Our Authors

ver todo

Articles by Xochitl Dixon

¿Quién es Él?

Cuando volvíamos de la luna de miel, mi esposo y yo estábamos esperando para registrar el equipaje. Le toqué el brazo y le señalé a un hombre parado cerca.

Florecer en el desierto

El biólogo estadounidense Edmund Jaeger descubrió que, cada tantos años, en el desierto de Mojave, una abundancia de lluvia genera «tal riqueza de pimpollos que casi cada centímetro de arena queda escondido bajo un manto de flores». Sin embargo, el espectáculo floral del Mojave no es un fenómeno anual. Los investigadores confirman que la tierra seca debe quedar empapada por las tormentas y calentarse luego con el sol en el momento justo, antes de que los pimpollos cubran el desierto con colores vibrantes.

Amor sin temor

Durante años, usé un escudo de temor para protegerme. Eso se convirtió en una excusa para evitar probar cosas nuevas, seguir mis sueños y obedecer a Dios. El temor a las pérdidas, la angustia y el rechazo me impedían amar al Señor y a los demás. El miedo me convirtió en una esposa insegura, ansiosa y celosa, y en una madre sobreprotectora y preocupada. No obstante, a medida que aprendo cuánto me ama Dios, mi forma de relacionarme con Él y los demás está cambiando. Como sé que el Señor se ocupa de mí, me siento más segura y dispuesta a poner las necesidades de los demás por encima de las mías.

El amor no se detiene

Después de cumplir 19 años, y años antes de que tuviera un teléfono celular, me mudé a más de 1.100 kilómetros de mi madre. Una mañana, salí temprano para hacer unos recados y olvidé que habíamos programado hablar por teléfono. Tarde esa noche, dos policías vinieron a mi casa. Mamá se había preocupado porque nunca me había perdido nuestras charlas. Entonces, llamó a las autoridades e insistió en que investigaran. Uno de los policías me miró y dijo: «Es una bendición saber que el amor nunca dejará de buscarte».

Celebrar la creatividad

Una medusa rara vez vista se mecía con la corriente del océano cerca de la costa de Baja California. Su cuerpo brillaba con matices fluorescentes azules, púrpuras y rosados contra el fondo de agua oscura, mientras sus tentáculos se movían elegantemente para impulsarse. Al mirar este video asombroso de National Geographic, reflexionaba en cómo había escogido Dios el diseño específico de esta hermosa criatura gelatinosa. Él también diseñó los otros 2.000 tipos de medusas que se han identificado hasta octubre de 2017.

El mejor regalo

Mi amiga Bárbara me ha dado innumerables tarjetas y regalos significativos. Pero cuando le conté que había recibido a Jesús como mi Salvador, me hizo el mejor regalo que recibí en mi vida: mi primera Biblia. Y dijo: «Puedes acercarte más a Dios y madurar espiritualmente encontrándote con Él todos los días, leyendo la Escritura, orando y obedeciéndole». Mi vida cambió cuando ella me invitó a conocer mejor al Señor.

Del lamento a la adoración

Kim comenzó a batallar contra el cáncer de mama en 2013. Cuatro días antes de terminar su tratamiento, le diagnosticaron una enfermedad pulmonar progresiva, y de tres a cinco años de vida. Durante el primer año, con oraciones inundadas de lágrimas, procesó sus emociones delante de Dios. Cuando la conocí, en 2015, ya le había entregado su situación al Señor e irradiaba un gozo y una paz contagiosos. Su testimonio esperanzador es alentador.

El amor nos cambia


Antes de conocer a Cristo, me habían lastimado tanto que evitaba relacionarme con la gente por temor a que me hirieran más. Mi madre siguió siendo mi mejor amiga, hasta que me casé con Alan. Siete años después, y al borde del divorcio, llevé a nuestro hijito Xavier a una iglesia. Me senté cerca de la puerta, con miedo de creer, pero desesperada por ayuda.


Crisis de los cangrejos de río


Mi primo me invitó a ir a pescar cangrejos de río, y acepté entusiasmada. Cuando me dio un balde de plástico, fruncí el ceño y dije: «¿Sin tapa?».


¡Gracias por ser como eres!

Cuando era cuidadora residente de mi madre en un centro oncológico, conocí a Lori, otra asistente que vivía al final del pasillo con su esposo. Charlaba, me reía, me desahogaba, lloraba y oraba con ella en las áreas para actividades compartidas. Nos encantaba alentarnos mutuamente mientras cuidábamos a nuestros seres amados.