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Articles by Elisa Morgan

Historias de cicatrices

La mariposa iba y venía entre los pensamientos, las hermosas flores de mi madre. Cuando yo era niña, anhelaba atraparlas. Corrí del jardín a la cocina para agarrar una jarra de vidrio, pero en el apuro, tropecé y me caí sobre el piso de cemento del patio. La jarra se hizo añicos y dejó mi muñeca con un horrible corte que requirió 18 puntos para cerrarlo. Hoy, la cicatriz se extiende como una oruga por mi muñeca relatando la historia, tanto de la herida como de su cura.

Un legado duradero

Tomás Edison inventó la primera bombilla de luz eléctrica. Jonás Salk desarrolló una efectiva vacuna contra la poliomielitis. Amy Charmichael escribió muchos de los himnos que cantamos en la iglesia. ¿Y tú? ¿Por qué estás en este mundo? ¿En qué invertirás tu vida?

Cada historia susurra su nombre

Abrí la Biblia imaginativamente ilustrada para niños y empecé a leerle a mi nieto. De inmediato, quedamos fascinados con la historia del amor y la provisión de Dios desplegada en prosa. Luego, cerré el libro y volví a leer el título: Biblia de historias de Jesús: Cada historia susurra su nombre.

Lección con figuras de palitos

Mi analista dibujó una figura de palitos. La rotuló el individuo «privado». Después, dibujó un círculo a su alrededor, apenas más grande, y lo llamó el individuo «público». La diferencia entre las dos figuras representa nuestro grado de integridad.

Abrazo de «Oso»

«Oso» era un regalo para mi nieto; un montón de amor con la forma de un animal gigante de peluche. ¿La respuesta del pequeño? Primero, duda. Luego, un asombro enorme. Y después, una curiosidad que llevaba a una resuelta exploración. Metió su dedo rollizo en la nariz de Oso, y cuando este tambaleó y cayó en sus brazos, respondió con alegría, alegría, ¡ALEGRÍA! Mi nieto apoyó su cabeza sobre el pecho mullido de Oso y lo abrazó con fuerza. Unos preciosos hoyitos aparecieron en sus mejillas mientras sonreía y se acurrucaba en su pecho blando y suave. Con inocencia y naturalidad, sintió que Oso lo amaba, y se lo retribuyó con todo su corazón.

Lo que Dios ve

Temprano por la mañana, paso en silencio junto a una ventana, mirando el paraje natural detrás de nuestra casa. A menudo, veo un búho o un halcón posado en un árbol y vigilando la zona. Una mañana, me sorprendió encontrar un águila calva que se balanceaba erguida sobre una rama alta, observando el terreno como si todo el lugar le perteneciera. Es probable que estuviera buscando el «desayuno». Su mirada atenta al panorama parecía majestuosa.

Hecho a mano para ti

Mi abuela era una costurera talentosa que ganó varios concursos. A lo largo de mi vida, celebró ocasiones destacadas regalándome cosas hechas con sus manos: un suéter borgoña para mi graduación de la secundaria; una manta turquesa para mi casamiento. En un borde de cada una de esas artesanías encontraba una etiqueta con su firma, que decía: «Hecho a mano para ti por Munna». En cada palabra bordada, sentía el amor de mi abuela hacia mí y una poderosa declaración de confianza en mi futuro.

Fuera de contexto


Mientras esperaba para subir al avión, alguien me tocó el hombro. Me di vuelta y recibí un cálido saludo: «¡Elisa! ¿Te acuerdas de mí? ¡Soy Joan!». La conocía, pero no sabía de dónde. ¿Había sido mi vecina? ¿Una compañera de trabajo? Ay… no me acordaba.


Dimensiones infinitas


Acostada quieta sobre la camilla, mantenía la respiración mientras la máquina zumbaba. Sabía que muchas personas se habían hecho resonancias magnéticas, pero para mí, que soy claustrofóbica, la situación requería que me concentrara en algo —Alguien— mucho más grande que yo.


El arbolito del bebé

Después de rodear el árbol con luces intermitentes, coloqué moños azules y rosa en cada rama, y lo llamé nuestro arbolito de Navidad «esperando al bebé». Mi esposo y yo habíamos estado esperando un bebé en adopción durante más de cuatro años. ¡Seguramente, llegaría para Navidad!