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Celebrar la diversidad

En la ceremonia de graduación en una escuela secundaria, 608 estudiantes se preparaban para recibir su diploma. El director les pidió que se pusieran de pie cuando escucharan el país donde habían nacido: Afganistán, Bolivia, Bosnia… Siguió hasta nombrar sesenta países, y hasta que todos los alumnos se pusieron de pie, festejando. Sesenta países; una sola escuela.

Necesitamos la comunidad de la iglesia

Crecí como el primogénito de un pastor de una Iglesia Bautista del Sur. Todos los domingos, la expectativa era clara: tenía que estar en la iglesia. ¿Alguna excepción? Tal vez si tenía mucha fiebre. Pero la verdad es que me encantaba ir, y hasta fui algunas veces con fiebre. Sin embargo, el mundo ha cambiado, y la gente no va a la iglesia como antes. Por supuesto, la pregunta rápida es: ¿por qué? Hay muchas respuestas. La autora Kathleen Norris aporta una respuesta que recibió de un pastor a la pregunta: «¿Por qué vamos a la iglesia?». Le dijo: «Vamos a la iglesia por las demás personas. Alguien tal vez te necesite allí».

Una gran luz

En 2018, doce muchachos tailandeses y su entrenador de fútbol entraron en una cueva, con la intención de disfrutar de una tarde de aventura. El crecimiento inesperado del agua los forzó a ir cada vez más adentro, y pasaron dos semanas y media antes de que unos equipos de buceo, resistidos por el agua, pudieran rescatarlos. Entretanto, pasaron horas sentados sobre unas pequeñas rocas en medio de la oscuridad, con solo seis linternas parpadeantes y la esperanza de que alguna luz —y ayuda— apareciera.

Confiar en Dios ante la oposición

Criada en una tribu de Filipinas que se oponía a la fe en Cristo, Ester lo aceptó como su Salvador después de que una tía orara por ella mientras padecía una enfermedad en la que peligraba su vida. Hoy Ester lidera estudios bíblicos en una comunidad local, a pesar de las amenazas de violencia e incluso de muerte. Sirve gozosa, diciendo: «No puedo dejar de hablar a otros de Jesús porque he experimentado personalmente su poder, amor, bondad y fidelidad».

Sal en la herida

Durante la edad dorada de la radio, Fred Allen usaba el pesimismo humorístico para hacer sonreír a una generación que vivía en las sombras de la depresión económica y la guerra. Su sentido del humor nació del dolor personal. Perdió a su madre a los tres años, y luego lo separaron de su padre adicto. Una vez, rescató a un joven del tráfico intenso de una calle de Nueva York, diciéndole una frase memorable: «¿Qué te pasa, muchacho? ¿No quieres crecer y tener problemas?».

Una fe valiente

Después de que su avión fuera bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial, Prem Pradhan se lesionó al descender en un paracaídas. Como resultado, caminó rengo toda su vida. Una vez, señaló: «Soy rengo. ¿No es extraño que Dios me haya llamado a predicar el evangelio en la cordillera del Himalaya?». Y en Nepal predicó… pero no sin oposición, lo cual incluyó encarcelamientos en «calabozos de la muerte», bajo condiciones extremas. De quince años, pasó diez en catorce prisiones diferentes. Sin embargo, su valiente testimonio dio como fruto vidas cambiadas para Cristo, incluidos guardias y prisioneros que llevaron el mensaje de Jesús a sus pueblos.

Esforzado y valiente

Diet Eman era una joven holandesa, tímida y común y corriente —enamorada, con trabajo, y disfrutando de su familia y amigos—, cuando los alemanes invadieron su país en 1940. Tiempo después, Diet escribió: «Cuando el peligro está a tu puerta, quieres actuar casi como un avestruz que mete la cabeza en la arena». Sin embargo, ella sintió que Dios la llamaba a arriesgar su vida para buscar dónde esconder a judíos y a otras personas perseguidas. Esta sencilla joven se convirtió en una guerrera esforzada y valiente para Dios.

Un corazón agradecido

Séneca, el gran filósofo de la antigua Roma, fue acusado de adulterio por la emperatriz Mesalina. El Senado lo sentenció a muerte, pero el emperador Claudio decidió exiliarlo a Córcega, quizá porque sospechaba que la acusación era falsa. Tal vez ese indulto motivó la perspectiva de Séneca sobre la gratitud, al escribir: «homicidas, tiranos, ladrones, adúlteros, asaltantes, sacrílegos y traidores siempre habrá, pero peor que todo eso es el crimen de la ingratitud».

La voluntad de Dios

A veces, obedecer la voluntad de Dios es difícil: nos pide que hagamos lo correcto, que soportemos las dificultades sin quejarnos, que amemos a personas complicadas, que escuchemos la voz en nuestro interior que nos dice que no debemos hacer algo, que demos pasos que preferiríamos no dar. Por eso, debemos decirle a nuestra alma todo el día: «Oye, alma, presta atención. Guarda silencio. Haz lo que el Señor te pide».

Verdaderos adoradores

Por fin tuvo la oportunidad de visitar la iglesia. En la parte más profunda del sótano, Annie Dillard llegó a una pequeña cueva, llena de velas y lámparas que iluminaban un rincón. Allí, una estrella de plata de catorce puntas cubría el piso de mármol. Estaba en la Gruta de la Natividad, el lugar donde, según la tradición, nació Jesús. Sin embargo, no la impresionó en absoluto, ya que entendía que Dios era mucho más grande que ese sitio.