Cumplir las promesas
La seriedad de las promesas a Sonia hicieron que Jonatán titubeara mientras repetía los votos matrimoniales. Pensó: ¿Cómo puedo prometer esto y pensar que es imposible cumplirlo? La ceremonia terminó, pero el peso de su compromiso continuó. Después de la recepción, Jonatán llevó a su esposa a la capilla, donde oró durante más de dos horas para que Dios lo ayudara a cumplir su promesa de amar y cuidar a Sonia.
Candados de amor
Quedé pasmada ante los cientos de miles de candados enganchados en el Puente de las Artes, en París; muchos con las iniciales de parejas enamoradas. Este puente pedestre que atraviesa el río Sena se inundó de estos símbolos de amor; declaraciones de un compromiso «para siempre». En 2014, se estimó que pesaban unas cincuenta toneladas, lo que provocó que el puente colapsara y tuvieran que quitarlos.
Nunca demasiado pecador
«Si tocara una Biblia, se prendería fuego en mis manos», dijo mi profesora de inglés de la universidad. Me sentí descorazonada. La novela que habíamos estado leyendo esa mañana mencionaba un versículo bíblico, y cuando saqué mi Biblia para buscarlo, ella vio y comentó eso. Al parecer, pensaba que era demasiado pecadora para ser perdonada. Aun así, no fui lo suficientemente valiente como para hablarle del amor de Dios y de que la Biblia nos dice que siempre podemos buscar su perdón.
Recuerdos cementados por Dios
Cuando mi hijo adulto enfrentó una situación difícil, le recordé sobre el cuidado y la provisión constantes de Dios mientras su padre estuvo sin empleo. Mencioné la fortaleza y la paz que el Señor dio a nuestra familia cuando mi madre peleó y perdió su lucha contra la leucemia. Señalé algunas historias de la fidelidad de Dios en la Biblia, y resalté que Él siempre cumplía su palabra. Lo guié por el sendero de recuerdos cementados por Dios que demostraban que, tanto en las luchas como en las celebraciones, la presencia, el amor y la gracia de Dios bastan.
Un desvío riesgoso
Qué pérdida de tiempo, pensó Julia. Su agente de seguros insistía en volver a reunirse. Sabía que sería otro aburrido lanzamiento de ventas, pero decidió aprovecharlo al máximo, buscando una oportunidad de hablar de su fe.
Hacer las paces con la aflicción
Estábamos llegando a casa cuando lo vi: la aguja de la temperatura del auto subía rápidamente. Cuando nos detuvimos, apagué el motor y bajé. Salía humo del capó y el motor hervía. Moví el auto unos centímetros y encontré un charco abajo: aceite. De inmediato supe lo que había pasado: la junta de culata había estallado.
Detener los rumores
Cuando Charles Simeon (1759-1836) fue nombrado pastor de la iglesia Holy Trinity, en Cambridge, Inglaterra, enfrentó años de oposición. Como la mayoría de la congregación quería que designaran al pastor asistente en lugar de él, divulgaron rumores y rechazaron su ministerio. Pero Simeon, que deseaba ser lleno del Espíritu de Dios, buscó soportar la murmuración elaborando algunos principios para aplicar a su vida. Uno era no creer nunca los rumores, a menos que fueran absolutamente ciertos. Y otro: «creer siempre que si se escuchara a la otra parte, se daría una versión completamente diferente del asunto».
Enfocado
El escritor Mark Twain sugirió que aquello a lo que miremos en la vida —y la forma en que lo veamos— puede influir en nuestros siguientes pasos; incluso en nuestro destino. Lo expresó así: «No puedes depender de tus ojos cuando tu imaginación está fuera de foco».
Reparar ascensores
Sara tiene una enfermedad que hace que sus articulaciones se luxen, lo que la confina a una silla de ruedas eléctrica para moverse. Hace poco, camino a una reunión, fue en su silla a la estación de tren, pero el ascensor no funcionaba. Otra vez… Al no poder llegar a la plataforma, le dijeron que tomara un taxi hasta otra estación a 40 minutos de distancia. El taxi nunca llegó. Sara se rindió y volvió a su casa.
Que no te engañen
La mosca linterna con manchas es un insecto bonito con alas exteriores punteadas y una mancha roja brillante en sus alas internas que titila cuando vuela. Pero su belleza es engañosa. Este insecto se considera una plaga en Norteamérica, con potencial para dañar el medio ambiente y la economía. «Come el interior de casi toda planta leñosa» y deja una sustancia viscosa y pegajosa que genera moho, lo cual mata los árboles o los deja con poca energía para dar fruto.