Categoría  |  Nuestro Pan Diario

Culpa y perdón

El antropólogo Donald Brown enumera más de 400 comportamientos que considera denominadores comunes de la humanidad, tales como juguetes, chistes, bailes, temor a serpientes y ¡atar cosas con cuerdas! Asimismo, cree que todas las culturas tienen conceptos de lo correcto e incorrecto, del valor de las promesas y de lo equivocado de la avaricia y el asesinato. Todos tenemos una…

Estrellas resplandecientes

Puedo cerrar los ojos y evocar la casa donde crecí. Recuerdo turnarnos con mi padre para mirar con su telescopio las estrellas titilantes. Esos puntitos luminosos, resultado del fuego y el calor, contrastaban vivamente con el espacio negro y liso.

Él nos acogerá

Mi vieja perra está sentada a mi lado, mirando el infinito. ¡Cuánto daría por saber en qué piensa! Una cosa sí sé: no está pensando en que se va a morir, porque los perros no «entienden»; no piensan en el futuro. Pero nosotros sí. Independientemente de la edad, la salud o la riqueza, en algún momento pensamos en la muerte. Y esto se debe a que, a diferencia de los animales, tenemos entendimiento (Salmo 49:20). Sabemos que vamos a morir y no podemos hacer nada para evitarlo: «Ninguno […] podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate» (v. 7). Nadie tiene suficiente dinero para pagar ser exento de la tumba.

Aguas abundantes

En Australia, un informe describió «una historia nefasta» de sequía extrema, calor y fuego. El relato pronosticaba un año horrendo con apenas unas lluvias minúsculas que convertirían los arbustos secos en leña. Incendios voraces abrasaron los campos; peces murieron; cosechas desaparecieron. Todo porque carecieron de un simple recurso que solemos dar por sentado: agua, la cual todos necesitamos para vivir.

Visión renovada

Después de una cirugía menor en mi ojo izquierdo, el doctor recomendó hacerme un examen de la visión. Confiadamente, me tapé un ojo y pude leer todo bien, pero al cubrir el otro, me sorprendí… ¿cómo no me di cuenta de que estaba tan ciega?

Escuchar el consejo sabio

Durante la Guerra Civil Estadounidense, el presidente Abraham Lincoln, queriendo complacer a un político, emitió una orden respecto al ejército que el secretario de guerra Edwin Stanton rehusó llevar a cabo. Dijo que el presidente era un tonto. Cuando le comentaron a Lincoln, este respondió: «Si Stanton dijo que soy un tonto, debe ser cierto porque casi siempre tiene razón. Veré si es cierto». Cuando hablaron, el presidente se dio cuenta enseguida de que su decisión era un grave error, y la retiró de inmediato. Lincoln demostró sabiduría al no empecinarse; consideró el consejo y cambió de idea.

Un canto sobre nosotros

Un padre joven sostenía a su hijito en sus brazos, cantándole y meciéndolo suavemente. El bebé tenía problemas de audición, no podía oír la melodía ni las palabras, pero el padre igual le cantaba, en un tierno acto de amor hacia su hijo. Y sus esfuerzos eran recompensados con una preciosa sonrisa del pequeño.

Observar la naturaleza

Hace poco, mientras subíamos con un amigo por una colina, cruzamos un campo de flores silvestres hasta llegar a un bosque de pinos altísimos, y después descendimos a un valle donde nos detuvimos un momento. Las nubes flotaban suavemente sobre nosotros. Un arroyo corría cerca. Solo se oía el canto de las aves. Nos quedamos allí en silencio unos quince minutos, disfrutando de todo eso.

Legalmente suyos

Liz lloró de alegría cuando ella y su esposo recibieron el certificado de nacimiento y el pasaporte de su niña, que confirmaban legalmente la adopción. Ahora, Milena sería siempre su hija y parte de su familia. Meditando en aquel proceso legal, Liz también recordó el «verdadero intercambio» que ocurre cuando nos convertimos en parte de la familia de Dios: «Haber nacido en pecado y quebrantamiento ya no nos sujeta», sino que entramos legal y plenamente en su familia cuando somos adoptados como sus hijos.

Las palabras correctas

Hace un tiempo, algunos escritores han alentado a los creyentes a refrescar el «vocabulario» de nuestra fe. Por ejemplo, uno de ellos señaló que incluso las palabras teológicamente ricas de la fe pueden perder su impacto cuando el exceso de familiaridad y uso nos lleva a perder contacto con la profundidad del evangelio y nuestra necesidad de Dios. Ante esto, sugería que quizá necesitamos reaprender el lenguaje de la fe «empezando de cero», quitando nuestras suposiciones hasta ver por primera vez el evangelio.