Our Authors

ver todo

Articles by Adam Holz

La torre torcida

Las torres torcidas de las iglesias ponen nerviosa a la gente. Unos amigos nos contaron que una fuerte tormenta de viento hizo que la hermosa torre de su iglesia quedara torcida, lo que provocó gran alarma.

¿Necesitas un corazón nuevo?

Eran malas noticias. Mi padre había tenido dolores de pecho, y el doctor ordenó un examen del corazón. ¿El resultado? Bloqueo de tres arterias.

Posibles retrasos

¿Es una broma? Ya llegaba tarde, y el cartel en el camino indicaba que me preparara: «Posibles retrasos». El tráfico iba cada vez más lento.

¿Hacia dónde vas?


¿Qué determina la dirección de nuestra vida? Una vez, escuché una respuesta a esta pregunta en un lugar inesperado: un curso de entrenamiento de motocicletas. Con unos amigos, tomamos clases para aprender a conducir motos. Parte del entrenamiento se trataba de «fijar un objetivo».


La esperanza es nuestra estrategia

Mi equipo favorito de fútbol americano ha perdido ocho partidos consecutivos. Con cada derrota, la esperanza de ganar el campeonato es menor. El entrenador hizo cambios todas las semanas, pero no sirvió de nada. Bromeando con mis compañeros de trabajo, les he dicho que tener la esperanza de que las cosas cambien no significa que eso vaya a suceder; que la esperanza no es una estrategia.

Papá en el dentista

No esperaba recibir en el consultorio del dentista una lección profunda sobre el corazón del Padre celestial, pero así fue. Había llevado a mi hijo de diez años, ya que un diente definitivo estaba saliendo debajo de uno de leche que todavía no se había caído. Tenían que sacárselo. No había otra solución.

Espina penetrante

La espina me pinchó el dedo índice y me salió sangre. Instintivamente, retraje la mano, mientras gritaba y me quejaba. Pero no debería haberme sorprendido: tratar de podar sin guantes un arbusto espinoso era la receta exacta para lo que acababa de suceder.

Nuestro Padre canta

Antes de que mi esposa y yo tuviéramos hijos, nadie me dijo lo importante que sería cantar. Ahora, ellos tienen seis, ocho y diez años, pero, de pequeños, a los tres les costaba dormirse. Cada noche, mi esposa y yo nos turnábamos para arrullarlos, orando para que se durmieran rápido. Pasé cientos de horas así, entonando canciones de cuna, con la esperanza de acelerar el proceso. Lo asombroso de cantarles noche tras noche fue que mi lazo de amor y mi deleite hacia ellos se profundizó de una manera que nunca soñé.

Andar en los caminos de Dios

«Vamos por este camino», dije, mientras dirigía a mi hijo entre la multitud, para seguir a su mamá y sus hermanas que iban adelante. A medida que el día iba avanzando en el parque de diversiones que visitábamos, se lo decía más a menudo, ya que él estaba cansado y se distraía más fácilmente. ¿Qué le pasa que no puede seguirlas?, me pregunté.

¿En proceso o terminado?

Terminar un trabajo produce satisfacción. Por ejemplo, todos los meses, una de mis responsabilidades laborales pasa de «En proceso» a «Terminado». Me encanta presionar la tecla de «Terminado». Pero, el mes pasado, cuando lo hice, pensé: ¡Si tan solo pudiera superar con tanta facilidad los momentos difíciles en mi fe! Pareciera que la vida cristiana está siempre en proceso; nunca terminada.