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Articles by Mart De Haan

La gloria más grande


Augusto César es recordado como el primero y más grande emperador romano. Con habilidad política y poder militar, eliminó a sus enemigos, expandió el imperio y transformó la desordenada Roma en una ciudad de templos y estatuas de mármol. Los romanos se referían a él como el padre divino y el salvador del género humano. Al concluir sus 40 años de reinado, sus últimas palabras oficiales fueron: «Encontré Roma una ciudad de arcilla, pero la dejé una ciudad de mármol». Sin embargo, según su esposa, sus últimas palabras fueron: «¿Hice bien mi papel? Entonces, aplaudan cuando salgo».


Canción de amor celestial

En 1936, el músico Billy Hill lanzó una canción popular titulada «La gloria del amor». En poco tiempo, toda una nación cantaba sobre el gozo de hacer aun cosas pequeñas unos por otros por amor. Cincuenta años después, Peter Cetera escribió una canción más romántica con un título similar, donde imaginaba a dos personas que vivían para siempre juntas y haciendo todo para gloria del amor.

Mira tu ciudad

«Mira nuestra ciudad como nosotros la miramos». Un grupo de desarrollo urbano en Detroit, Michigan, usó este eslogan para lanzar su visión para el futuro de la ciudad. Pero el proyecto se detuvo repentinamente cuando personas de la comunidad notaron que faltaba algo en la campaña: los afroamericanos, quienes son mayoría en la población y entre los trabajadores, no aparecían entre los rostros blancos que se mostraban en los carteles, estandartes y publicidades.

Aceptar los desacuerdos

Recuerdo escuchar a mi padre hablar sobre lo difícil que era alejarse de argumentos interminables sobre las diferentes interpretaciones de la Biblia. Pero también, relataba lo bueno que era cuando ambas partes estaban de acuerdo en aceptar los desacuerdos.

Caminos inesperados

En 1986, Levan Merritt, de cinco años de edad, cayó en el recinto de los gorilas en el zoológico de Jersey, en Inglaterra. Cuando los padres y los espectadores gritaban por ayuda, un macho adulto espalda plateada, llamado Jambo, se interpuso entre el niño inmóvil y otros gorilas, y empezó a palmear suavemente la espalda del niño. Cuando Levan comenzó a llorar, Jambo llevó a los otros gorilas a sus encierros, mientras los guardias fueron al rescate. Más de 30 años después, Levan todavía habla de Jambo, el gigante bueno; su ángel guardián que actuó de una manera asombrosamente inesperada, y que cambió para siempre su concepto de los gorilas.

Amnesia

Los servicios de emergencia en Carlsbad, California, rescataron a una mujer con acento australiano, que no podía recordar quién era. Como sufría de amnesia y no tenía identificación, no podía dar su nombre ni decir de dónde venía. Se requirió de ayuda médica y de los medios de comunicación para que recuperara la salud, contara su historia y se reuniera con su familia.

El foco en las maravillas

Algunos tenemos la tendencia a mirar el mundo y ver solamente lo que está mal. DeWitt Jones, fotógrafo de la revista National Geographic, ha utilizado su profesión para celebrar lo que está bien en este planeta. Espera y observa hasta que un rayo de luz o un cambio de perspectiva exponen de repente una maravilla que había estado allí todo el tiempo. Usa su cámara para hallar la belleza en las facetas más comunes de las personas y la naturaleza.

El Gran Médico

Cuando el Dr. Rishi Manchanda les pregunta a sus pacientes: «¿Dónde vive?», quiere saber más que su dirección, ya que ha visto un patrón. A menudo, quienes buscan ayuda, viven en entornos estresantes. Hongos, parásitos y toxinas los enferman. Por eso, el Dr. Manchanda se ha convertido en representante de lo que él denomina «Médicos contra la corriente». Son profesionales de la salud que, además de brindar ayuda médica urgente, trabajan para llegar a la fuente de una salud mejor.

Tesoro nacional

Cuando un publicista alteró una foto de la famosa escultura de mármol del héroe bíblico David, el gobierno de Italia y los funcionarios de la galería lo objetaron. Representar a David con un rifle colgado del hombro, en lugar de su honda, sería violatorio. «Como golpearlo con un martillo o algo peor», dijo un funcionario cultural.

No soy yo

A Arturo Toscanini, uno de los directores de orquesta más reconocidos del siglo xx, se lo recuerda por su deseo de atribuir el reconocimiento a quien lo merece. En su libro Dictators of the Baton [Los dictadores de la batuta], David Ewen relata cómo los miembros de la Orquesta Filarmónica de Nueva York se pusieron de pie y aplaudieron a Toscanini cuando terminaron de ensayar la Novena Sinfonía de Beethoven. Cuando la ovación aminoró, Arturo, con lágrimas en los ojos, exclamó con voz quebrantada: «No soy yo… ¡es Beethoven! Toscanini no es nada».