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Articles by Julie Schwab

En cuarentena por el miedo

En 2020, una pandemia de coronavirus dejó al mundo en pánico. La gente quedó en cuarentena, se cerraron los países, y se cancelaron vuelos y eventos importantes. Graham Davey, un experto en ansiedad, cree que los boletines de noticias negativos «suelen empeorar la tristeza y la ansiedad en la gente». Un meme mostraba a un hombre que miraba las noticias por televisión y preguntaba cómo dejar de preocuparse. En respuesta, alguien se acercaba y apagaba el televisor, ¡sugiriendo que la respuesta podría ser un cambio de enfoque!

Conocer su voz

Un verano, para la escuela bíblica de vacaciones, la iglesia de Carlos decidió llevar animales vivos para ilustrar la historia bíblica. Cuando llegó para ayudar, le pidieron que hiciera entrar una oveja. Tuvo que hacer un enorme esfuerzo para entrarla al gimnasio. Pero a medida que avanzó la semana, todo fue más sencillo; simplemente, llamaba a la oveja y esta lo seguía, sabiendo que podía confiar en él.

Nunca demasiado pecador

«Si tocara una Biblia, se prendería fuego en mis manos», dijo mi profesora de inglés de la universidad. Me sentí descorazonada. La novela que habíamos estado leyendo esa mañana mencionaba un versículo bíblico, y cuando saqué mi Biblia para buscarlo, ella vio y comentó eso. Al parecer, pensaba que era demasiado pecadora para ser perdonada. Aun así, no fui lo suficientemente valiente como para hablarle del amor de Dios y de que la Biblia nos dice que siempre podemos buscar su perdón.

La herencia no se gana

«Gracias por la cena, papá», dije mientras ponía mi servilleta en la mesa del restaurante. Había vuelto a casa durante unas vacaciones de la universidad, y después de haberme ido desde hacía tiempo, me pareció extraño que mis padres pagaran por mí. «De nada, Julie —respondió mi padre—; pero no tienes que agradecerme todo el tiempo. Sé que te has…

¿Importa lo que hacemos?

Me tomé la frente con la mano, mientras suspiraba diciendo: «No sé cómo voy a terminar todo esto». La voz de mi amiga gruñó por el teléfono: «No te desprecies tanto. Estás haciendo muchísimo». Y luego, enumeró las cosas que yo estaba tratando de hacer: mantener un estilo de vida saludable, trabajar, tener buenas calificaciones en la universidad, escribir y…

¿Espiritualmente exhausto?

«Emocionalmente, a veces, hacemos en una hora el trabajo de un día», escribe Zack Eswine en su libro El pastor imperfecto. Aunque se refería específicamente a las cargas que suelen llevar los pastores, es una verdad general. Las emociones y las responsabilidades pesadas pueden dejarnos física, mental y espiritualmente exhaustos. Y lo único que queremos es dormir.

Con una lente nueva

«¿No es maravilloso mirar un árbol y ver las hojas individuales en vez de un borrón verde?», dijo mi papá. En ese momento, yo tenía 18 años y no me encantaba la idea de usar anteojos, pero estos me cambiaron la manera de ver todo, ¡haciendo que lo borroso fuera bello!

El Señor proveerá

Mi ansiedad aumentaba durante el verano mientras pasaba de la escuela secundaria a la universidad. Me encanta tener todo planificado, y la idea de irme a vivir lejos de mi casa a estudiar y sin un trabajo me hacía sentir incómoda. Sin embargo, pocos días antes de dejar mi empleo de verano, me pidieron que siguiera trabajando a distancia para la misma empresa. Acepté, y sentí paz al saber que Dios se ocupaba de mí.

Entender las pruebas de la vida

El padre de mi amiga recibió el temido diagnóstico: cáncer. Sin embargo, durante las quimioterapias, aceptó a Cristo como Salvador y, al tiempo, su enfermedad entró en remisión. Durante 18 maravillosos meses, estuvo sano, pero el cáncer volvió… y peor que antes. Aunque él y su esposa enfrentaron la situación con preocupación y preguntas, también lo hicieron con una profunda confianza en Dios por la forma en que los había ayudado a atravesarla la primera vez.

La bendición que vendrá

Una amiga y yo fuimos a caminar con sus nietos. Mientras empujaba el cochecito, comentó que estaba desperdiciando sus pasos, ya que el medidor de actividad que tenía en la muñeca no los registraba porque no estaba moviendo el brazo. Entonces, le recordé que, de todos modos, esos pasos la ayudaban a estar físicamente saludable. «Sí —dijo riéndose—, ¡pero quiero conseguir esa estrella dorada electrónica!».