Venta de Navidad
Una madre sentía que había gastado demasiado dinero en regalos de Navidad para la familia, así que un año, decidió probar algo distinto. Durante unos meses, antes de la fiesta, recorrió ventas caseras en busca de artículos usados y baratos. Compró más de lo habitual, pero por mucho menos dinero. Esa Noche Buena, sus hijos abrieron entusiasmados un regalo tras otro. ¡Y al día siguiente hubo más! Con culpa por no haber comprado regalos nuevos, hubo más a la mañana. Los niños empezaron a abrirlos, pero enseguida se quejaron: «¡Estamos demasiado cansados para abrir más! ¡Nos has regalado demasiado!». ¡Una respuesta atípica de niños en Navidad!
Amor incesante
Julia y Jorge volvieron a casa después de servir en otro país de clima muy cálido, y se instalaron durante varios meses cerca de su familia en Michigan; justo en época de invierno. Sería la primera vez que varios de sus diez hijos verían la belleza natural de la nieve.
El privilegio de orar
La canción profundamente personal del cantante Cris Stapleton, Papá no ora más por mí, está inspirada en las oraciones de su padre por él. La conmovedora letra revela que la razón no fue ni desilusión ni cansancio, sino su muerte. Stapleton imagina que ahora, en lugar de hablar con Jesús en oración, su padre camina y habla con Él cara a cara.
Presencia navideña
«Ningún oído acaso perciba su venir, mas el de humilde corazón le habrá de recibir». Estas palabras del muy amado himno de Phillips Brooks, Oh, aldehuela de Belén, apuntan a la esencia misma de la Navidad. Jesús vino a nuestro mundo quebrantado para rescatarnos de nuestro pecado y darles a todos los que ponen su fe en Él una relación nueva y vital con Dios.
Estar allí
Cuando Gina, una empleada de un parque temático, vio que Renzo caía al suelo llorando, fue corriendo a ayudar. Renzo, un niño autista, lloraba porque había esperado todo el día para disfrutar de un juego que acababa de romperse. En lugar de insistirle que se parara o se tranquilizara, Gina se sentó en el suelo con él, comprendiendo sus sentimientos y dándole tiempo para que llorara.
Dar lo mejor que tenemos
Cuando entramos al refugio para personas sin techo, nos quedamos mirando las pilas de zapatos donados. El director había invitado a nuestro grupo de jóvenes a clasificar las montañas de calzado usado. Pasamos la mañana uniendo los pares y alineándolos en filas en el suelo. Terminamos tirando más de la mitad de los zapatos porque estaban demasiado dañados como para que alguien los usara. Aunque el refugio no podía evitar que las personas donaran cosas en mal estado, se negaba a distribuir zapatos rotos.
Dulce otra vez
Las costumbres nupciales en Rusia están llenas de belleza y significado. Una de ellas se lleva a cabo durante la fiesta de bodas, cuando el maestro de ceremonias propone un brindis en honor a la pareja. Todos beben un sorbo de su copa levantada y gritan: «¡Gor’ko! ¡Gor’ko!», que significa: «¡Amargo! ¡Amargo!». Entonces, los recién casados deben levantarse y besarse para que la bebida recupere su dulzura.
Respiración y brevedad
Mi mamá, mis hermanas y yo esperábamos junto a la cama de mi papá, mientras su respiración se hacía cada vez menos profunda y frecuente… hasta que cesó por completo. A mi papá le faltaban apenas unos días para cumplir 89 años cuando se deslizó tranquilo a la vida más allá, donde Dios lo esperaba. Su partida nos dejó un vacío donde él solía habitar. Sin embargo, tenemos la esperanza de que nos volveremos a reunir.
Enfrentar la batalla
Hace poco, me encontré con un grupo de amigos. Parecía que todos estaban enfrentando alguna batalla significativa. Dos de nosotros teníamos padres con cáncer, uno tenía un hijo con un trastorno alimentario, otro amigo sufría un dolor crónico y otro se enfrentaba a una cirugía importante. Parecía demasiado para un grupo de personas de entre 30 y 50 años.
Dar gracias siempre
En el siglo xvii, Martin Rinkart sirvió como clérigo en Sajonia, Alemania, durante más de 30 años, en una época de guerra y plaga. Un año, estuvo al frente de más de 4.000 funerales —incluido el de su esposa—, y por momentos, su familia pasó hambre. Aunque podría haber desesperado, su fe en Dios permaneció fuerte y daba gracias continuamente. Incluso, derramó su gratitud en Nun danket alle Gott, la canción que se transformó en el conocido himno «De boca y corazón a Dios agradecemos».