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Luces brillantes

En 2015, un grupo de nuestra iglesia quedó impactado con lo que vio en Mathare, uno de los barrios pobres de Nairobi, Kenia. Visitamos una escuela con pisos sucios, paredes de metal oxidado y bancos de madera. Pero en ese entorno extremadamente humilde, sobresalía una persona.

Rodeado por Dios

En un concurrido aeropuerto, una joven madre luchaba sola. Su pequeño hijo estaba con un berrinche terrible: gritaba, pataleaba y se negaba a abordar el avión. Abrumada y con un embarazo avanzado, la agobiada madre finalmente se rindió, se dejó caer frustrada al piso, se tapó la cara y empezó a llorar.

Recuerdo de mi padre

Cuando pienso en mi padre, lo recuerdo mejor al aire libre, martillando o cuidando el jardín, o trabajando en el sótano en su taller lleno de herramientas y artefactos fascinantes. Siempre estaba ocupado en alguna tarea o proyecto; a veces, construyendo un garaje, una plataforma o una casa para pájaros; otras veces, haciendo llaves; y en ocasiones, diseñando joyas y vitrales.

Pelusa y otras cosas

Winnie Pooh es famoso por decir: «Si la persona con la que hablas parece no escuchar, ten paciencia. Puede que solo tenga una pequeña pelusa en la oreja».

La bendición que vendrá

Una amiga y yo fuimos a caminar con sus nietos. Mientras empujaba el cochecito, comentó que estaba desperdiciando sus pasos, ya que el medidor de actividad que tenía en la muñeca no los registraba porque no estaba moviendo el brazo. Entonces, le recordé que, de todos modos, esos pasos la ayudaban a estar físicamente saludable. «Sí —dijo riéndose—, ¡pero quiero conseguir esa estrella dorada electrónica!».

Cantar en el Espíritu

Durante los avivamientos en Gales a principios del siglo xx, el autor y maestro bíblico G. Campbell Morgan describió lo que observaba. Estaba seguro de que la presencia del Espíritu Santo de Dios se movía en «ondulantes olas de canciones sacras». Había visto en las reuniones la influencia unificadora de la música, que despertaba plegarias, confesiones y cantos espontáneos. Si la emoción hacía que una persona orara demasiado largo o hablara de una manera que no hacía eco en los demás, alguien comenzaba a cantar suavemente. Luego, otros se le sumaban, y el coro aumentaba de volumen hasta ahogar todos los demás ruidos.

Nubes que se interponen

En noviembre de 2016, apareció una rara superluna: el satélite estuvo ubicado en el lugar más cercano a la tierra en más de 60 años, y por eso, parecía más grande y brillante que de costumbre. Pero para mí, ese día, el cielo estaba cubierto de nubes grises. Aunque vi fotos de esta maravilla que me mostraron algunos amigos de otros lugares, mientras miraba hacia arriba, tuve que confiar en que la superluna estaba escondida detrás de esas nubes.

Soportar las injusticias

El 30 de enero de 2018, Malcolm Alexander quedó libre después de 38 años de estar preso. Tras haber sostenido firmemente su inocencia en medio de una infinidad de procedimientos judiciales lamentablemente injustos, la prueba de ADN lo absolvió de culpa. No obstante, cuando salió, demostró una bondad enorme, al decir: «No puedes estar enojado. No queda suficiente tiempo para estarlo».

Hecho a mano para ti

Mi abuela era una costurera talentosa que ganó varios concursos. A lo largo de mi vida, celebró ocasiones destacadas regalándome cosas hechas con sus manos: un suéter borgoña para mi graduación de la secundaria; una manta turquesa para mi casamiento. En un borde de cada una de esas artesanías encontraba una etiqueta con su firma, que decía: «Hecho a mano para ti por Munna». En cada palabra bordada, sentía el amor de mi abuela hacia mí y una poderosa declaración de confianza en mi futuro.

Del lamento a la adoración

Kim comenzó a batallar contra el cáncer de mama en 2013. Cuatro días antes de terminar su tratamiento, le diagnosticaron una enfermedad pulmonar progresiva, y de tres a cinco años de vida. Durante el primer año, con oraciones inundadas de lágrimas, procesó sus emociones delante de Dios. Cuando la conocí, en 2015, ya le había entregado su situación al Señor e irradiaba un gozo y una paz contagiosos. Su testimonio esperanzador es alentador.