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Jesús extendió la mano

A veces, la vida se vuelve ajetreada: los estudios son difíciles, el trabajo es agotador, el baño necesita una limpieza, y una taza de café forma parte de la agenda diaria. Llega el punto en que me obligo a leer la Biblia unos minutos por día, y me digo a mí misma que pasaré más tiempo con Dios la semana próxima. Pero no pasa mucho tiempo antes de que me distraiga y me hunda en las tareas cotidianas, y me olvide de pedirle la más mínima ayuda a Dios.

Hambre del corazón

Mientras iba en el auto con mi esposo, miraba algunos correos en el teléfono, y me sorprendió una publicidad de una tienda local de rosquillas, justo a la derecha de donde acabábamos de pasar. De repente, mi estómago rugió de hambre. Me maravilló cómo logra la tecnología que los comerciantes nos atraigan a sus establecimientos.

El Señor habla

En el libro de Job, podemos encontrar casi cualquier argumento sobre por qué hay sufrimiento en el mundo, pero la discusión no parece ayudar mucho a Job. Su crisis es más de relación que de duda. ¿Puede él confiar en Dios? Lo que más desea es que se le aparezca la única Persona que puede explicarle su triste situación. Quiere encontrarse con Dios, cara a cara.

Navegar por los rápidos

El guía de rafting nos escoltó hasta la orilla del río, y nos indicó que nos pusiéramos las chaquetas salvavidas y tomáramos los remos. Mientras subíamos al bote, nos asignaba los asientos, para equilibrar el peso y poder mantenernos estables al enfrentar los rápidos.

El regalo del tiempo

Entré volando a la oficina de correos. Tenía varias cosas anotadas para hacer, pero, al entrar, me frustré cuando vi una fila larga que llegaba hasta la puerta. «Apresúrate y espera», musité, mientras miraba el reloj.

Ayuda del cielo

S.O.S., la señal en código Morse, se creó en 1905 porque los marineros necesitaban una manera de indicar un peligro extremo. La señal cobró notoriedad en 1910, cuando el barco Steamship Kentucky se estaba hundiendo, y las 46 personas a bordo fueron rescatadas.

El hombre que sonríe

Ir a la tienda de comestibles no es algo que me agrade. Es tan solo una parte inevitable de mi vida; algo que es necesario hacer. Sin embargo, hay una parte de esta tarea que, inesperadamente, empezó a atraer mi atención: pagar en la caja de Fred.

Un lamento esperanzado

El Parque Nacional Clifton Heritage, en Nassau, Bahamas, rememora una era trágica de la historia. En el siglo xviii, se desembarcaba allí a los esclavos, quienes dejaban atrás a sus familias y entraban en una vida de maltratos inhumanos. En lo alto del parque, hay un monumento conmemorativo donde se observan esculturas de mujeres mirando al mar, talladas en cedros, con cicatrices de los azotes del capitán del barco.

Un papá bueno

Cuando nuestro hijo Xavier era más pequeño, los viajes de trabajo solían llevar a mi esposo lejos de casa. Aunque su padre lo llamaba con frecuencia, había algunas noches difíciles en que esas llamadas no lo consolaban. Para ayudarlo a aliviar la necesidad de estar con su papá, yo tomaba álbumes de fotos y le mostraba imágenes en las que ambos estaban juntos, y le preguntaba: «¿Te acuerdas de esto?». La cadena de recuerdos alentaba a mi hijo, quien decía a menudo: «Tengo un papá bueno».

Dedicado a amar

Después de convertirse a la fe en Jesucristo, Nabeel Qureshi escribe libros para ayudar a sus lectores a entender a las personas que profesan la religión que él dejó. Su tono es respetuoso, y siempre manifiesta un corazón lleno de amor hacia su pueblo.