino que se parece tanto a él que puede desbloquear el teléfono celular de su papá con reconocimiento facial!