El Dios que ayuda
Cuando llevaba a su hijo de nueve años a un campamento, una madre se perdió tras tomar una salida equivocada y quedar el auto varado en un camino rural en las montañas de Sierra Nevada, California. Su GPS y el teléfono dejaron de funcionar porque era una zona alejada, así que no pudieron regresar por donde habían ido. Desesperados, después de estar perdidos más de un día y dormir en el auto, comenzaron a caminar, dejando notas en el camino: «SOCORRO. Mi hijo y yo estamos perdidos y sin señal, y no podemos llamar al 911». Al no llegar al campamento, equipos de rescate salieron a buscarlos. Hallaron el auto, las notas y luego los encontraron de inmediato.
Confusión mortal
Un fuerte golpe contra la ventana del aula donde estaba enseñando sobresaltó a los estudiantes. ¡Luego, otro golpe! Un pájaro había volado contra el vidrio y rebotó, solo para intentar nuevamente y chocar otra vez. Más tarde, leí que más de mil millones de aves mueren cada año en los Estados Unidos al chocar contra ventanas. Las colisiones ocurren cuando la vegetación se refleja en el vidrio, y creen que ven alimento o material para anidar. Están seguras de que ven con claridad, pero están confundidas.
Perseverar hacia el gozo
Enclavada en un rincón de los escalones que conducen a nuestra puerta del frente, hay una pequeña y resistente begonia escarlata. Nosotros no la plantamos; debe haber crecido de una semilla que cayó de una maceta colgante. Pero la dejamos allí. Año tras año, es un recordatorio alegre para mi esposa y para mí de que la perseverancia es algo hermoso.
Consuelo divino
El sonido del agua confirmó que había llegado a las piscinas conmemorativas del 11 de septiembre en la ciudad de Nueva York, un lugar que había evitado visitar por temor a sentirme triste y dolida por lo que ocurrió allí en 2001. Caminé por donde antes se alzaban las Torres Gemelas. Fue profundamente conmovedor ver grabados los nombres de quienes murieron; algunos con rosas colocadas por sus seres queridos.
Legado de generosidad
Aunque vivíamos lejos de mis abuelos maternos, doy gracias de haberlos conocido tanto. Ellos viajaban con frecuencia a visitarnos, y nos encantaba ir a verlos. A medida que mi hermana y yo crecimos, nuestras conversaciones con los abuelos pasaron de temas infantiles a incluir diálogos más serios sobre finanzas. Nos explicaron que querían compartir sus recursos con nosotros mientras vivieran, pero que la mayor parte de su herencia sería destinada a caridad cuando fallecieran.
Invitación abierta de Dios
Antes de la boda de mi íntima amiga, preparamos meticulosamente la mesa para doscientos invitados a la recepción. Con alegre expectativa, pasamos horas doblando servilletas, alineando cubiertos, acomodando manteles y arreglando flores. Después de trabajar tanto, ¡estábamos ansiosas de que los invitados llegaran y disfrutaran! Pero cuando muchos asientos quedaron vacíos, nos sentimos profundamente decepcionadas.
¡Qué comunión!
Raquel «fue de iglesia en iglesia» durante tres años hasta encontrar un grupo de estudio bíblico que le brindara lo que no podía hallar en muchas de ellas: comunidad. Raquel es sorda. En todo el mundo, muchas de estas personas enfrentan desafíos similares para congregarse. Su iglesia fomenta la comunidad viendo juntos un servicio para sordos en YouTube, conversando sobre la enseñanza y compartiendo una comida. El pequeño grupo le brinda la familia espiritual que ella anhela.
Dios fija sus ojos en ti
Mi esposa, Sue, y yo acabábamos de caminar ocho kilómetros a través del puente Mackinac, que une las dos penínsulas de Michigan. Este evento anual del Día del trabajador es una tradición desde 1958. Nos sentamos en un banco del parque para descansar, y un hombre se sentó junto a nosotros para recuperar el aliento también. Pronto se unieron su esposa y su hija adulta, y supimos que su familia —también creyentes en Jesús— había sufrido la muerte de una hija adolescente, como nosotros hace muchos años.
Contender por la fe
¡Un joven de veintisiete años que estudiaba en Japón tuvo que ser rescatado del monte Fuji dos veces en una misma semana! Después de ser evacuado en helicóptero durante su primer ascenso, se dio cuenta de que había dejado su teléfono y otras pertenencias. Cuatro días más tarde, ignorando las advertencias, regresó, solo para necesitar que lo rescataran otra vez por el mal de altura. Su historia fue noticia por lo inusual, pero también por haber vuelto conscientemente a un lugar de peligro.
Cuando Dios abre nuestros ojos
En la Francia del siglo xiii, cuenta la leyenda que un caballero dejó a su hijito en casa al cuidado de su perro Guinefort. Al regresar, encontró la cuna volcada, su hijo desaparecido y la boca del perro cubierta de sangre. Suponiendo que el animal lo había lastimado, lo mató. Después, halló una serpiente toda mordida… y a su hijo a salvo bajo la cuna. Guinefort había salvado al bebé. El heroísmo del perro y su injusto destino conmovieron tanto a la gente que, erradamente, lo veneraron como santo.