Prosperar en la presencia de Dios
Los zoólogos describen «el baile de las tortugas»: el encantador comportamiento de las tortugas bobas ante los alimentos. Se ponen en posición vertical, abren la boca, aplauden con sus aletas delanteras y giran en el agua. Pero se ha demostrado que la interferencia de ondas de radio puede alterarles su «GPS» interno, lo cual confunde su navegación, las distrae de su fuente de alimento y, tristemente, detiene su danza.
Las veredas de la vida
Nació esclavo en la década de 1860. Era un bebé enfermizo y fue vendido por el precio de un caballo. De adolescente, presenció el asesinato de un hombre negro a manos de un grupo de personas blancas. Sorprendentemente, George sobresalió en la escuela, pero cuando se inscribió en la Universidad Highland en Kansas, lo rechazaron por el color de su piel. Aun así, este joven mantuvo una profunda fe en Dios. El versículo preferido de George W. Carver era Proverbios 3:6: «Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas».
La luz de la vida
En 1905, un joven desaliñado se encerró en su apartamento en Berna, Suiza, y llevó a cabo complejos experimentos mentales sobre la naturaleza del universo. Frenéticamente concentrado, el físico trabajó una y otra vez sus cálculos. Cuatro meses después, había reescrito gran parte de lo conocido sobre cómo funciona el mundo. Ese hombre era Albert Einstein. Tenía veintiséis años. Pero aunque poseía una mente científica brillante, dijo: «Cuanto más aprendo, más me doy cuenta de lo mucho que no sé».
Rendidos y quietos
No se sabe mucho sobre Adelaide Pollard, y tal vez esta sea la idea. Fue una sierva humilde de Dios que no buscaba reconocimiento. A los cuarenta años, sintió un fuerte llamado a ser misionera en África, pero esa puerta se cerró y quedó profundamente desanimada. Sin embargo, recordó un versículo: «como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano» (Jeremías 18:6). Al tiempo, escribió un himno con estas palabras: «Tú el alfarero, yo el barro soy».
El tiempo de Dios
Hasta 1967, las unidades de tiempo se medían científicamente según patrones astronómicos: la rotación de la Tierra y su traslación alrededor del sol. Pero con el paso de los siglos, surgió un problema: la Tierra está desacelerando su órbita. Se descubrió que la unidad del segundo es más larga de lo que solía ser. Aunque el cambio es gradual, desde la época de Cristo, el mundo ha «perdido» un total de tres horas.
Tesoro en el cielo
Es común que quienes viajan al extranjero por primera vez empaquen demasiadas cosas. Temen estar lejos de casa y necesitar algo. Pero un artículo reciente habla de los problemas de sobrecargar el equipaje. Aconseja no llevar champú ni secadores de cabello (casi todos los hoteles tienen), y tampoco zapatos ni libros adicionales, que son voluminosos y pesados. El autor señala que, al cargar una maleta pesada por las calles adoquinadas de Europa, uno deseará no haber llevado tanto.
Sobrevivientes por la misericordia de Dios
Charles Joughin era marinero, y en 1912, fue empleado en un barco que salía de Inglaterra: el Titanic, que chocó contra un iceberg en el Atlántico Norte. Joughin ayudó a muchos a subir a los botes salvavidas, pero él permaneció en la popa del barco hasta que se hundió. Milagrosamente, sobrevivió.
Reutilizado por Dios
En la década de 1930, Cleo McVicker inventó un producto limpiador de papel tapiz. En esa época, la mayoría de las casas se calentaban con carbón, y las paredes se cubrían de hollín. La invención de Cleo podía pasarse sobre el papel y quitar la suciedad. Bueno, el limpiador nunca se popularizó, pero décadas después, una maestra usó el producto en sus clases para crear adornos navideños. De allí nació una nueva compañía —Rainbow Crafts—, y el limpiador se reutilizó como un juguete para niños: la plastilina Play-Doh.
Ver lo que ha hecho Dios
Morse era hijo de un pastor protestante, y pintor itinerante de paisajes, sin un buen pasar. Pero Dios dirigió su vida en otra dirección. Morse también se interesaba por la ciencia. Aprendió sobre electroimanes y concibió una idea que cambiaría el mundo. En 1832, Samuel F. B. Morse ideó un telégrafo eléctrico y, más tarde, fabricó el primer telégrafo operativo.
La familia de Dios
Era el año 1863. Edwin estaba en una plataforma de ferrocarril en Jersey City y observó cómo la multitud empujaba a un joven contra un vagón. El hombre cayó peligrosamente en el espacio entre el tren y la plataforma. Cuando el tren empezó a moverse, Edwin se agachó y, justo a tiempo, salvó al hombre.