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Articles by Sheridan Voysey

Generosidad multiplicada

A Cecilia le esperaba una sorpresa cuando llegó a entregar su siguiente pizza y se encontró a la puerta de una iglesia. Confundida, entró para entregar el pedido y se encontró con el pastor.

La radiante belleza de Dios

La Isla de Lord Howe es un paraíso de arenas blancas y aguas cristalinas en la costa este de Australia. Cuando la visité hace unos años, me sorprendió su belleza. Se podía nadar con tortugas y peces brillantes y de colores increíbles. Abrumado por semejante esplendor, no pude evitar adorar a Dios.

Agradecidos por todo

En Australia, puede llevar horas conducir entre dos ciudades, y la fatiga puede generar accidentes. Así que, en épocas con mucho tránsito, se crean paradas de descanso en las principales autopistas, donde ofrecen café gratis.

Detalles íntimos

El universo es increíblemente grandioso. La luna gira a nuestro alrededor a casi 3.700 kilómetros (2.300 millas) por hora. La Tierra gira alrededor del sol a 106.000 kilómetros (66.000 millas) por hora. El sol es una de 200.000 millones de estrellas y billones de planetas en nuestra galaxia, la cual es apenas una de entre 100.000 millones en el espacio. ¡Asombroso!

Tiempo de florecer

La primavera pasada, decidí cortar el rosal de nuestro patio trasero. En los tres años que llevábamos viviendo allí, no había dado muchas flores, y sus ramas estériles salían para todos lados.

Grato olor

La escritora Rita Snowden cuenta que, una tarde, sentada afuera de un café en Dover, Inglaterra, mientras disfrutaba una taza de té, sintió un aroma delicioso. Rita le preguntó al mesero de dónde venía, y este respondió que era la gente que pasaba. La mayoría de los pueblerinos trabajaban en una fábrica cercana de perfume. Cuando regresaban a su casa, llevaban a la calle la fragancia que les impregnaba la ropa.

Rey de las olas

El rey Canuto era uno de los hombres más poderosos de la Tierra en el siglo xi. Según la historia, ordenó que pusieran su silla a la orilla del mar mientras subía la marea. «Estás sujeto a mí —le dijo al mar—. Te ordeno que no cubras mi tierra, ni mojes la ropa ni las piernas de tu amo». Sin…