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Rico en buenas obras

Ross-on-Wye es una pintoresca ciudad de Inglaterra. Tiene un parque en lo alto de una colina que ofrece una vista impresionante del cercano río Wye. Al recorrer las calles de Ross, destaca un nombre: John Kyrle.

Lo que Dios demanda

En una época, había unos carteles en ciertos negocios que decían: Se requieren camisa y zapatos. En Occidente, este tipo de carteles se generalizó en oposición al movimiento contracultural de los años sesenta. Los empresarios buscaban formas de mantener fuera de sus establecimientos a los jipis de pelo largo y a menudo sin zapatos. En general, atendían a cualquiera, pero había dos requisitos absolutos para entrar: camisa y zapatos.

Socios en Cristo

La enfermedad de mi marido lo dejó débil. Pero cuando un fisioterapeuta le recetó ejercicios para fortalecerse, Dan mostró poco interés. Un día, hice los ejercicios con él y terminamos riendo. Pronto, nos divertíamos haciendo rutinas de fortalecimiento, y a él le sorprendió que nos gustara trabajar juntos para hacer lo que al principio era difícil.

Dar mientras vivimos

Con su equipo ganando cómodamente, la superestrella del fútbol americano de los Philadelphia Eagles, Saquon Barkley, descansaba en el banquillo. Entonces, se acercó su entrenador y le dijo que estaba a punto de batir un récord. ¿Quería volver a entrar? «Estoy bien —dijo Barkley—. Que aprovechen los jóvenes». Eligió renunciar a un récord para que sus compañeros tuvieran tiempo de juego.

Esperanza en la pérdida

Mientras paseaba el perro, mi sobrino Andy fue atropellado por un auto. Alguien vio el accidente y se detuvo a asistirlo y llamar una ambulancia. Un respirador lo mantuvo con vida una semana. Milagrosamente, se le retiraron los sedantes y el respirador el día después de Navidad, y les dijo a su mujer, sus padres, su hermano y sus cinco hijos: «Los amo». ¡Las emociones y la esperanza se dispararon! Pero al día siguiente, murió.

Orar pidiendo respuestas

Cuando el hijo de Mónica, Agustín, quiso irse de casa a una ciudad conocida por su inmoralidad, ella le suplicó a Dios que no lo dejara. Pero él fue de todos modos. Sin embargo, fue allí donde Dios transformó su vida. En sus Confesiones, Agustín oró más adelante: «En tu profundo consejo oíste el punto central del anhelo de ella [… para] que me transformaras en aquello por lo cual oraba continuamente». Agustín se convirtió en uno de los pensadores cristianos más influyentes de la historia.

Dios, nuestro Rey

Tras un año sin trabajo, Adrián recibió por fin una oferta, pero su mujer le preguntó: «¿Es realmente bueno? Es un turno de noche, así que te costará ir a la iglesia los domingos por la mañana». Tras orar y meditarlo, Adrián decidió rechazar la oferta. Meses después, consiguió otro trabajo (de día) que le permitía asistir a la iglesia con regularidad.

Irradiar la bondad de Dios

¿Dónde estaban los paquetes? Una iglesia tenía problemas con el correo. Aunque el personal solicitaba que los pedidos en línea se entregaran dentro del edificio, la mercancía se dejaba habitualmente afuera, en la calle, y algunos artículos nunca se recibían. Sin embargo, en lugar de quejarse al teléfono de atención al cliente de la empresa, los empleados de la iglesia crearon un puesto de refrigerios en el edificio e invitaron a los repartidores a servirse comida y agua. Pronto, los paquetes empezaron a aparecer en el lugar y el momento adecuados, y la iglesia pudo «entregar» un mensaje a los carteros: Nos interesamos por ustedes como personas, no solo como proveedores.

Sin máscara, simplemente Jesús

En la antigua Grecia, los actores representaban las emociones de sus personajes con máscaras que expresaban tragedia o comedia. No eran permanentes ni representativas de la persona real, sino que se ponían para la representación y se quitaban al final de la obra.

Ponte en marcha con Dios

Llovía, lo que hizo bajar aún más la temperatura. Estábamos haciendo una excursión de varios días en Nepal, y dejar el cálido refugio de montaña para salir a un clima gélido se hacía más difícil cada mañana. «Vamos —insistió nuestro guía—. No se preocupen, yo estaré con ustedes».