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Dios habló

En 1876, el inventor Alexander Graham Bell habló las primeras palabras por un teléfono. Llamó a su asistente, Thomas Watson, diciendo: «Watson, ven. Quiero verte». De forma entrecortada y tenue, aunque comprensible, Watson oyó lo que había dicho Bell. Las primeras palabras de Bell demostraron que había comenzado un nuevo día para la comunicación humana.

La morada de Cristo

El predicador inglés F. B. Meyer usó el ejemplo de un huevo para ilustrar lo que llamaba «la profunda filosofía de la morada de Cristo». Señaló que la yema fecundada es un pequeño «germen de vida» que crece cada día, hasta que se forma el polluelo dentro de la cáscara. Asimismo, Jesús viene a vivir en nosotros por su Espíritu Santo, y nos transforma. Meyer dijo: «De ahora en más, Cristo va a crecer y aumentar, y absorber todo lo demás y ser formado en ti».

Señales de vida

Cuando a mi hija le regalaron un par de cangrejos domesticados, puso arena en una pecera para que pudieran trepar y cavar. También les proveyó agua, proteínas y vegetales para que se deleitaran comiendo. Parecían contentos, pero nos sorprendió cuando, un día, desaparecieron. Buscamos por todas partes. Por fin, nos enteramos de que probablemente estaban bajo la arena y que permanecerían allí durante dos meses mientras cambiaban el caparazón.

Varoncito

Durante más de un año, su nombre legal fue «Varoncito». Un guardia oyó sus gritos y descubrió que el bebé, de apenas horas de vida y envuelto en una bolsa, había sido abandonado en el estacionamiento del hospital.

¿Me seguirás amando?

Lyn-Lyn, de diez años, por fin había sido adoptada, pero tenía miedo. En el orfanato donde había crecido, la castigaban por el más mínimo error. Entonces, le preguntó a su mamá adoptiva, que era amiga mía: «Mamá, ¿me amas?». Cuando mi amiga le contestó que sí, la niña preguntó: «Y si cometo un error, ¿me seguirás amando?».

Expectativa de vida

En 1990, unos investigadores franceses tuvieron un problema informático: un error al procesar la edad de Jeanne Calment. Tenía 115 años, una edad fuera de los parámetros del programa informático. ¡Los programadores habían pensado que nadie podría llegar a vivir tanto tiempo! En realidad, Jeanne vivió hasta los 122…

Tu parte y la parte de Dios

Cuando a mi amiga Janice le pidieron que dirigiera su departamento en el trabajo después de pocos años, se sintió abrumada. Luego de orar, sintió que Dios la estaba guiando a que aceptara; pero aun así, temía no poder enfrentar la responsabilidad. «¿Cómo puedo liderar con tan poca experiencia? —le preguntó a Dios—. ¿Por qué ponerme aquí si voy a fracasar?».

Feliz acción de gracias

Un estudio del psicólogo Robert Emmons dividió a los voluntarios en tres grupos para que escribieran semanalmente en sus diarios. Un grupo escribió cinco cosas por las cuales estar agradecidos. Otro, cinco problemas diarios. Y un grupo de control, enumeró cinco acontecimientos que los impactaron un poco. Los resultados revelaron que los del grupo de gratitud se sentían mejor por sus vidas en general, eran más optimistas sobre el futuro y reportaban menos problemas de salud.

El poder de la Palabra de Dios

Esteban era un comediante con futuro, y un pródigo. Criado en una familia cristiana, luchaba con sus dudas después de que su padre y dos hermanos murieran en un accidente. Con poco más de 20 años, había perdido su fe. Pero la encontró una noche en las heladas calles de Chicago. Un desconocido le dio un Nuevo Testamento de bolsillo, y al abrirlo, vio el índice que decía que los que estuvieran ansiosos leyeran Mateo 6:27-34.

Dominio propio y fortaleza de Dios

En 1972, un estudio conocido como «prueba del malvavisco» se realizó para medir la capacidad de los niños de posponer la gratificación de sus deseos. Se les ofrecía un malvavisco, pero se les decía que si podían controlarse de comerlo durante diez minutos, recibirían otro. Alrededor de un tercio de los niños pudo abstenerse a fin de recibir un premio mayor (¡otro tercio se lo tragó en 30 segundos!).