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Articles by Bill Crowder

Cazadores de tormentas

«Cazar tornados —dice Warren Faidley— suele parecerse a un gran juego 3D de ajedrez en un tablero de miles de kilómetros cuadrados». El fotógrafo, periodista y cazador de tormentas agrega: «Estar en el lugar correcto en el momento preciso es una sinfonía de pronóstico y navegación mientras uno esquiva desde granizo del tamaño de una pelota de softbol hasta tormentas…

Actitud de gratitud

En el estado donde vivo, en Estados Unidos, los inviernos pueden ser brutales, con temperaturas bajo cero y nieve incesante. Un día terriblemente frío, mientras removía la nieve por enésima vez, el cartero se detuvo para preguntarme cómo estaba. Le dije que no me gustaba el invierno y que estaba cansado de tanta nieve. Entonces, comenté que su trabajo tal vez fuera bastante difícil en esas condiciones climáticas extremas. Y él contesto: «Sí, pero al menos tengo trabajo. Muchos no lo tienen. Estoy agradecido de trabajar».

La aprobación de uno

Cuando el legendario compositor Giuseppe Verdi (1813-1901) era joven, el deseo de aprobación lo llevó al éxito. Warren Wiersbe escribió sobre él: «Cuando Verdi presentó su primera obra en Florencia, se paró solo en las sombras y mantuvo la mirada en el rostro de un hombre de la audiencia: el gran Rossini. A Verdi no le importaba que la gente en la sala lo vitoreara o abuchara; lo único que quería era una sonrisa de aprobación del gran músico».

Acero y terciopelo

El poeta Carl Sandburg escribió sobre Abraham Lincoln, ex presidente de Estados Unidos: «En la historia de la humanidad, no es frecuente que llegue a la tierra un hombre que sea, al mismo tiempo, acero y terciopelo, […] que mantenga en su corazón y en su mente la paradoja de una tormenta terrible y una paz inenarrable y perfecta». «Acero y terciopelo» describe cómo equilibraba Lincoln el poder de su cargo con el interés en los deseos de libertad de la gente.

Sentirse pequeño

Muchos críticos de cine consideran que Lawrence de Arabia es una de las mejores películas de todos los tiempos. Con sus aparentemente interminables vistas de los desiertos, ha influido a generaciones de cineastas, incluido el galardonado director Steven Spielberg, que dijo: «Me sentí inspirado la primera vez que vi Lawrence. Me hizo sentir insignificante. Todavía me hace sentir así. Y esta es una medida de su grandeza».

Por amor o por dinero

El poeta irlandés Oscar Wilde dijo: «Cuando era joven, pensaba que el dinero era lo más importante en la vida. Ahora que soy viejo, sé que es así». Fue un comentario irónico porque solo vivió 46 años, por lo que nunca fue realmente «viejo». Wilde entendía perfectamente que la vida no se trata de dinero.

Fútbol y pastores de ovejas

Un elemento curioso del fútbol inglés es el himno del equipo que cantan los aficionados al empezar el partido. Va desde canciones divertidas, a algunas fantasiosas, hasta otras sorprendentes. Por ejemplo, el Salmo 23 es el himno del club West Bromwich Albion. Las palabras del salmo aparecen en la fachada del interior del estadio, declarándoles a todos los que van a ver al equipo sobre el cuidado del bueno y maravilloso gran Pastor.

Comunicación clara

Mientras viajaba por Asia, la pantalla de mi iPad se apagó de repente, una condición llamada «la pantalla negra de la muerte». Buscando ayuda, encontré una tienda de computación y me enfrenté a otro problema: no hablo chino, y el técnico no hablaba inglés. ¿La solución? Sacó un programa en el cual escribía en chino, pero yo podía leer en inglés. Cuando yo respondía en inglés, él podía leer en chino. El software nos permitió comunicarnos con claridad, incluso en idiomas diferentes.

Tazón de lágrimas

En Boston, Massachusetts, una placa titulada «Crossing the Bowl of Tears» [Cruzando el tazón de lágrimas] conmemora a aquellos que desafiaron el Atlántico para escapar a la muerte durante la catastrófica hambruna en Irlanda a finales de la década de 1840. Más de un millón de personas murieron, mientras otro millón o más dejaron sus casas para cruzar el océano, al que John Boyle O’Reilly poéticamente llamó «tazón de lágrimas». Impulsados por el hambre, la angustia y la desesperación, estos viajeros buscaron un poco de esperanza.

Consumirse

En su libro El llamamiento, Os Guinness describe una ocasión en que Winston Churchill, de vacaciones con amigos en Francia, se sentó frente a una chimenea una noche fría, y mirando el fuego, vio cómo los troncos de pino «crujían, siseaban y escupían mientras se quemaban. De pronto, con su conocida voz, gruñó: “Yo sé por qué escupen los troncos. Sé lo que es consumirse”».