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Cántico de la creación


Mediante la astronomía acústica, los científicos pueden escuchar los sonidos y los pulsos del espacio. Han descubierto que las estrellas no recorren sus órbitas en silencio en el misterioso cielo nocturno, sino que generan música. Tal como el sonido de las ballenas jorobadas, el de las estrellas se produce en frecuencias que el oído humano no puede captar. No obstante, la música de las estrellas, de las ballenas y de otras criaturas se combina en una sinfonía que proclama la grandeza de Dios.


¿Hacia dónde vas?


¿Qué determina la dirección de nuestra vida? Una vez, escuché una respuesta a esta pregunta en un lugar inesperado: un curso de entrenamiento de motocicletas. Con unos amigos, tomamos clases para aprender a conducir motos. Parte del entrenamiento se trataba de «fijar un objetivo».


La belleza del amor


El «Jarabe Tapatío», conocido también como el baile del sombrero mexicano, celebra el romance. Durante este alegre baile, el hombre coloca el sombrero en el suelo, y al terminar, la mujer lo levanta y ambos se esconden detrás para sellar su romance con un beso.


Adorar con preguntas


Es habitual que durante un viaje largo (¡o corto!), alguno del grupo pregunte: «¿Ya llegamos?» o «¿Falta mucho?». ¿Quién no ha escuchado estas preguntas universales hechas por niños o adultos ansiosos de llegar a su destino? Pero también hay personas de todas las edades que tienden a preguntar cosas similares cuando situaciones difíciles en la vida parecen no terminar nunca.


¿A qué no puedes renunciar?


«¿A qué cosa no puedes renunciar?», preguntó el presentador de radio. Los oyentes llamaban, dando respuestas interesantes. Algunos mencionaron a sus familias; incluso un esposo compartió recuerdos de su esposa fallecida. Otros dijeron que no podían renunciar a sus sueños, como ganarse la vida con la música o llegar a ser madre. Todos tenemos algo que atesoramos, que no podemos dejar: una persona, una pasión, un bien.


Compartir más que cosas


«¡Pero yo no quiero compartir!», gimió mi hijo menor, desconsolado de que tuviera que dar siquiera una de sus muchas piezas de LEGO. Revoleé los ojos ante su inmadurez, pero en realidad, esta actitud no se limita a los niños. ¿Cuántas cosas en mi vida —y en toda la experiencia humana— se caracterizan por una resistencia tenaz a compartir generosamente con los demás?


Una canción en la noche


La vida de mi padre se caracterizó por los anhelos. Anhelaba sanarse, aunque el Parkinson deterioraba cada vez más su mente y su cuerpo. Anhelaba paz, aunque lo atormentaba una profunda depresión. Anhelaba sentirse amado y cuidado, pero solía sentirse totalmente solo.


Fundamento firme de la esperanza


Las lecciones sobre la fe pueden provenir de lugares inesperados; como la que aprendí de mi perro labrador negro, Oso, de casi 50 kilos. El recipiente de metal para agua de Oso estaba ubicado en un rincón de la cocina. Cada vez que se vaciaba, no ladraba ni lo golpeaba con la pata. En cambio, se acostaba quieto al lado del bol y esperaba. A veces, tenía que esperar varios minutos, pero había aprendido a confiar en que yo entraría finalmente a la cocina, lo vería allí y le daría lo que necesitaba. Su sencilla fe en mí me recordó cuánto más precisaba confiar yo en Dios.


Crisis de los cangrejos de río


Mi primo me invitó a ir a pescar cangrejos de río, y acepté entusiasmada. Cuando me dio un balde de plástico, fruncí el ceño y dije: «¿Sin tapa?».


Jesús está justo detrás de ti


Mi hija estaba lista para ir a la escuela un poco antes de lo habitual, así que preguntó si podíamos parar en la cafetería, y estuve de acuerdo. Mientras nos acercábamos a la fila de autos para hacer el pedido, dije: «¿Tienes ganas de hacer que alguien se alegre esta mañana?». «Por supuesto», respondió.