El poder de la resurrección
Cien dólares… la factura de servicios de Loretta era mucho más alta de lo habitual. «Pero el Señor proveerá», le dijo a su hijo. Ese mismo día recibió un mensaje de texto de su hermano menor: «Loretta, siempre me alientas y quiero agradecerte. Te mandé algo por correo». Esa tarde, encontró una tarjeta de regalo de su hermano por cien dólares. ¿Un milagro? Tal vez no para algunos, pero a ella, la «coincidencia» le pareció milagrosa.
Seguir avanzando por fe
Para recibirse de abogado, Maxcy Filer tuvo que aprobar el arduo examen estatal de tres días. Lo tomó no una ni dos, sino cuarenta y ocho veces hasta aprobarlo. ¿Su objetivo? Abogar por los desfavorecidos en Compton, su querida ciudad. Entre su primer y último intento —durante veinticinco años—, Filer y su esposa criaron a siete hijos, y todos fueron a la universidad. Cuando prestó juramento, el juez dijo: «Tres palabras sobre Maxcy Filer: perseverancia, perseverancia, perseverancia».
Fortaleza de la lucha
Julio ya era grande cuando escuchó por primera vez el cuento sobre el niño y la mariposa. Enseguida comprendió la enseñanza sobre la fortaleza que surge de la lucha. En la historia, a un niño le dan un capullo de mariposa y le dicen que no lo abra. Pero mientras el capullo se retuerce en su mano, no puede resistir la tentación de cortarlo y permitir que la mariposa escape. Pero, al ser liberada sin esfuerzo, cae y muere sin haber podido volar. «¿Qué pasó?», grita el niño. Julio entendió de inmediato: el niño impidió que la mariposa ejercitara los músculos que necesitaba para fortalecerse y volar.
Enseñados en el amor
Woody Cooper estaba entre la multitud ruidosa el día que Dorothy Counts, una niña negra, se inscribió en una escuela secundaria de solo estudiantes blancos. Algunos gritaban insultos raciales y le arrojaban basura, pero Woody guardó silencio, incluso cuando una mujer exclamó: «¡Chicas, escúpanla!». Tiempo después, se preguntó: ¿Por qué no dije algo? Solo era otra estudiante que iba a la escuela. Por décadas, la culpa lo persiguió, especialmente después de verse en una foto de noticias de aquel día. Finalmente, cuarenta y nueve años después, buscó a Dorothy para disculparse.
De la angustia a la alabanza
En una campaña de donación de ropa para niños, los chicos buscaban entusiasmados y agradecidos los abrigos de su talla y sus colores favoritos. Uno de los organizadores dijo que eso también los ayudaba en su autoestima, alentándolos a asistir a la escuela en el invierno y ser aceptados por sus pares.
Tomarse de Dios
En el campeonato escolar de lucha libre, niños de tan solo ocho años se enfrentaban utilizando hábiles técnicas para derribar a sus oponentes y ganar. La lucha, un deporte antiguo, exige una combinación de derribos, escapes, inmovilizaciones y otras maniobras. Una pequeña niña de tercer grado —favorita del público— era más rápida que el resto, y usaba movimientos veloces que engañaban a sus rivales hasta derrotarlos.
Buscando al niño Cristo
Cuando el profesor Peter Turchi ve un mapa, busca la aventura que contiene. «Pedir un mapa —afirma— es decir: “Cuéntame una historia”». Me aferré a esa idea cuando me preparaba para enseñar una clase de escuela dominical en Navidad sobre la fe de los sabios. Descubrí que los magos viajaron unos 1.450 kilómetros para encontrar al niño Cristo. No hallaron a un recién nacido en un pesebre, sino a un niño que vivía con sus padres en una casa. ¿Cómo reaccionaron después de un viaje tan largo? «Postrándose, lo adoraron» (Mateo 2:11).
¿Quién es mi prójimo?
En su cama de hospital, Marie Coble se alegró al ver al repartidor que probablemente le había salvado la vida. Se había caído en la entrada de su casa y golpeado la cabeza, lo que le causó una hemorragia cerebral. Al verla, Raheem Cooper la ayudó, mientras llamaba a los paramédicos. Ahora, la visita en el hospital y suele llevarle dulces.
Pedir ayuda a Dios
Cuando era más joven, pensaba que era inapropiado pedirle a Dios que me ayudara a cumplir con plazos de escritura. Otras personas tienen necesidades mayores, me decía. Problemas familiares; crisis de salud; decepciones laborales; necesidades financieras. He enfrentado todo eso también, pero cumplir con un plazo de escritura parecía demasiado pequeño para llevarlo ante Dios. Sin embargo, cambié de opinión tras encontrar múltiples ejemplos en la Biblia sobre la ayuda de Dios a personas, sin importar el desafío que enfrentaran.
Pedir ayuda a Dios
Cuando era más joven, pensaba que era inapropiado pedirle a Dios que me ayudara a cumplir con plazos de escritura. Otras personas tienen necesidades mayores, me decía. Problemas familiares; crisis de salud; decepciones laborales; necesidades financieras. He enfrentado todo eso también, pero cumplir con un plazo de escritura parecía demasiado pequeño para llevarlo ante Dios. Sin embargo, cambié de opinión tras encontrar múltiples ejemplos en la Biblia sobre la ayuda de Dios a personas, sin importar el desafío que enfrentaran.