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Articles by Keila Ochoa

Testigo silencioso

Ema vive en un país donde está prohibido predicar el evangelio. Trabaja como enfermera profesional, cuidando bebés recién nacidos en un hospital. Su compromiso con el trabajo es tal que su labor se destaca, y muchas mujeres sienten curiosidad respecto a ella. Por eso, se sienten impulsadas a hacerle preguntas en privado. De este modo, Ema les habla abiertamente acerca del Salvador.

Muchas cosas hermosas

Justo antes de morir, la pintora y misionera Lilias Trotter miró por la ventana y vio un carro celestial. Según su biógrafa, una amiga le preguntó: «¿Ves muchas cosas hermosas?». Ella respondió: «Sí, muchas; muchas cosas hermosas».

Servir continuamente

Cuando el psicopedagogo Benjamin Bloom investigaba sobre cómo desarrollar el talento en personas jóvenes, examinó la niñez de 120 personajes de élite —deportistas, artistas, eruditos— y descubrió que todos tenían algo en común: habían practicado intensamente durante largos períodos.

Hogar, dulce hogar

«¿Por qué tenemos que dejar nuestro hogar y mudarnos?», preguntó mi hijo. Es difícil explicar qué es un hogar; en especial, a un niño de cinco años. Estábamos dejando nuestra casa, pero no nuestro hogar; en el sentido de que hogar es el lugar donde están nuestros seres queridos. Es el sitio adonde anhelamos volver después de un viaje largo o un ocupado día de trabajo.

Muchos dones, un propósito

El maíz, también llamado mijo, es el alimento básico en mi país natal, México. Hay una enorme cantidad de variedades: con mazorcas amarillas, marrones, rojas, negras, e incluso unas con diseños hermosos. Pero la gente de las ciudades no suele comer estos últimos. Amado Ramírez, investigador y dueño de un restaurante, explica que esa gente cree que uniformidad es sinónimo de calidad. Sin embargo, esas mazorcas se usan para hacer tortillas excelentes y muy sabrosas.

Hombro a hombro

En la antigüedad, una ciudad con muros rotos revelaba un pueblo derrotado y en peligro. Por eso, los judíos reconstruyeron los muros de Jerusalén, trabajando hombro a hombro.

Abre mis ojos

La primera vez que fui a la hermosa Iglesia de Cora, en Estambul, pude entender algunas historias bíblicas por los frescos y mosaicos bizantinos del cielorraso. Sin embargo, se me escaparon muchos detalles. La segunda vez, tuve un guía. Él señaló lo que yo había pasado por alto, y, de repente, ¡todo cobró perfecto sentido! Por ejemplo, un pasillo representaba la vida de Jesús, según el Evangelio de Lucas.

Mirar el horizonte

No bien el barco empezó a moverse, mi hijita dijo que se sentía mal. Los mareos habían empezado a afectarla. Poco después, yo también me sentía mareada. Solo mira el horizonte, me dije. Los marineros dicen que eso ayuda a recuperar la sensación de perspectiva.

El secreto de la paz

Grace es una señora muy especial. Cuando pienso en ella, me viene a la mente la palabra paz. La expresión de calma y tranquilidad de su rostro ha cambiado en muy pocas ocasiones desde que la conocí hace seis meses, aun cuando a su esposo le diagnosticaron una enfermedad extraña y, posteriormente, lo internaron en el hospital.

Dulce y amargo

A algunos les gusta el chocolate amargo, y otros prefieren el dulce. A los antiguos mayas, en América Central, les encantaba beber chocolate, y le agregaban chile para darle más sabor. Les gustaba esta «agua amarga», como la llamaban. Muchos años después, se llevó a España, pero los españoles preferían el chocolate dulce. Entonces, le agregaron azúcar y miel para contrarrestar el sabor amargo natural.