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Articles by Anne Cetas

Escuchar y aprender

De un lado de la calle, el dueño de una casa exhibe en su jardín un águila gigante envuelta en la bandera de Estados Unidos. El enorme camión que está en la salida del garaje tiene una bandera pintada en la ventanilla y varios autoadhesivos patrióticos en el parachoques. Justo enfrente, el jardín de un vecino tiene carteles que enfatizan las cuestiones actuales de justicia social.

El poder de Dios

Los médicos de Rebeca y Ricardo les dijeron que no podían tener hijos. Pero Dios tenía otros planes; y diez años después, ella quedó embarazada. El embarazo anduvo bien, y cuando empezaron las contracciones, la emocionada pareja fue rápidamente al hospital. El trabajo de parto se hizo más largo e intenso, hasta que finalmente, la doctora decidió hacerle una cesárea. Temerosa, Rebeca lloraba por su bebé y por ella, pero su doctora le aseguró: «Voy a hacer todo lo que pueda, pero vamos a orar a Dios porque Él puede hacer más que yo». Oraron juntas, y poco después, nació Bernardo, un saludable bebé.

Ideas impopulares de Jesús

Durante 15 años, Mike Burden realizaba reuniones llenas de odio en la tienda de recuerdos que tenía en su pequeño pueblo. Pero en 2012, cuando su esposa comenzó a cuestionar lo que él hacía, su corazón se ablandó. Se dio cuenta de cuán equivocadas eran sus opiniones racistas y ya no quiso seguir siendo como era. El grupo militante se vengó desalojando violentamente a su familia de un apartamento que alquilaban a uno de sus miembros.

La promesa de Jesús para ti

Javier lloraba a gritos cuando sus padres lo entregaron en manos de Ana. Era la primera vez que el niño de dos años se quedaba en la guardería mientras sus padres asistían a la reunión… y no le gustaba. Ana les aseguró que estaría bien. Trató de calmarlo con juguetes y libros, meciéndolo, paseándolo y hablándole de cosas divertidas. Pero la única respuesta que recibió fueron más lágrimas y gritos. Entonces, le susurró al oído: «Yo me quedaré contigo». Rápidamente, el niño recibió paz y consuelo.

Libro de historias de Dios

Con ganas de disfrutar el hermoso día, salí a caminar y, poco después, me encontré con un nuevo vecino, el cual se detuvo y se presentó diciendo: —Me llamo Génesis, y tengo seis años y medio.

Una celebración gozosa

Mi amiga Sharon murió un año antes que Melissa, la hija adolescente de mi amigo Dave; ambas trágicamente en accidentes automovilísticos. Una noche, soñé con las dos. Se reían y hablaban mientras colgaban cintas en un amplio salón de fiestas, y me ignoraron cuando entré. Había una mesa larga con manteles blancos y platos y copas de oro. Pregunté si podía ayudarlas a decorar, pero aparentemente, no me oyeron y siguieron trabajando.

Desentiérralo

Cuando el hermano y la cuñada de Rebeca empezaron a tener problemas matrimoniales, ella oró fervientemente para que se reconciliaran. Pero se divorciaron. Tiempo después, la cuñada se llevó lejos a los hijos, y ella nunca volvió a ver a los sobrinos que tanto amaba. Años más tarde, dijo: «Al tratar de manejar sola mi tristeza, dejé que una raíz de amargura comenzara en mi corazón, y empecé a transmitirla a mi familia y amigos».

Quién eres

Su nombre es Dnyan, y se considera un estudiante del mundo. «Esta es una escuela muy grande», dice él con respecto a todas las ciudades y pueblos por donde ha pasado. En 2016, comenzó un viaje de cuatro años en su bicicleta para conocer personas y aprender de ellas. Cuando el idioma es una barrera, descubre que la gente puede a veces entenderse con solo mirarse. También usa en su teléfono una aplicación que traduce, para comunicarse. No mide su viaje por los kilómetros que ha recorrido o los paisajes que ha visto, sino por las personas que han dejado una marca en su corazón: «Quizá no sé tu idioma, pero me gustaría saber quién eres».

Venta de Navidad

Una madre sentía que había gastado demasiado dinero en regalos de Navidad para la familia, así que un año, decidió probar algo distinto. Durante unos meses, antes de la fiesta, recorrió ventas caseras en busca de artículos usados y baratos. Compró más de lo habitual, pero por mucho menos dinero. Esa Noche Buena, sus hijos abrieron entusiasmados un regalo tras otro. ¡Y al día siguiente hubo más! Con culpa por no haber comprado regalos nuevos, hubo más a la mañana. Los niños empezaron a abrirlos, pero enseguida se quejaron: «¡Estamos demasiado cansados para abrir más! ¡Nos has regalado demasiado!». ¡Una respuesta atípica de niños en Navidad!

Si tan solo pudiéramos…

El cedro se agitaba de un lado al otro en los fuertes vientos de la tormenta. A Regina le encantaba ese árbol, el cual no solo había provisto refugio del sol del verano, sino también privacidad para la familia. Ahora, la violenta tempestad estaba arrancándolo de raíz. Rápidamente, Regina corrió a intentar rescatar el árbol, acompañada por su hijo de quince años. Pero por más que trataron, no les alcanzó la fuerza.