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Articles by Lisa M. Samra

Sauce hueco

Mientras contaba cuánto valoraba a un consejero mayor que escuchaba regularmente sus inquietudes, Tomás dijo: «Él es mi sauce hueco». Ante mi desconcierto, explicó que esa expresión eslovaca alude a alguien que guarda los secretos. En esencia, la persona es como un sauce que guarda a salvo la información confidencial dentro de su tronco.

Recordatorio de la presencia de Dios

Con ramas de hojas desgarbadas que crecen como manos alzadas hacia los cielos, los árboles excepcionales que vimos en el Parque Nacional Joshua Tree, en California, nos intrigaron. Se cree que los pioneros los llamaron «Árboles de Josué» porque les recordaban la historia del Antiguo Testamento cuando Josué extendió una lanza como señal de la presencia y la ayuda de Dios.

Liderazgo humilde

Mi amigo Butch Briggs ha sido el querido entrenador de los equipos de natación de una escuela secundaria local durante cincuenta y un años. Por curiosidad, le pregunté cuántos campeonatos estatales había ganado en ese tiempo. Con su característico tono amable, bromeó: «No he ganado ni un solo campeonato porque nunca nadé en ninguna carrera». Entonces, le pregunté: «¿Cuántos campeonatos han ganado tus nadadores?». Feliz, respondió: «Treinta y nueve».

Bondad hacia los que sufren

Uno de los peores incendios forestales en la historia de Estados Unidos arrasó la ciudad de Lahaina, Hawái, en 2023, dejando 99 muertos y más de 2.000 edificios destruidos. Además, los residentes experimentaron un trauma adicional cuando saqueadores asaltaron edificios y agentes inmobiliarios codiciosos intentaron acaparar tierras.

Gratitud a Dios

Canadá y la isla de Santa Lucía celebran un día de Acción de Gracias en octubre. Liberia aparta un día para agradecer a principios de noviembre, mientras que Estados Unidos y Australia lo hacen a finales de ese mes. Otros países, incluidos Reino Unido, Brasil, Ruanda y Filipinas, tienen días no oficiales para fomentar la gratitud.

El tierno cuidado de Dios

Sentada en la unidad de cuidados intensivos neonatales del hospital, visité a una madre mientras su bebé se acurrucaba contra su pecho. En este centro médico tecnológicamente avanzado, los médicos habían «recetado» algo de muy baja tecnología para mejorar la salud del bebé: la mamá debía pasar largos ratos abrazando a su hija.

Ser una bendición

Durante un acalorado partido entre dos viejos rivales de fútbol de la escuela secundaria, los Eagles patearon el balón hacia la portería de los Pioneers. El balón entró, pero salió por un agujero en la parte posterior de la red. El árbitro no vio que el balón había entrado, y dijo que no era gol. El entrenador de los Pioneers vio el gol y se lo confirmó al entrenador de los Eagles, aunque podría haberse quedado callado. El árbitro ratificó el gol. Los Pioneers perdieron el partido 3-2.

Refugios protectores de Dios

Durante un viaje en familia, pasé horas conduciendo por los escasamente habitados estados de Montana y Dakota del Sur. En el camino, empecé a observar un patrón: vastas extensiones de tierra con arboledas que rodeaban las casas. Mientras intentaba mantener la camioneta en el carril ante los fuertes vientos, entendí que los árboles no solo estaban allí por un tema de belleza, sino que fueron plantados intencionalmente para proteger las casas y a sus ocupantes de las ráfagas de viento que azotaban esos lugares.

Uno en Cristo

Phillis Wheatley, la primera poeta afroamericana publicada, usaba temas bíblicos para persuadir a los creyentes en Jesús a abolir la esclavitud. Nacida alrededor de 1753, fue vendida a un traficante con apenas siete años de edad. Sobresaliendo rápidamente en sus estudios, por fin consiguió su libertad en 1773. En sus escritos, instaba a sus lectores a abrazar la afirmación escritural de la igualdad de todas las personas. Escribió: «En cada Pecho humano, Dios ha implantado un Principio que llamamos Amor a la libertad; está impaciente por la Opresión y anhela la Liberación; y […] el mismo Principio vive en nosotros».

Uno en Cristo

Phillis Wheatley, la primera poeta afroamericana publicada, usaba temas bíblicos para persuadir a los creyentes en Jesús a abolir la esclavitud. Nacida alrededor de 1753, fue vendida a un traficante con apenas siete años de edad. Sobresaliendo rápidamente en sus estudios, por fin consiguió su libertad en 1773. En sus escritos, instaba a sus lectores a abrazar la afirmación escritural de la igualdad de todas las personas. Escribió: «En cada Pecho humano, Dios ha implantado un Principio que llamamos Amor a la libertad; está impaciente por la Opresión y anhela la Liberación; y […] el mismo Principio vive en nosotros».