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Articles by Adam Holz

El Salvador que nos conoce

«Papá, ¿qué hora es?», me preguntó mi hijo desde el asiento trasero. «Son las 5:30». Sabía exactamente lo que diría después. «¡No! ¡Son las 5:28!». Observé su sonrisa radiante, que expresaba: ¡Te atrapé! Yo también sentí el placer que viene de conocer a tu hijo como solamente un padre puede hacerlo.

Objetos en el espejo

«Avancemos… Más… Rápido», dice el Dr. Ian Malcolm en la emblemática escena de la película Jurassic Park, mientras huyen de un tiranosaurio en un Jeep. Cuando el conductor mira por el retrovisor, ve la mandíbula del furioso reptil, justo encima de las palabras: «Los objetos en el espejo pueden estar más cerca de lo que parecen».

La torre torcida

Las torres torcidas de las iglesias ponen nerviosa a la gente. Unos amigos nos contaron que una fuerte tormenta de viento hizo que la hermosa torre de su iglesia quedara torcida, lo que provocó gran alarma.

¿Necesitas un corazón nuevo?

Eran malas noticias. Mi padre había tenido dolores de pecho, y el doctor ordenó un examen del corazón. ¿El resultado? Bloqueo de tres arterias.

Posibles retrasos

¿Es una broma? Ya llegaba tarde, y el cartel en el camino indicaba que me preparara: «Posibles retrasos». El tráfico iba cada vez más lento.

¿Hacia dónde vas?


¿Qué determina la dirección de nuestra vida? Una vez, escuché una respuesta a esta pregunta en un lugar inesperado: un curso de entrenamiento de motocicletas. Con unos amigos, tomamos clases para aprender a conducir motos. Parte del entrenamiento se trataba de «fijar un objetivo».


La esperanza es nuestra estrategia

Mi equipo favorito de fútbol americano ha perdido ocho partidos consecutivos. Con cada derrota, la esperanza de ganar el campeonato es menor. El entrenador hizo cambios todas las semanas, pero no sirvió de nada. Bromeando con mis compañeros de trabajo, les he dicho que tener la esperanza de que las cosas cambien no significa que eso vaya a suceder; que la esperanza no es una estrategia.

Papá en el dentista

No esperaba recibir en el consultorio del dentista una lección profunda sobre el corazón del Padre celestial, pero así fue. Había llevado a mi hijo de diez años, ya que un diente definitivo estaba saliendo debajo de uno de leche que todavía no se había caído. Tenían que sacárselo. No había otra solución.

Espina penetrante

La espina me pinchó el dedo índice y me salió sangre. Instintivamente, retraje la mano, mientras gritaba y me quejaba. Pero no debería haberme sorprendido: tratar de podar sin guantes un arbusto espinoso era la receta exacta para lo que acababa de suceder.

Nuestro Padre canta

Antes de que mi esposa y yo tuviéramos hijos, nadie me dijo lo importante que sería cantar. Ahora, ellos tienen seis, ocho y diez años, pero, de pequeños, a los tres les costaba dormirse. Cada noche, mi esposa y yo nos turnábamos para arrullarlos, orando para que se durmieran rápido. Pasé cientos de horas así, entonando canciones de cuna, con la esperanza de acelerar el proceso. Lo asombroso de cantarles noche tras noche fue que mi lazo de amor y mi deleite hacia ellos se profundizó de una manera que nunca soñé.