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Actos de bondad

Meses después de perder a su bebé, Valeria decidió hacer una venta de garaje. Gerardo, un artesano vecino, compró ansioso la cuna que ella vendía. Mientras estaban allí, su esposa se enteró de la pérdida de Valeria. Cuando Gerardo se enteró de su situación, decidió usar la cuna para hacerle un recuerdo. Una semana después, emocionado, le regaló un hermoso banco. «Esta es la prueba de que todavía hay gente buena», dijo Valeria.

¡No soy nadie! ¿Quién eres tú?

En un poema que comienza diciendo: «¡No soy nadie! ¿Quién eres tú?», Emily Dickinson desafía en broma todo el esfuerzo que la gente tiende a hacer para ser «alguien», mientras defiende la alegre libertad del anonimato. Porque: «¡Qué terrible ser alguien! / ¡Cuán vulgar, como una rana, / repetir tu nombre todo el santo día / ante un charco que te admira!».

«Contra mí son todas estas cosas»

«Esta mañana pensé que tenía una gran fortuna; ahora no sé si tengo un dólar», dijo el expresidente de los Estados Unidos Ulysses S. Grant cuando fue estafado por un socio de su empresa. Meses más tarde, le diagnosticaron un cáncer incurable. Preocupado por proveer para su familia, aceptó una oferta del escritor Mark Twain para publicar sus memorias, lo cual terminó una semana antes de morir.

Bondad extrema

Kevin Ford, empleado de un restaurante de comida rápida, nunca había faltado a su turno durante 27 años. Después de que apareció en internet un video que mostraba su humilde gratitud por un modesto regalo que había recibido para conmemorar sus décadas de servicio, miles de personas se unieron para mostrarle bondad. «Es como un sueño hecho realidad», dijo cuando una organización recaudó 250.000 dólares en solo una semana.

La mascarilla BENDECIDA

Cuando el uso obligatorio de la mascarilla durante la pandemia se redujo, luchaba por recordar tener una a mano para usar donde aún la requerían… como la escuela de mi hija. Un día, cuando la necesité, encontré una en mi auto: la que había evitado usar porque tenía escrito BENDECIDA.

Conocer a Dios

En una visita a Irlanda, me asombró la enorme cantidad de tréboles decorativos. La pequeña planta verde de tres hojas se podía encontrar en cada tienda en casi todo: ¡ropa, sombreros, joyas y más!

Historia épica de Dios

La tapa de la revista Life del 12 de julio de 1968 mostraba una foto horrorosa de niños desnutridos en Biafra. Un joven, consternado, le llevó un ejemplar a un pastor y preguntó: «¿Dios sabe esto?». El pastor respondió: «Sé que no entiendes, pero sí, Dios lo sabe». El muchacho se fue, diciendo que no le interesaba un Dios así.

Ruta desconocida

Quizá no debería haber aceptado correr con Bernardo. Estaba en un país extranjero y no tenía idea de hasta dónde iríamos y cómo sería el terreno. Además, él corría rápido. ¿Qué podía hacer sino confiar en él porque conocía el camino? Cuando partimos, mi preocupación aumentó. El sendero en medio de un bosque espeso era irregular y con curvas. Gracias a Dios, Bernardo se daba vuelta para ver si yo estaba bien y advertirme de los tramos más difíciles.

Libertad en el camino

En el Beep Baseball [Béisbol con pitido], los jugadores ciegos escuchan una pelota y una base que emiten sonidos, para saber qué hacer y adónde ir. El bateador con los ojos cubiertos (con varios niveles de ceguera) y el lanzador vidente están en el mismo equipo. Cuando el bateador golpea la pelota, sale corriendo hacia la base. El bateador queda afuera si un jugador de campo «calla» la pelota antes de que el bateador llegue a la base. De lo contrario, anota una carrera. Un jugador señaló que la mejor parte es sentir «una gran libertad al correr» porque sabe que hay un camino y una dirección claros.

Cuando estás fatigado

Estaba sentada quieta al concluir un día de trabajo, con mi computadora portátil delante de mí. Tendría que haber estado exultante por lo que había terminado ese día, pero no. Estaba cansada. Me dolían los hombros por la carga de ansiedad por un problema laboral y tenía la mente agotada de pensar en una relación problemática. Quería huir de todo.