Our Authors

ver todo

Articles by Jennifer Benson Schuldt

La volverás a ver

Mientras empujaba una silla cerca de la cama de mi amiga, la habitación del centro de cuidados especiales estaba oscura y en silencio. Antes de batallar contra el cáncer durante tres años, ella había sido una persona dinámica. Todavía puedo imaginarla riéndose, con los ojos llenos de vida y una sonrisa que le iluminaba el rostro. Ahora estaba callada y quieta. Sin saber qué decir, decidí leer la Biblia, así que la saqué de mi bolso, busqué un pasaje de 1 Corintios y empecé a leer.

Compasión en el trabajo

Mi amiga Ellen liquida sueldos para una firma contable. Este trabajo puede parecer automático, pero a veces, los empleados entregan tarde la información requerida. A menudo, Ellen compensa eso trabajando muchas horas para que los empleados reciban su dinero sin retraso. Lo hace pensando en las familias que dependen de esos fondos para comprar alimentos, remedios y gastos de la casa.

Nuestra luz guía

En un museo, me quedé mirando una exhibición de lámparas antiguas de Israel. Con decoraciones talladas, esas vasijas de arcilla ovaladas tenían dos aberturas: una para el combustible y la otra para una mecha. Aunque los israelitas solían usarlas en huecos en la pared, todas eran lo suficientemente pequeñas como para entrar en la palma de la mano.

Materiales peligrosos

El sonido de la sirena me taladró los oídos cuando un vehículo de emergencia pasó junto a mi auto. Las luces intermitentes iluminaban las palabras «materiales peligrosos», al costado del camión. Después supe que iba a un laboratorio de ciencia, donde un contenedor de más de 1.500 litros de ácido sulfúrico había empezado a derramarse. Tenían que detener el derrame de inmediato porque esa sustancia puede dañar cualquier cosa que toque.

Entrelazados

Una amiga me regaló una planta que había tenido por más de 40 años. Era alta como yo, y daba hojas grandes que salían de tres ramas delgadas. Con el tiempo, el peso de las hojas había hecho que las ramas se doblaran. Para sostenerlas, puse un calce debajo de la maceta y la coloqué cerca de una ventana, para que la luz del sol atrajera las hojas, levantándolas, y ayudara a solucionar la mala postura.

Calificado a los ojos de Dios

Una empresa consultora en tecnología me contrató después de terminar la universidad, aunque yo no podía escribir ni una línea en código informático y sabía muy poco de negocios. Durante la entrevista de trabajo, me enteré de que la empresa no tenía muy en cuenta la experiencia laboral, sino que lo más importante eran las cualidades personales: capacidad de resolver creativamente los problemas, sensatez en el juicio y buen desempeño en equipo. Suponían que los nuevos trabajadores podían aprender las habilidades necesarias siempre y cuando fueran la clase de personas que buscaban.

Amor indestructible

Cuando vimos por primera vez la corriente en el patio de nuestra casa, era solo un delgado hilo de agua entre las rocas en el calor del verano. Gruesos tablones de madera servían de puente para cruzar con facilidad. Meses más tarde, lluvias torrenciales golpearon nuestra zona durante varios días seguidos, ¡y nuestro pequeño arroyito se convirtió en un río torrentoso de más de un metro de profundidad y tres metros de ancho! La fuerza del agua arrastró los tablones a varios metros de distancia.

Observación

Mientras hacía cola para pagar, calculaba cuánto sería y trataba de impedir que mi hijo se perdiera. Casi ni me di cuenta cuando la mujer que estaba delante de mí salió y dejó todos sus artículos en el mostrador. La empleada me comentó que esa mujer no tenía suficiente dinero para pagar. Me sentí tremendamente mal; si me hubiera percatado de lo que pasaba, la habría ayudado.

Entrenamiento en campo

La gerente de una empresa en Brasil pidió un informe escrito sobre los conserjes de su edificio. Diariamente, quería saber quién limpiaba cada cuarto, cuáles quedaban sin tocar y cuánto tiempo pasaba cada empleado en ellos. El primer informe «diario» llegó una semana más tarde… y completo solo en parte.

Cuando los tiburones no muerden

Mis hijos estaban entusiasmados, pero yo estaba inquieta. Visitamos un acuario donde se podía acariciar tiburones pequeños. Cuando le pregunté a la encargada si las criaturas podían morder, ella explicó que se les acababa de dar mucha comida. No morderían porque no tenían hambre.