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No más culpa

Cuando era adolescente, invité a una amiga a mirar una tienda de souvenirs cerca de mi casa. Pero ella me horrorizó al meterme un puñado de broches para el cabello en el bolsillo y sacarme del negocio sin pagar. La culpa me carcomió durante una semana, hasta que acudí a mi mamá y le confesé todo entre lágrimas.

Listos para la cosecha

A finales del verano, fuimos a caminar por la zona de New Forest, en Inglaterra, y nos divertimos recogiendo moras silvestres mientras observábamos a los caballos retozando cerca. Mientras disfrutaba del dulce fruto que quizá muchos años antes otros habían plantado, pensé en las palabras de Jesús a sus discípulos: «Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis» (Juan 4:38).

Estemos quietos

Según el escritor Daniel Levitin, «en los últimos cinco años, hemos creado más información que en toda la historia humana anterior, y nos llega desde todas partes». «En cierto sentido —afirma Levitin—, nos volvemos adictos a la hiperestimulación». El bombardeo constante de noticias y conocimientos puede dominar nuestra mente. En medio del aluvión actual de los medios, se hace cada vez más difícil encontrar tiempo para estar en silencio, pensar y orar.

Un giro inesperado

Mientras el pastor hablaba en un funeral, meditó sobre el lugar donde estaría el fallecido. Pero luego, especuló sobre cosas que no están en la Escritura. ¿Dónde está la esperanza?, pensé.

De la tristeza al gozo

El embarazo de Kelly empezó a complicarse y, después de un largo trabajo de parto, los médicos decidieron hacerle una cesárea. Sin embargo, Kelly olvidó pronto su dolor al sostener en sus brazos a su bebé. La alegría había desplazado la angustia.

Eres un original

Cada uno de nosotros es un original de la mano de Dios. Nadie se hace solo. No existe persona que se haya vuelto talentosa, experta o brillante por sus propios medios. Dios nos hizo a cada uno. Pensó en nosotros y nos formó con su inefable amor.

La promesa de un hogar tranquilo

Sesenta y cinco millones. Esa es la cantidad de refugiados en el mundo hoy: personas que han tenido que dejar sus hogares por algún conflicto o persecución… la más alta que nunca. Las Naciones Unidas han pedido a los líderes que reciban a los refugiados, para que todos los niños reciban educación, los adultos puedan trabajar y cada familia tenga un hogar.

Fe en vez de temor

«A mi esposo le ofrecieron un ascenso en otro país, pero me daba miedo dejar nuestro hogar, así que, de mala gana, él rechazó la oferta», me contó mi amiga. Me explicó cómo su recelo ante un cambio tan grande evitó que se embarcara en una nueva aventura y que, a veces, se preguntara qué se perdieron al no mudarse.

Bajo sus alas

Cuando pienso en la protección, no suelo pensar en las plumas de un ave. Pero, aunque estas pueden parecer una forma frágil de protección, las apariencias engañan.

Las plumas de las aves son un ejemplo maravilloso del diseño de Dios. Tienen una parte suave y una esponjosa. La parte suave tiene puntas rígidas con pequeños ganchos que se entrelazan como los…

Amor por los niños

Thomas Barnado entró a la escuela de medicina del Hospital de Londres en 1865, soñando con ser un médico misionero en China. Pronto, descubrió una necesidad desesperada ahí mismo frente a su casa: cantidades de niños sin hogar. Barnado decidió hacer algo y creó hogares para niños indigentes, rescatando a 60.000 pequeños de la pobreza y una posible muerte prematura. El teólogo y pastor John Stott afirmó: «Hoy podríamos llamarlo el patrono de los niños de la calle».