La fe en acción
En junio de 2021, un tornado pasó por una comunidad y destruyó el granero de una familia. Fue una pérdida triste porque aquel granero había estado en la familia desde fines del siglo xix. Cuando Juan y Bárbara pasaron por allí camino a la iglesia a la mañana siguiente, se preguntaron cómo podían ayudar. Se detuvieron y se enteraron de que la familia necesitaba ayuda con la limpieza. Entonces, esta pareja se dirigió a su auto, volvió a su casa a cambiar de ropa y regresó a pasar el día ayudando a limpiar el desastre que había dejado el tornado. Pusieron su fe en acción al servir a la familia.
Leer hacia atrás
Empezar por el último capítulo de una novela de misterio puede ser una mala idea para aquellos a los que les encanta el suspenso de una buena historia. Pero a algunos les gusta más leer un libro si ya saben cómo termina.
El Club Socrático
En 1941, el Club Socrático se estableció en la Universidad de Oxford para alentar el debate entre los creyentes en Jesús y los ateos y agnósticos.
Dios te conoce
Mi madre huele los problemas a un kilómetro de distancia. Una vez, después de un día difícil en la escuela, intenté esconder mi frustración, con la esperanza de que nadie se diera cuenta. «¿Qué sucede?», me preguntó. Después, añadió: «Antes de que digas nada, recuerda que soy tu madre. Te di a luz y te conozco mejor que nadie». Mi mamá siempre me recuerda que su profundo conocimiento de mi persona le permite ayudarme cuando más la necesito.
Pensamientos y oraciones
«Estarás en mis pensamientos y oraciones». Tal vez te preguntes si la persona que afirma esto lo dice de verdad. Pero cuando Edna Davis lo decía, nadie cuestionaba su veracidad. Todos en el pueblito conocían bien el cuaderno amarillo de la «Srta. Edna», lleno de nombres. Por la mañana, bien temprano, la anciana oraba a Dios. En su funeral, varios testificaron que algo maravilloso había sucedido en sus vidas y lo adjudicaban a las oraciones de la Srta. Edna.
¡Adelante! Inmutable
En el poema «Rest» [Descanso], el poeta desafía nuestra tendencia a separar el tiempo de «esparcimiento» del «trabajo», y pregunta: «¿No es acaso el verdadero esparcimiento / uno mismo con el verdadero trabajo?». Si quieres experimentar verdadero esparcimiento, en vez de intentar evitar las tareas de la vida, el autor nos anima: «Aun así, da lo mejor; úsalo, no lo malgastes, / de lo contrario, no es descanso. / ¿Deseas contemplar belleza / a tu alrededor? ¿Por todas partes? / Solo el quehacer / ha encontrado tal vista».
No bajes la guardia
Un hombre y varios amigos entraron en un centro de esquí que tenía un cartel con advertencia de avalancha y empezaron a tirarse por las laderas. La segunda vez que bajaban, alguien gritó: «¡Avalancha!». Pero el hombre no pudo escapar y murió en medio de la nieve. Alguien lo criticó y dijo que era un novato. Pero no era así; era un «guía rural certificado en avalanchas». Un investigador dijo que los esquiadores más expertos son los más propensos a llegar a deducciones erradas: «[El esquiador] murió porque se confió demasiado y bajó la guardia».
Usa tu voz
Desde los ocho años, Lisa luchaba con su tartamudez, y le daban miedo las situaciones sociales que requerían que hablara con otros. Pero más adelante en la vida, después de trabajar con un fonoaudiólogo y superar su impedimento, decidió usar su voz para ayudar a los demás. Empezó a ofrecerse como consejera para una línea de ayuda para personas con angustia emocional.
El amor de Dios
En 1917, Frederick Lehman, un empresario atormentado por reveses económicos, escribió la letra del himno «Oh amor de Dios». Su inspiración lo llevó a escribir rápidamente las primeras dos estrofas, pero quedó atascado en la tercera. Entonces, recordó un poema que se había descubierto grabado en las paredes de una prisión y que expresaba una profunda conciencia del amor de Dios. El poema tenía justo la misma métrica que su himno, así que lo convirtió en la tercera estrofa.
Pequeñas bondades
Amanda trabaja como enfermera a domicilio y rota entre varias residencias para ancianos. A menudo, lleva al trabajo a su hija Ruby, de once años. Para pasar el tiempo, Ruby empezó a preguntarles a los residentes: «Si pudieras tener tres cosas, ¿qué pedirías?», y a registrar las respuestas en un cuaderno. Le sorprendió descubrir que la mayoría deseaba cosas pequeñas: salchichas, pastel de chocolate, queso, aguacates. Entonces, Ruby abrió una página de GoFundMe para juntar dinero y cumplir estos deseos sencillos. Y cuando lleva los regalitos, también reparte abrazos. Afirma: «Es algo que te alienta. No hay duda».