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Articles by Jennifer Benson Schuldt

Entrelazados

Una amiga me regaló una planta que había tenido por más de 40 años. Era alta como yo, y daba hojas grandes que salían de tres ramas delgadas. Con el tiempo, el peso de las hojas había hecho que las ramas se doblaran. Para sostenerlas, puse un calce debajo de la maceta y la coloqué cerca de una ventana, para que la luz del sol atrajera las hojas, levantándolas, y ayudara a solucionar la mala postura.

Calificado a los ojos de Dios

Una empresa consultora en tecnología me contrató después de terminar la universidad, aunque yo no podía escribir ni una línea en código informático y sabía muy poco de negocios. Durante la entrevista de trabajo, me enteré de que la empresa no tenía muy en cuenta la experiencia laboral, sino que lo más importante eran las cualidades personales: capacidad de resolver creativamente los problemas, sensatez en el juicio y buen desempeño en equipo. Suponían que los nuevos trabajadores podían aprender las habilidades necesarias siempre y cuando fueran la clase de personas que buscaban.

Amor indestructible

Cuando vimos por primera vez la corriente en el patio de nuestra casa, era solo un delgado hilo de agua entre las rocas en el calor del verano. Gruesos tablones de madera servían de puente para cruzar con facilidad. Meses más tarde, lluvias torrenciales golpearon nuestra zona durante varios días seguidos, ¡y nuestro pequeño arroyito se convirtió en un río torrentoso de más de un metro de profundidad y tres metros de ancho! La fuerza del agua arrastró los tablones a varios metros de distancia.

Observación

Mientras hacía cola para pagar, calculaba cuánto sería y trataba de impedir que mi hijo se perdiera. Casi ni me di cuenta cuando la mujer que estaba delante de mí salió y dejó todos sus artículos en el mostrador. La empleada me comentó que esa mujer no tenía suficiente dinero para pagar. Me sentí tremendamente mal; si me hubiera percatado de lo que pasaba, la habría ayudado.

Entrenamiento en campo

La gerente de una empresa en Brasil pidió un informe escrito sobre los conserjes de su edificio. Diariamente, quería saber quién limpiaba cada cuarto, cuáles quedaban sin tocar y cuánto tiempo pasaba cada empleado en ellos. El primer informe «diario» llegó una semana más tarde… y completo solo en parte.

Cuando los tiburones no muerden

Mis hijos estaban entusiasmados, pero yo estaba inquieta. Visitamos un acuario donde se podía acariciar tiburones pequeños. Cuando le pregunté a la encargada si las criaturas podían morder, ella explicó que se les acababa de dar mucha comida. No morderían porque no tenían hambre.

Una crítica amable

Durante una clase de pintura, el profesor —un artista profesional sumamente experimentado— evaluaba mi primer trabajo. En silencio y con una mano en el mentón, se paró frente a mi cuadro. Aquí viene —pensé—. Va a decir que es horrible.

¿Quién es ese?

Un hombre instaló una cámara de seguridad fuera de su casa y revisó el equipo para asegurarse de que funcionaba. Se alarmó al ver una figura fornida y vestida de negro en el patio. Observó detenidamente para ver qué hacía. Sin embargo, el intruso le resultaba conocido. Finalmente, se dio cuenta de que no era un extraño, ¡sino una grabación de sí mismo!

Sigue avanzando

Trabajar en el mundo empresarial me permitió interactuar con muchas personas talentosas y sensatas. Sin embargo, un proyecto liderado por un supervisor de otra ciudad fue una excepción. Cada semana, cuando él hablaba por teléfono, criticaba duramente nuestro trabajo y pedía que nos esforzáramos más. Esos roces me dejaban desanimada y temerosa, y a veces, quería abandonar.

Inmune al congelamiento


Un día, mis hijos me rogaron que los dejara andar en trineo en la nieve. La temperatura rondaba los -18 °C. Después de pensarlo, les dije que sí, pero les pedí que se abrigaran, se mantuvieran juntos y entraran en 15 minutos.