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Realeza espiritual

Cuando Jay Speights, de Rockville, Maryland, se hizo una prueba de ADN, nunca se imaginó el resultado: ¡era un príncipe de la nación de Benín, de África Occidental! Enseguida, abordó un avión y visitó el país. Cuando llegó, la familia real lo recibió e hizo una fiesta de bienvenida, con bailes, cantos, banderas y un desfile.

Permanecer en Jesús

Un incendio quemó por completo la Iglesia Bautista Balsora. Cuando los trabajadores de emergencias y los miembros de la congregación se reunieron tras apagarse el fuego, los sorprendió ver una cruz carbonizada que había quedado en pie en medio del humo y las cenizas. Un bombero comentó: «El fuego atacó la estructura pero no la cruz. [Esto recuerda] que el edificio era solo eso, un edificio. La iglesia es la congregación».

Por fin unidos

En 1960, Otto Preminger generó controversia con su película Éxodo. Basada en la novela de Leon Uris, brinda un relato ficticio de la emigración de refugiados judíos a Palestina después de la Segunda Guerra Mundial. El filme termina con los cuerpos de una joven judío-europea y un hombre árabe, ambos asesinados, sepultados en la misma tumba en lo que pronto sería la nación de Israel.

Dar un paso de fe

El orador invitado habló de confiar en Dios y «entrar en el río». Contó sobre un pastor que confió en Dios y decidió dar un sermón sobre las verdades de la Biblia, a pesar de la nueva ley en su país. Lo condenaron y pasó 30 días preso. Pero se apeló la causa y el tribunal decidió que el pastor tenía derecho a dar una interpretación personal de la Biblia e instar a otros a seguirla.

Hablar la verdad en Cristo

Un hombre era experto en mentir para no pagar sus multas de tránsito. Cuando se presentaba a los tribunales, contaba el mismo cuento: «Terminé con mi novia y ella se llevó mi auto sin que yo lo supiera». Además, lo habían reprendido varias veces en el trabajo por mala conducta. Finalmente, lo sentenciaron por cuatro cargos de perjurio y cinco de falsificación por mentir bajo juramento a los jueces y presentar informes policiales ficticios. Para este hombre, la mentira se había convertido en un hábito de vida.

Gracia ahora

Mi amiga Jerrie tenía un breve receso, así que nos apuramos para entrar en un restaurante de comidas rápidas para almorzar. Casi al mismo tiempo, seis jóvenes entraron delante de nosotras y se pararon frente a las dos cajas, para asegurarse de que pudieran ordenar primero. En ese momento, oí que Jerrie se decía susurrando: «Muestra gracia ahora». ¡Vaya! Sin duda habría sido bueno que nos dejaran pasar primero, pero qué gran recordatorio sobre pensar en las necesidades y los deseos de los demás, y no solo en los míos.

¡Excelsior!

A veces, mensajes espirituales sorprendentes aparecen en lugares inesperados, como por ejemplo, en una historieta. El editor de Marvel Comics, Stan Lee, murió en 2018, dejando un legado de héroes icónicos como Spiderman, Iron Man, Los 4 Fantásticos, Hulk y muchos otros.

Dios nos oye

El niño llamó al número de emergencias. El operador del 911 atendió. «Necesito ayuda —dijo el muchachito—, tengo que hacer restas». La operadora procedió a ayudarlo, hasta que oyó que una mujer entraba en el cuarto y decía: «Juani, ¿qué estás haciendo?». Él le explicó que no podía resolver su tarea de matemáticas, así que hizo exactamente lo que su mamá le había enseñado para cuando necesitara ayuda. Y llamó al 911. Para Juani, su necesidad en ese momento era una emergencia. Para el compasivo oyente, ayudar al niño con su tarea fue la prioridad.

Pedir ayuda humildemente

Nuestra fiesta se acercaba, y mi esposa y yo empezamos con los planes. Como vendrían muchas personas, ¿deberíamos contratar un servicio de comidas? Si cocinábamos nosotros, ¿tendríamos que comprar una barbacoa? Ante la posibilidad de lluvia, ¿comprar una tienda? Enseguida, la fiesta se estaba volviendo muy costosa, e incluso un poco antisocial. Al tratar de proveer todo nosotros, estábamos perdiendo la oportunidad de recibir ayuda.

Cuando creer es ver

«No puedo creer lo que veo». Mi esposa, Cari, me llamó y me mostró por la ventana una cierva en el bosque, justo fuera de nuestra cerca, que saltaba de un extremo a otros de nuestro patio. Lo mismo hacían nuestros perros grandes dentro del patio, pero sin ladrar. Corrieron de un lado a otro durante casi una hora. Cuando la cierva se detenía y los miraba, los perros también lo hacían, y se preparaban para volver a correr. No era un comportamiento de depredador y presa; ¡la cierva y los perros jugaban y disfrutaban juntos!