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Articles by Sheridan Voysey

Completo en Cristo

En una película, un agente deportivo impulsado por el éxito, cuyo matrimonio comienza a derrumbarse, intenta recuperar el amor de su esposa. La mira a los ojos y le dice: «Me completas». Es un mensaje conmovedor que hace eco de un relato de la filosofía griega, según el cual cada uno de nosotros es una «mitad» que debe encontrar a su «otra mitad».

No buscar venganza

El granjero se subió a su tractor y empezó a inspeccionar los cultivos. Al llegar al borde de la propiedad, le hirvió la sangre. Alguien había usado la granja para arrojar su basura en forma ilegal… otra vez.

La verdadera grandeza

Cuthbert es una figura muy querida en el norte de Inglaterra. Evangelizó gran parte de la zona en el siglo vii, aconsejó a monarcas; y después de su muerte, la ciudad de Durham fue edificada en su honor. Sin embargo, su legado es grande en otros sentidos.

Vencer la envidia

En la película Amadeus, el compositor Antonio Salieri interpreta algo de su música para un sacerdote, el cual confiesa avergonzado que no la reconoce. «¿Y esta?», dice Salieri, tocando una conocida melodía. «No sabía que usted escribió esa», dice el sacerdote. «Yo no —respondió Salieri—, ¡fue Mozart!». Los espectadores descubren que el éxito de Mozart había causado una profunda envidia en Salieri, al punto de tener que ver con su muerte.

Orar con confianza

Tras años de intentar tener un hijo, Ricardo y Susana estaban eufóricos cuando ella quedó embarazada. Sin embargo, los problemas de salud de ella planteaban un riesgo para el bebé, así que Ricardo pasaba noches enteras orando por su esposa e hijo. Una noche, sintió que no necesitaba orar tanto, que Dios había prometido ocuparse de todo. Pero a la semana, Susana perdió el bebé. Ricardo, devastado, se preguntaba: ¿Habían perdido el bebé porque él no había orado lo suficiente?

Hijos de Dios

Una vez, hablé en una conferencia secular para padres sin hijos. Desconsolados por su infertilidad, a muchos los desesperaba su futuro. Al haber atravesado ese mismo sendero, traté de alentarlos, diciendo: «Ustedes tienen una identidad significativa sin llegar a ser padres. Sé que han sido hechos de forma maravillosa y que hay un nuevo propósito que deben descubrir».

Nuestro verdadero yo

En el álbum de fotos antiguas de mis padres hay una de un muchachito: cara redonda, pecas y cabello rubio y lacio; le encantan las historietas, odia los aguacates y tiene un solo disco: de Abba. Y hay otra de un joven: cara larga, cabello ondulado y sin pecas; le gustan los aguacates, mira películas en lugar de historietas ¡y jamás admitiría tener un disco de Abba! El muchachito y el joven se parecen un poco. Según la ciencia, tienen piel, dientes, sangre y huesos diferentes. Y aun así, ambos son yo. Esta paradoja ha desconcertado a los filósofos. Puesto que cambiamos a través de los años, ¿quién es el yo real?

Culpa y perdón

El antropólogo Donald Brown enumera más de 400 comportamientos que considera denominadores comunes de la humanidad, tales como juguetes, chistes, bailes, temor a serpientes y ¡atar cosas con cuerdas! Asimismo, cree que todas las culturas tienen conceptos de lo correcto e incorrecto, del valor de las promesas y de lo equivocado de la avaricia y el asesinato. Todos tenemos una…

Observar la naturaleza

Hace poco, mientras subíamos con un amigo por una colina, cruzamos un campo de flores silvestres hasta llegar a un bosque de pinos altísimos, y después descendimos a un valle donde nos detuvimos un momento. Las nubes flotaban suavemente sobre nosotros. Un arroyo corría cerca. Solo se oía el canto de las aves. Nos quedamos allí en silencio unos quince minutos, disfrutando de todo eso.

Primero la leche

Cuando el rey Osvaldo de Northumbria creyó en Jesús, llamó a un misionero para que llevara el evangelio a la región. Enviaron a un hombre llamado Corman, pero como los ingleses le parecieron «tercos», «bárbaros» y sin interés en su predicación, el misionero volvió a casa frustrado.