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Nuestra luz guía

En un museo, me quedé mirando una exhibición de lámparas antiguas de Israel. Con decoraciones talladas, esas vasijas de arcilla ovaladas tenían dos aberturas: una para el combustible y la otra para una mecha. Aunque los israelitas solían usarlas en huecos en la pared, todas eran lo suficientemente pequeñas como para entrar en la palma de la mano.

Actitud de gratitud

En el estado donde vivo, en Estados Unidos, los inviernos pueden ser brutales, con temperaturas bajo cero y nieve incesante. Un día terriblemente frío, mientras removía la nieve por enésima vez, el cartero se detuvo para preguntarme cómo estaba. Le dije que no me gustaba el invierno y que estaba cansado de tanta nieve. Entonces, comenté que su trabajo tal vez fuera bastante difícil en esas condiciones climáticas extremas. Y él contesto: «Sí, pero al menos tengo trabajo. Muchos no lo tienen. Estoy agradecido de trabajar».

No te olvides del Dador

Fue justo antes de la Navidad, y sus hijos tenían un problema respecto a ser agradecidos. Ella sabía lo fácil que es caer en esta clase de mentalidad, pero también sabía que quería algo mejor para el corazón de sus hijos. Entonces, colocó lazos rojos en los interruptores de las luces, las puertas de la despensa y la refrigeradora, la máquina lavadora y secadora, y los grifos de agua. En cada lazo, escribió a mano: «Es fácil pasar por alto algunos de los regalos que Dios nos da, por eso coloqué un moño en ellos. Él es tan bueno con nuestra familia. No olvidemos de quién vienen los regalos».

Regalos de lo alto

Según una antigua historia, un hombre llamado Nicolás (nacido en 270 d.C.) oyó hablar de un padre que era tan pobre que no podía alimentar a sus tres hijas; mucho menos proveer para cuando ellas se casaran. Como quería ayudar al padre, pero sin que nadie se enterara, Nicolás arrojó una bolsa con oro por una ventaba abierta, la cual aterrizó dentro de un calcetín o un zapato que se secaba junto a la chimenea. A ese hombre se lo conoció como San Nicolás, quien más tarde se convirtió en Papá Noel.

Bondad intencional

Mientras embarcaba en un avión con sus hijos, Jessica, una joven mamá, intentaba desesperadamente calmar a su hija de tres años que empezó a patalear y llorar. Luego, su hambriento hijito de cuatro meses, también empezó a chillar.

Libre de condenación

Mientras una pareja iba en su caravana por una región desértica, una cubierta se reventó y el metal de la llanta empezó a raspar contra el pavimento. Las chispas que produjo desencadenaron un incendio forestal en el norte de California, que quemó unos 930 km2 de bosque, destruyó más de mil casas y provocó la muerte de varias personas.

El sobre perdido

Lo encontré cuando volvíamos a casa, después de visitar a nuestra familia que vivía lejos. Estaba cargando gasolina cuando vi un sobre grande y sucio en el suelo. Lo tomé, así como estaba, y miré lo que contenía. Para sorpresa mía, eran cien dólares.

La otra cara del amor

En la época de Jesús, las posadas romanas tenían una reputación tan mala que los rabinos prohibían que aun el ganado se dejara allí. Ante semejantes condiciones negativas, los cristianos que viajaban solían recurrir a la hospitalidad de otros creyentes.

¿Hay esperanza?

Edward Payson tuvo una vida sumamente difícil. La muerte de su hermano menor lo destrozó. Padecía bipolaridad, y durante días, sufría terribles migrañas. Como si eso fuera poco, quedó paralítico de un brazo al caerse de un caballo, ¡y casi muere de tuberculosis! Lo sorprendente es que no se desanimó ni perdió las esperanzas. Sus amigos dijeron que antes de…

Cuidadosamente tallado

En un video de YouTube, Alan Glustoff, un productor de queso, describió el proceso que aplicaba para madurarlo; proceso que le agrega sabor y textura. Antes de poder enviarlo al mercado, cada bloque de queso se coloca de seis a doce meses en una cueva subterránea. Un cuidado minucioso se le aplica en ese medio ambiente húmedo. «Hacemos lo mejor posible para darle el ambiente adecuado para desarrollarse […] y alcanzar su mayor potencial», explicaba Glustoff.