Cuando Dios dice que no
Cuando ingresé al servicio militar a los 18 años —como sucede con todos los jóvenes en Singapur—, oré desesperadamente para que me asignaran un destino fácil: tal vez como empleado o chofer. Al no ser muy fuerte, esperaba salvarme del rigor del entrenamiento de combate. Pero una noche, mientras leía mi Biblia, me impactó un versículo: «Bástate mi gracia» (2 Corintios 12:9).
Día del adiós
Desde 2006, un grupo de personas ha celebrado un evento inusual en torno al Año Nuevo. Se llama Día del adiós. Basado en una tradición latinoamericana, la gente escribe recuerdos desagradables y asuntos embarazosos del año que termina, y los tiran en una trituradora industrial. Incluso, algunos golpean con una maza el artículo al que quieren decirle adiós.
El lugar más alto
Mi esposo invitó a un amigo a la iglesia. Después de la reunión, su amigo dijo: «Me gustaron las canciones y el ambiente, pero no entiendo. ¿Por qué colocan a Jesús en un lugar tan alto de honor?». Mi esposo le explicó que el cristianismo se trata de una relación con Cristo. Sin Él, no tendría sentido. Debido a lo que Jesús ha hecho en nuestras vidas, nos reunimos y lo alabamos.
¿Un día como cualquier otro?
En Navidad todos los días, William D. Howells cuenta de una niñita que consigue su deseo. Durante un largo y horrible año, es Navidad todos los días. Pero al tercer día, el gozo navideño comienza a esfumarse. Poco después, todos odian los dulces. Los pavos escasean y se venden a precios escandalosos. Los regalos ya no se reciben con gratitud, y se apilan por todas partes. La gente, enojada, se trata mal.
Nieve invernal
En invierno, suelo despertar ante un sorprendente mundo envuelto en la paz y quietud de un amanecer nevado. A diferencia de una tormenta de primavera que anuncia en la noche su presencia, la nieve llega suavemente.
Meditar
Durante los años en que Oswald Chambers enseñó en la Escuela de Capacitación Bíblica en Londres (1911-15), solía sorprender a sus alumnos con cosas que decía en sus exposiciones. Una joven explicó que como los debates se reservaban para la posterior comida juntos, solían bombardearlo con preguntas y objeciones. Ella recuerda que Oswald decía a menudo con una sonrisa: «Déjalo así por ahora. Después se te aclarará». Él los alentaba a meditar en los temas y dejar que Dios les revelara la verdad.
En abundancia o aflicción
El libro de Ann Voskamp, Un millar de obsequios, alienta a los lectores a evaluar su vida todos los días para ver lo que el Señor ha hecho por ellos. Resalta la generosidad de Dios en su caso, tanto en obsequios grandes como pequeños: desde la iridiscente belleza de una burbuja en la pileta de lavar hasta la incomparable salvación de pecadores como ella (¡y todos nosotros!). Ann sostiene que la gratitud es la clave para ver a Dios aun en los momentos más difíciles de la vida.
La esperanza es nuestra estrategia
Mi equipo favorito de fútbol americano ha perdido ocho partidos consecutivos. Con cada derrota, la esperanza de ganar el campeonato es menor. El entrenador hizo cambios todas las semanas, pero no sirvió de nada. Bromeando con mis compañeros de trabajo, les he dicho que tener la esperanza de que las cosas cambien no significa que eso vaya a suceder; que la esperanza no es una estrategia.
Seguir al líder
Por arriba de nuestra casa, tres bombarderos surcan el cielo, volando en formación, tan cerca uno del otro que parecen uno solo. «Guau», le digo a mi esposo, a lo que él afirma: «Impresionante». Vivimos cerca de una base aeronáutica, y es común ver estas cosas.
Una carta de Navidad
Todas las Navidades, un amigo mío le escribe una larga carta a su esposa, repasando los acontecimientos del año y soñando con el futuro. Siempre le dice cuánto la ama y el porqué. También le escribe a cada una de sus hijas. Sus palabras de amor son un regalo inolvidable de Navidad.