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Articles by David C. McCasland

Semillas helicóptero

Cuando nuestros hijos eran pequeños, les encantaba atrapar las «semillas helicóptero» que caían de los arces plateados del vecino. Cada semilla parece un ala. Al final de la primavera, estas semillas giran como las palas del rotor de un helicóptero, hasta llegar al suelo. Su propósito no es volar, sino caer a la tierra y producir nuevos árboles.

¿Cuánto más?

En octubre de 1915, durante la Primera Guerra Mundial, Oswald Chambers llegó a un centro de capacitación militar cerca de El Cairo, en Egpto, para servir como capellán de la Asociación Cristiana de Jóvenes entre los soldados británicos. Una noche, 400 hombres llenaron la tienda para escuchar su sermón titulado: «¿Para qué sirve la oración?». Más tarde, cuando habló individualmente con hombres que intentaban encontrar a Dios en medio de la guerra, Oswald citó muchas veces Lucas 11:13: «Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?».

Develar los misterios

Siempre me encantó el ingenio y las reflexiones de Charles Schult, el creador de Snoopy. Una de mis historietas favoritas de él aparecía en un libro sobre los jóvenes en las iglesias. Muestra a un muchacho sosteniendo una Biblia, mientras le dice a un amigo por teléfono: «Creo que he dado uno de los primeros pasos para develar los misterios del Antiguo Testamento… ¡estoy empezando a leerlo!». Comprometerse a leer y obedecer la Escritura es el primer paso para descubrir diariamente su amor y poder.

Piedras que hablan

Después de siglos de guerra y destrucción, la Jerusalén moderna está literalmente construida sobre sus propios escombros. De visita con mi familia, caminábamos por la Vía Dolorosa, el sendero que, según la tradición, Jesús recorrió al dirigirse hacia la cruz. Como hacía calor, nos detuvimos a descansar y bajamos al sótano fresco del Convento de las Hermanas de Sion, donde me llamó la atención un antiguo pavimento de piedras desenterrado durante unas construcciones recientes; piedras grabadas con juegos con los que se entretenían los soldados romanos en los momentos de ocio.

Llamada de despertador

Durante los años en que viajaba con frecuencia y me quedaba en una ciudad diferente cada noche, siempre programaba una llamada de despertador cuando me registraba en los hoteles. Además de mi propia alarma, necesitaba que un teléfono tintineante me ayudara a salir de la cama y empezar la mañana.

Interrupciones divinas

Los expertos coinciden en que las interrupciones absorben una asombrosa cantidad de tiempo. Ya sea que estemos en el trabajo o en casa, una llamada telefónica o una visita inesperada pueden desviarnos de lo que consideramos nuestro propósito principal.

Ropa de estación

Mientras le quitaba la etiqueta a una prenda de vestir de invierno que había comprado, sonreí al leer estas palabras en la parte de atrás: «CUIDADO: Este producto innovador hará que quieras salir al aire libre y permanecer allí». Cuando una persona está vestida de manera adecuada al clima, puede sobrevivir e incluso permanecer bajo condiciones climáticas severas y cambiantes.

Observa al director

El mundialmente renombrado violinista Joshua Bell tiene una manera particular de dirigir su orquesta de cámara de 44 integrantes, la Academy of St. Martin in the Fields. En lugar de usar una batuta, dirige mientras toca su Stradivarius con los otros violinistas. En una entrevista, Bell explicó: «Aun tocando, puedo darles todo tipo de indicaciones y señas que sé que solo ellos entienden en ese momento: pequeños movimientos con mi violín, levantar una ceja o la forma de mover el arco. Ellos saben el sonido que espero de parte de toda la orquesta».

Quédate un tiempo

Durante un debate sobre la trilogía fílmica El Señor de los anillos, un joven dijo que prefiere las historias en libros más que en películas. Explicó: «Con un libro, puedo quedarme allí todo el tiempo que quiera». Hay una enseñanza respecto al poder de permanencia de un libro —en especial, la Biblia— y «vivir» sus historias.

El ministerio del duelo

En 2002, pocos meses después de que mi hermana y su esposo murieran en un accidente, un amigo me invitó a un taller en nuestra iglesia sobre «Crecer por el dolor». Aunque reticente, acepté ir a la primera sesión, pero sin intenciones de volver. Quedé sorprendido al descubrir a un grupo que buscaba la ayuda de Dios y de otras personas para tratar de aceptar una pérdida importante. Semana tras semana, allí estuve, buscando paz y aceptación de la realidad al compartir el dolor con otros.