La Palabra de Dios permanece
A principios del siglo xx, el exitoso empresario Charles Schwab decidió construir la mansión quizá más lujosa de la ciudad de Nueva York, en Riverside Drive. Se inspiró en los castillos franceses y ocupaba toda una manzana, con jardines exuberantes, salones majestuosos e interiores opulentos. Contrastaba fuertemente con los edificios de apartamentos que pronto caracterizarían Manhattan. A pesar de su esplendor, fue difícil encontrar un comprador tras la muerte de Schwab. Era demasiado grande y costosa, y no encajaba con las tendencias inmobiliarias. La demolieron en 1948. Tanto la mansión como el hombre se desvanecieron.
Jesús revelado en nosotros
Después de la muerte de su madre, Joni Eareckson Tada reflexionó sobre cómo nuestros cuerpos terrenales son como «vasos de barro» que contienen el tesoro de la presencia de Cristo. Pensó en un equivalente moderno para describirlos: una caja de cartón. Sabía que la «caja» de su madre, con sus esquinas desgastadas, ahora estaba vacía, pero había sido «el recipiente donde había habitado el tesoro del Espíritu de Cristo».
Ponerse la armadura de Dios
Nafi y Kamran participaron en un golpe militar. Lucharon durante años y, cuando su bando ganó, les asignaron trabajos administrativos en la capital. Como hay poco que hacer, pasan tiempo en internet. Kamran señala: «La verdadera prueba no fue durante la [guerra]. En ese momento, todo era sencillo, pero ahora las cosas son mucho más complicadas». Ante las tentaciones en la web, dijo: «Muchos […] han caído en estas trampas aparentemente dulces, pero en realidad amargas».
La luz de la vida
En 1905, un joven desaliñado se encerró en su apartamento en Berna, Suiza, y llevó a cabo complejos experimentos mentales sobre la naturaleza del universo. Frenéticamente concentrado, el físico trabajó una y otra vez sus cálculos. Cuatro meses después, había reescrito gran parte de lo conocido sobre cómo funciona el mundo. Ese hombre era Albert Einstein. Tenía veintiséis años. Pero aunque poseía una mente científica brillante, dijo: «Cuanto más aprendo, más me doy cuenta de lo mucho que no sé».
Fiel en la oración
Cuando falleció mi bisabuela Clara, su lista de oración de más de tres metros de largo se convirtió en una reliquia familiar. Tenía nombres mecanografiados de muchos parientes, amigos, amigos de amigos, además de evangelistas, pastores y ministerios. Nuevos miembros de la familia y peticiones específicas estaban escritos a mano en los márgenes. Me emocioné al ver el nombre de mi madre en la lista, añadido cuando ella era apenas una niña.
Impulsado por la fe
Durante su viaje por varios países africanos, J. D. fue testigo de escenas asombrosas. Sus mensajes desde el este de Zambia incluían fotos de mujeres llenas de fe que presentaban su plan de evangelización para los próximos tres años. «Es una de las presentaciones de planificación estratégica más poderosas que he escuchado en mi vida. En lugar de una pizarra, dibujaron en la tierra. En lugar de repartir copias bonitas de lo que iban a hacer, mostraron su plan en carteles de hojas de papel arrugadas, sostenidas por dos de ellas. ¡Fue increíble!». Estaban demostrando el tipo de fe que Jesús valora.
Vida y muerte
Además de asistir a ceremonias y firmar políticas tras prestar juramento, al asumir, los presidentes de Estados Unidos se enfrentan a una fría realidad: comienzan a planificar su propio funeral. De ese modo, el país estará preparado para los servicios memoriales cuando mueran. Los historiadores escribirán sobre su legado, pero los presidentes pueden decidir sobre los aspectos personales y tradicionales de sus funerales, y cómo los recordarán.
Sin miedo a un apocalipsis
En 1859, tuvo lugar la mayor tormenta solar registrada en la historia: el Evento Carrington, que produjo una perturbación geomagnética masiva que interrumpió el sistema de telégrafos. El sitio web Space.com afirma: «Si ocurriera hoy, se cree que una tormenta de la magnitud del evento Carrington podría causar un apocalipsis de internet».
Amor que llega lejos
«Saludamos con la mano hasta que desaparecen de nuestra vista. Es una forma de mostrar que los amamos», me explicó mi madre cuando era niño. Mis padres tenían esa costumbre cada vez que un familiar se iba después de visitarnos. A veces, se quedaban afuera un buen rato, hasta que los que partían se perdían a lo lejos, pero no importaba. Cuando yo mismo me fui de casa, entendí por qué.
Una buena defensa
El equipo de baloncesto de séptimo grado de nuestro nieto hacía todo lo posible por anotar. Atacar era su pasión. Pero después de cada canasta, el entrenador los instaba a que corrieran a defender, algo que a veces no hacían con ganas. Todos querían sumar puntos, pero ninguno parecía dispuesto a esforzarse para defender.