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Hablar, confiar, sentir

«No hables, no confíes, no sientas era la regla con la que vivíamos» —dice Frederick Buechner en su impactante biografía Diciendo secretos—, «y pobre de aquel que la quebrantaba». Así describe su experiencia de lo que llama «las leyes tácitas de familias que, por alguna razón u otra, quedaron completamente desequilibradas». En su caso, esa «ley» significaba que no podía hablar del suicidio de su padre ni lamentarse, lo que lo dejaba sin nadie a quien confiarle su sufrimiento.

Creyentes sabios

La pandemia del coronavirus cerró escuelas en todo el mundo. En China, los maestros comenzaron a usar DingTalk, una aplicación digital que permitía tener clases en línea. Entonces, sus alumnos supusieron que si la calificación de DingTalk bajaba mucho, dejaría de estar disponible para descargarla. De la noche a la mañana, miles de calificaciones de una estrella redujeron su puntaje.

Vivir para servir

Cuando Chelsea, de diez años, recibió un elaborado set de arte, descubrió que Dios usaba el arte para ayudarla a sentirse mejor si estaba triste. Al enterarse de que algunos chicos no disponían de esos elementos, quiso ayudarlos. Entonces, cuando invitó a sus amigos a su fiesta de cumpleaños, les pidió que no le llevaran regalos, sino que donaran artículos de arte y ayudaran a llenar cajas para los niños necesitados.

Estudiar las Escrituras

En su obra El conocimiento del Dios Santo, J. I Packer hablaba de cuatro creyentes famosos a quienes llamaba «castores de la Biblia». No todos eran eruditos entrenados, pero sí se esforzaban por conocer a Dios, desmenuzando la Escritura, así como un castor roe un árbol. Señaló que conocer a Dios mediante el estudio bíblico no es solo para eruditos: «Un simple lector de la Biblia y oyente de sermones, lleno del Espíritu Santo, desarrollará una relación más profunda con su Dios y Salvador que un erudito más instruido que está contento con ser teológicamente correcto».

Derrumbado interiormente

Cuando yo era adolescente, mi mamá pintó un mural en la pared de nuestra sala de estar, que permaneció allí varios años. Era un antiguo templo griego en ruinas con columnas blancas en los costados, una fuente desmoronada y una estatua quebrada. Cuando miraba la estructura helénica que previamente había sido tan bella, trataba de imaginar qué la había destruido. Era curiosa, especialmente cuando empecé a estudiar sobre la tragedia de grandes civilizaciones que se habían deteriorado y derrumbado desde su interior.

Cuándo sacrificarse

Cuando la crisis de COVID-19 recién comenzaba, la preocupación de una periodista me sacudió. Se preguntaba si estaríamos dispuestos a aislarnos y cambiar nuestros hábitos de trabajo, viajes y compras para que otros no se enfermaran. «No se trata solo de recursos clínicos —escribió—, sino de nuestra disposición a sacrificarnos por otros». De repente, la necesidad de virtudes fue noticia de primera plana.

Un tiempo para hablar

Durante 30 años, una mujer afroamericana trabajó para un gran ministerio global. Sin embargo, cuando procuraba hablar con sus colegas sobre la injusticia racial, nadie decía nada. Por fin, en 2020, cuando los debates sobre el racismo se extendieron por el mundo, sus amigos del ministerio «comenzaron a hablar abiertamente». Con sentimientos encontrados, estaba agradecida de que comenzaran los debates, pero se preguntaba por qué les había llevado tanto tiempo a sus colegas hablar.

Discernimiento de parte del Espíritu

Mientras el soldado francés cavaba en la arena del desierto, reforzando las defensas del campamento de su ejército, no tenía idea de que haría un descubrimiento trascendental. Al mover otra palada de arena, vio una piedra… pero no era cualquier piedra, era la piedra de Rosetta, que contenía leyes y gestiones del rey Ptolomeo V, escritas en tres idiomas. Esa piedra (ahora en el Museo Británico) sería uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo xix, que ayudaría a revelar los misterios de los antiguos jeroglíficos egipcios.

Vivir bien

Funerales gratis para vivos. Esto ofrece un establecimiento en Corea del Sur. Desde que abrió, en 2012, más de 25.000 personas han participado en masivos «funerales de personas vivas», con la esperanza de mejorar su vida al considerar su muerte. Los oficiantes dicen: «El propósito de las ceremonias de muertes simuladas es dar a los participantes un verdadero sentido de la vida, inspirar gratitud, y ayudar a perdonar y reconectarse con familiares y amigos».

Los planes de Dios para ti

Durante seis años, Ángela trató de volverse la «esposa perfecta del pastor», imitando a su amada suegra (también esposa de pastor). Pensó que, en ese papel, no podría ser también escritora y pintora; y al reprimir su creatividad, se deprimió y pensó en suicidarse. Solo la ayuda de un pastor vecino la sacó de la oscuridad tras orar con ella y asignarle que escribiera durante dos horas cada mañana. Esto despertó lo que ella denominó «órdenes selladas»: el llamamiento que Dios le había hecho. Escribió: «Para ser real y plenamente yo […], cada caudal de creatividad que Dios me había dado tuvo que encontrar su canal».