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Articles by Sheridan Voysey

Vencer la envidia

En la película Amadeus, el compositor Antonio Salieri interpreta algo de su música para un sacerdote, el cual confiesa avergonzado que no la reconoce. «¿Y esta?», dice Salieri, tocando una conocida melodía. «No sabía que usted escribió esa», dice el sacerdote. «Yo no —respondió Salieri—, ¡fue Mozart!». Los espectadores descubren que el éxito de Mozart había causado una profunda envidia en Salieri, al punto de tener que ver con su muerte.

Orar con confianza

Tras años de intentar tener un hijo, Ricardo y Susana estaban eufóricos cuando ella quedó embarazada. Sin embargo, los problemas de salud de ella planteaban un riesgo para el bebé, así que Ricardo pasaba noches enteras orando por su esposa e hijo. Una noche, sintió que no necesitaba orar tanto, que Dios había prometido ocuparse de todo. Pero a la semana, Susana perdió el bebé. Ricardo, devastado, se preguntaba: ¿Habían perdido el bebé porque él no había orado lo suficiente?

Hijos de Dios

Una vez, hablé en una conferencia secular para padres sin hijos. Desconsolados por su infertilidad, a muchos los desesperaba su futuro. Al haber atravesado ese mismo sendero, traté de alentarlos, diciendo: «Ustedes tienen una identidad significativa sin llegar a ser padres. Sé que han sido hechos de forma maravillosa y que hay un nuevo propósito que deben descubrir».

Nuestro verdadero yo

En el álbum de fotos antiguas de mis padres hay una de un muchachito: cara redonda, pecas y cabello rubio y lacio; le encantan las historietas, odia los aguacates y tiene un solo disco: de Abba. Y hay otra de un joven: cara larga, cabello ondulado y sin pecas; le gustan los aguacates, mira películas en lugar de historietas ¡y jamás admitiría tener un disco de Abba! El muchachito y el joven se parecen un poco. Según la ciencia, tienen piel, dientes, sangre y huesos diferentes. Y aun así, ambos son yo. Esta paradoja ha desconcertado a los filósofos. Puesto que cambiamos a través de los años, ¿quién es el yo real?

Culpa y perdón

El antropólogo Donald Brown enumera más de 400 comportamientos que considera denominadores comunes de la humanidad, tales como juguetes, chistes, bailes, temor a serpientes y ¡atar cosas con cuerdas! Asimismo, cree que todas las culturas tienen conceptos de lo correcto e incorrecto, del valor de las promesas y de lo equivocado de la avaricia y el asesinato. Todos tenemos una…

Observar la naturaleza

Hace poco, mientras subíamos con un amigo por una colina, cruzamos un campo de flores silvestres hasta llegar a un bosque de pinos altísimos, y después descendimos a un valle donde nos detuvimos un momento. Las nubes flotaban suavemente sobre nosotros. Un arroyo corría cerca. Solo se oía el canto de las aves. Nos quedamos allí en silencio unos quince minutos, disfrutando de todo eso.

Primero la leche

Cuando el rey Osvaldo de Northumbria creyó en Jesús, llamó a un misionero para que llevara el evangelio a la región. Enviaron a un hombre llamado Corman, pero como los ingleses le parecieron «tercos», «bárbaros» y sin interés en su predicación, el misionero volvió a casa frustrado.

Personas difíciles

Lucy Worsley es historiadora y conductora de televisión británica. Como la mayoría de las personas bajo la mirada pública, a veces recibe correos desagradables; en su caso, por un leve impedimento en el habla que hace que pronuncie mal algunas letras. Una persona escribió: «Lucy, seré franco. Por favor, esfuérzate por corregir tu pronunciación o quita las “r” de tus guiones. No pude soportar tu serie de televisión por lo molesto que es escucharte. Saludos, Darren».

Canciones de los suburbios

Cateura es un suburbio de Asunción, Paraguay. Sus habitantes, extremadamente pobres, sobreviven reciclando artículos que sacan de los basurales. Pero de esas condiciones poco prometedoras, surgió algo hermoso: una orquesta.

Enfrentar el miedo

Guillermo se mudó a un pueblo para pastorear una iglesia. Después de algunos éxitos al principio de su ministerio, una persona del lugar se le puso en contra. Inventó una historia que lo acusaba de actos horrorosos y la llevó a un periódico local, e incluso imprimió las acusaciones en panfletos para enviarlos por correo a los habitantes del lugar. Guillermo y su esposa comenzaron a orar fervientemente. Si la gente creía esa mentira, sus vidas cambiarían por completo.