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Articles by Alyson Kieda

Palabras que hieren

«Esqueleto, esqueleto», se burlaba el niño. «Fideo», se unió otro. Yo podría haberles contestado: «A palabras necias, oídos sordos». Pero incluso de niña, sabía que era difícil poner en práctica esa conocida frase. Me resultaba imposible no escuchar las palabras crueles que me lastimaban peor que si me hubieran arrojado una piedra o pegado con un palo.

No arrojar piedras

A Lisa no le gustaban los que engañaban a sus cónyuges… hasta que ella misma se sintió profundamente insatisfecha con su matrimonio y luchaba para resistirse a una atracción peligrosa. Esa dolorosa experiencia la ayudó a generar una nueva empatía hacia los demás y una mejor comprensión de las palabras de Cristo: «El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra» (Juan 8:7).

Florecer como una flor

Mi nieto menor tiene solo dos meses, pero cada vez que lo veo, observo pequeños cambios. Hace poco, mientras lo arrullaba, ¡me miró y sonrió! De pronto, empecé a llorar. Quizá era una mezcla de alegría y el recuerdo de la primera sonrisa de mis propios hijos; que fue hace mucho, pero que lo siento como si fuera ayer. Algunos momentos son así: inexplicables.

Recuerdo de mi padre

Cuando pienso en mi padre, lo recuerdo mejor al aire libre, martillando o cuidando el jardín, o trabajando en el sótano en su taller lleno de herramientas y artefactos fascinantes. Siempre estaba ocupado en alguna tarea o proyecto; a veces, construyendo un garaje, una plataforma o una casa para pájaros; otras veces, haciendo llaves; y en ocasiones, diseñando joyas y vitrales.

Dios oye

Diana escuchaba mientras otros pedían oración por familiares y amigos que enfrentaban dificultades o enfermedad. Aunque tenía un pariente que luchaba contra una adicción hacía años, mantuvo su petición en silencio, ya que no podía soportar ver la reacción de los demás ni oír preguntas y consejos que solían surgir cada vez que decía algo. Sentía que era mejor mantener guardado este tipo de petición. Había quienes, simplemente, no entendían cómo su ser querido podía ser creyente en Cristo y, aun así, tener esa lucha diaria.

Pedir perdón

En 2005, Collins falsificó informes que llevaron a McGee a prisión durante cuatro años, y este juró encontrar a Collins cuando saliera y vengarse. Finalmente, McGee fue exculpado, pero ya había perdido todo. Mientras tanto, se descubrió que los registros de Collins eran falsos, y él también fue preso. En la cárcel, los dos conocieron a Cristo como Salvador.

Preguntar a los animales

Nuestros nietos miraban cautivados un águila calva que había sido rescatada. Cuando el voluntario del zoológico contó sobre la poderosa ave que posaba en su brazo, me sorprendió enterarme de que tenía una envergadura de casi dos metros, pero que, como sus huesos eran huecos, pesaba menos de cuatro kilos.

Cuando estamos cansados

A veces, tratar de hacer lo correcto puede ser agotador. Nos preguntamos: ¿Mis palabras y acciones bien intencionadas sirven para algo? Esto me sucedió hace poco, cuando le mandé un correo redactado con cuidado y en oración a una amiga, para alentarla, y lo único que recibí fue una respuesta de fastidio. Mi reacción inmediata fue una mezcla de dolor y enojo. ¿Cómo pudo malinterpretarme tanto?

Dios nos cuida

A mis nietos pequeños les encanta vestirse solos. A veces, se ponen las camisas al revés, y, a menudo, el más chico tiene los zapatos en el pie equivocado. Por lo general, me da pena decírselo. Además, su inocencia me enternece.

Jesús sabe por qué

Tengo amigos que, a pesar de haberse curado parcialmente, siguen luchando con aspectos dolorosos de sus enfermedades. Otros han superado adicciones, pero siguen sintiéndose relegados e inseguros. Entonces, me pregunto: ¿Por qué Dios no los sana completamente; de una vez por todas?