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Articles by Patricia Raybon

La rica provisión de Dios

Tras las inundaciones del huracán Helene, que estuvieron a punto de arrasar su pueblo de Carolina del Norte, un pastor comenzó a notar algo inspirador: los donativos aparecían exactamente cuando los necesitaba. ¿Cargadores de teléfono? Un hombre llegó con un generador y creó una estación de recarga en la iglesia. ¿Agua potable? De la nada, llegaron palés de botellas de agua.

Amar a los niños como Dios los ama

Todo el verano, los niños de la casa detrás de la nuestra pasaban horas columpiándose en su hamaca. Su ruidosa hamaca. Quejándome, le pregunté a mi marido por qué sus padres no engrasaban el columpio. Sin embargo, al orar al respecto, noté un cambio en mi corazón. Pude ver la risa y el gozo de los niños que surgen de la confianza que hallan en el patio de su familia, y de tener a padres cercanos a los que pueden llamar.

Anclado en Dios

Es de mañana, y mi esposo Dan abre su teléfono para seleccionar su himno favorito, My Soul Is Anchored [Mi alma está anclada]. La letra expresa esperanza en Dios en tiempos turbulentos. Las palabras advierten sobre olas que se levantan y rompientes que golpean, pero no tambaleamos porque Dios nos sostiene firmes.

Orar para crecer

Cuando Lam Wai Chan se mudó desde su Singapur natal para pastorear una iglesia en Japón, entró en pánico. La iglesia apenas tenía veinte miembros. En una nación conocida como «cementerio de misioneros», donde aproximadamente el uno por ciento de la población es cristiana y muchas iglesias están vacías, Lam sintió que «estaba tomando el mando de un barco que se hundía». Al clamar a Dios, percibió su respuesta: «Entrégame la iglesia».

Temporadas de amor

El reconocido paisajista holandés Piet Oudolf dice que las flores no tienen que florecer para ser hermosas. Aun en pleno invierno, sus galardonados diseños son famosos por su impresionante atractivo. Aunque algunos disientan, Oudolf afirma: «La belleza está en tantas cosas que uno no imagina. Al decir que amas las plantas que están muertas [dormidas], tienes un problema, porque a la gente no le gustan las plantas muertas».

Raíces profundas

Mientras el paisajista Douglas Kent recorría un vecindario carbonizado de Los Ángeles tras los feroces incendios forestales de 2025, se encontró con una sorpresa: árboles vivos y verdes —muchos de ellos llenos de hojas, frutos y troncos fuertes— junto a autos derretidos y edificios quemados. ¿Cómo era posible?

Una buena defensa

El equipo de baloncesto de séptimo grado de nuestro nieto hacía todo lo posible por anotar. Atacar era su pasión. Pero después de cada canasta, el entrenador los instaba a que corrieran a defender, algo que a veces no hacían con ganas. Todos querían sumar puntos, pero ninguno parecía dispuesto a esforzarse para defender.

Mantenerse en armonía

Lillian Colón, que creció en un orfanato, superó a cuatrocientas bailarinas para ganar un codiciado lugar en un equipo de danza de renombre mundial. Bailó con ese grupo, con su coreografía sincronizada y rigurosamente ordenada, hasta pasados los cuarenta años de edad. Ahora, a los setenta, enseña danza y transmite a sus alumnos su mejor lección del arte de la precisión: trabajar en equipo. «Dentro y fuera del escenario, nuestras vidas están profundamente entrelazadas, y todos ganamos cuando nos apoyamos y cuidamos unos a otros», dijo.

El poder de la resurrección

Cien dólares… la factura de servicios de Loretta era mucho más alta de lo habitual. «Pero el Señor proveerá», le dijo a su hijo. Ese mismo día recibió un mensaje de texto de su hermano menor: «Loretta, siempre me alientas y quiero agradecerte. Te mandé algo por correo». Esa tarde, encontró una tarjeta de regalo de su hermano por cien dólares. ¿Un milagro? Tal vez no para algunos, pero a ella, la «coincidencia» le pareció milagrosa.

Seguir avanzando por fe

Para recibirse de abogado, Maxcy Filer tuvo que aprobar el arduo examen estatal de tres días. Lo tomó no una ni dos, sino cuarenta y ocho veces hasta aprobarlo. ¿Su objetivo? Abogar por los desfavorecidos en Compton, su querida ciudad. Entre su primer y último intento —durante veinticinco años—, Filer y su esposa criaron a siete hijos, y todos fueron a la universidad. Cuando prestó juramento, el juez dijo: «Tres palabras sobre Maxcy Filer: perseverancia, perseverancia, perseverancia».