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Articles by David H. Roper

Jugar con gozo

Uno de nuestros hijos, Brian, entrena a un equipo escolar de básquet. Un año, mientras se acercaban al torneo estatal en Washington, algunas personas bienintencionadas de la ciudad preguntaron: «¿Van a ganar todo este año?». Tanto los jugadores como los entrenadores sintieron la presión, así que Brian adoptó este lema: «¡Juguemos con gozo!».

¡Ven y tómalo!

Espié por encima de la cerca de paneles que rodea nuestro patio trasero y vi gente que corría, trotaba, caminaba y arrastraba los pies por el sendero del parque detrás de casa. Yo solía hacer eso cuando estaba más fuerte, pensé. Y me envolvió una ola de insatisfacción.

No como ayer

Cuando nuestro nieto Jay era pequeño, sus padres le regalaron una camiseta para el cumpleaños. Se la puso de inmediato y la lució orgulloso durante todo el día. A la mañana siguiente, cuando apareció con la misma camiseta, su padre le preguntó: «Jay, ¿esa camiseta te hace feliz?».

Pelusa y otras cosas

Winnie Pooh es famoso por decir: «Si la persona con la que hablas parece no escuchar, ten paciencia. Puede que solo tenga una pequeña pelusa en la oreja».

El grandioso despertar

Recuerdo con mucho cariño las reuniones con amigos de la familia cuando nuestros hijos eran pequeños. Los adultos conversaban hasta entrada la noche, mientras que los niños, cansados de jugar, se acurrucaban en un sofá o una silla y se dormían.

Recogiendo heno

Cuando estaba en la universidad, un verano trabajé en una hacienda en Colorado. Una tarde, cansado y con hambre después de un largo día cortando heno, conduje el tractor al depósito. Actuando como el superhombre que creía ser, giré el volante con toda la fuerza hacia la izquierda, apreté a fondo el freno e hice girar el tractor sobre su eje.

Padres e hijos

Mi padre era un buen padre, y yo, por lo general, era un hijo responsable. Pero nunca dejé que él tuviera lo que podría haberle dado: a mí mismo.

Mejor que nunca

Se cuenta que un grupo de pescadores estaba reunido en una posada escocesa después de un largo día de pesca. Mientras uno relataba a sus amigos su experiencia, extendió el brazo y golpeó un vaso contra la pared y la rompió, dejando una mancha en la superficie blanca de yeso. Luego, pidió disculpas al posadero y ofreció pagar por el daño, pero era inútil; la pared ya estaba arruinada. Un hombre, sentado cerca, le dijo que no se preocupara. Se levantó, tomó un pincel de su bolsillo y empezó a dibujar alrededor de la horrible mancha. Lentamente, apareció la cabeza de un magnífico venado. Aquel hombre era Sir E. H. Landseer, el artista pintor de animales más famoso de Escocia.

Una felicidad duradera

A menudo, escuchamos que la felicidad es hacer las cosas como nosotros queremos. Sin embargo, no es verdad. Esta filosofía solo lleva a que uno se sienta vacío, ansioso y angustiado.

Pecadores como nosotros

Tengo una amiga, Edith, que me contó sobre el día que decidió seguir a Jesús.