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Articles by Elise Morgan

La sabiduría que necesitamos

Elena abrió el buzón y vio un paquete con la dirección de su querida amiga. Pocos días antes, le había contado sobre una lucha relacional. Con curiosidad, lo abrió y encontró un colorido collar de yute con cuentas, acompañado de una tarjeta con el eslogan de una compañía —«Dilo en código Morse»— y la traducción del sabio mensaje escondido en el collar: «Busca los caminos de Dios». Elena sonrió mientras se lo ponía en el cuello.

Nuestro Padre nos cuida

¡Paf! Levanté la vista y estiré la oreja hacia el lugar del ruido. Al ver una mancha en el vidrio de la ventana, miré hacia fuera y descubrí que un pájaro había caído al piso. Me rompió el corazón, y tuve deseos de ayudar a ese ser frágil y cubierto de plumas que aún vivía.

Hizo lo que pudo

Colocó el paquete de mantecados junto a la caja, seguido de una tarjeta de cumpleaños y varias bolsas de patatas fritas. Tenía el cabello revuelto, y le caía sobre su frente exhausta. Su hijita gritaba por atención. La cajera mencionó el total, y la decepción de la mamá se le vio en la cara. «Ay, creo que tendré que quitar algunas cosas. Y son para su cumpleaños», dijo suspirando y mirando con tristeza a su pequeña.

El glaseado de la fe

Mi nieto y yo habíamos salido a buscar un atuendo especial para la vuelta a la escuela. Ya entraba a preescolar, y yo estaba decidida a avivar su alegría y su entusiasmo. Acababa de ver una taza con la inscripción: «Las abuelas son mamás con mucho glaseado». ¡El glaseado equivale a diversión y alegría!

Cartas afectuosas

Hace décadas, el Dr. Jerry Motto descubrió el poder de una «carta afectuosa»: enviar una sencilla carta que expresa afecto e interés a expacientes que habían intentado suicidarse disminuye la reincidencia a la mitad. Hace poco, proveedores de servicios de salud redescubrieron este poder al enviar textos, tarjetas e incluso memes por redes sociales para tratamientos de seguimiento a personas deprimidas.

Profundidades del amor

Dylan McCoy, de tres años de edad, acababa de aprender a nadar cuando cayó a través de una chapa deteriorada que tapaba un pozo de 12 metros de profundidad en el patio de su abuelo. Dylan se las arregló para mantenerse a flote hasta que su padre bajó a rescatarlo. Los bomberos llevaron sogas para sacar al niño, pero el padre estaba tan desesperado por su hijo que ya había bajado por las piedras resbaladizas, para asegurarse de que estuviera bien.

Busca el delicado pasto verde

El capitán anunció con voz seria otro retraso. Apretada en mi asiento en un avión que ya había estado inmóvil dos horas, me fastidié, frustrada. Después de una semana de trabajo en otra ciudad, anhelaba descansar cómoda en casa. ¿Cuánto tiempo faltaba? Mientras miraba por la ventanilla cubierta de gotas de lluvia, noté un solitario triángulo de delicado pasto verde en un espacio entre el cemento de las pistas. ¡Qué paisaje tan raro en medio de todo aquel concreto!

Sacar la intrusa

Acababa de amanecer cuando mi esposo se levantó y fue a la cocina. Vi que encendió la luz y la apagó, y me pregunté por qué. Entonces, recordé que la mañana anterior yo había gritado al ver una «intrusa» sobre la mesada de la cocina. Traducido: una criatura desagradable de seis patas. Mi esposo sabía de mi paranoia, y llegó de inmediato para sacarla. Esa mañana, se había levantado más temprano para asegurarse de que no hubiera ningún insecto y yo pudiera entrar sin preocuparme. ¡Qué gran muchacho!

La galería de los susurros

En la cúpula de la Catedral de San Pablo, en Londres, los visitantes pueden subir 259 escalones hasta la Galería de los Susurros, donde uno puede susurrar palabras que otros podrán oír en toda la circunferencia de la pasarela y hasta unos 30 metros de distancia. Los ingenieros explican que esto se debe a la forma esférica de la cúpula y las ondas de baja intensidad de los susurros.

Suficientemente grande

Mi nieto corrió hacia la fila de la montaña rusa y puso su espalda contra la señal de altura para ver si era lo suficientemente grande para subir. Gritó de alegría al ver que superaba la marca.

Gran parte de la vida se trata de ser lo suficientemente «grande», ¿no? Pasar de la silla para auto al cinturón de seguridad y…