Control sabio en Dios
Luego de la catastrófica derrota del Sur en Gettysburg, en la Guerra Civil Estadounidense, el general Robert E. Lee condujo a sus maltrechas tropas de regreso a su territorio. El río Potomac estaba desbordado por las fuertes lluvias e impedía la retirada. El presidente Abraham Lincoln instó al general George Meade a atacar. Pero los hombres de Meade estaban tan agotados como los de Lee, así que les dio descanso.
Reflejar la misericordia de Dios
En la Guerra de invierno contra Rusia, en 1939, un soldado finlandés yacía herido en el campo de batalla. Un soldado ruso pasó a su lado, apuntando con su rifle. El final del finlandés era seguro. Pero el ruso le dio un kit médico y siguió avanzando. Lo notable fue que, más tarde, el finlandés se encontró en una situación similar, pero con los roles invertidos: un soldado ruso yacía herido e indefenso. El finlandés le dio los suministros médicos y se fue.
Perfectamente imperfecto en Cristo
El diseñador de interiores en el programa de mejoras del hogar elogió los cerámicos hechos a mano para la nueva ducha de la casa. A diferencia de los de fabricación comercial, que eran todos idénticos, estas artesanías eran «imperfectamente perfectas». Las imperfecciones le daban una belleza única, agregando encanto y estilo a un espacio de simple practicidad.
Comprometido a amar
En la boda de Mercedes, su madre leyó un pasaje hermoso de 1 Corintios. El capítulo 13, «el capítulo del amor», sonaba perfecto para la ocasión: «El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece» (v. 4). Mientras escuchaba, me pregunté si las parejas modernas sabían qué impulsó al apóstol a escribir estas palabras conmovedoras. Pablo no estaba escribiendo un poema de amor, sino un ruego a una iglesia dividida para que sanara sus profundas grietas.
Dios jamás nos pasa por alto
«A veces me siento tan… invisible». La palabra flotó en el aire mientras Joanna hablaba con su amiga. Su esposo los había dejado a ella y a sus hijos pequeños por otra mujer. «Le di mis mejores años —confesó—, y ahora no sé si alguien me vería realmente y se ocuparía de conocerme».
Nuestros planes y los planes de Dios
Hace años, mi esposo decidió viajar a África con un grupo de su iglesia. A último momento, les aconsejaron no viajar. Todos estaban decepcionados, pero el dinero que habían reunido para el vuelo, el alojamiento y la comida se donó a las personas a quienes habían tratado de visitar, las cuales lo usaron para construir un edificio para refugiar a víctimas de abuso.
Dios nos busca
Durante años, Evan luchó con una adicción que le impedía acercarse a Dios. ¿Cómo puedo ser digno de su amor?, se preguntaba. Por eso, aunque seguía asistiendo a la iglesia, sentía que un abismo infranqueable lo mantenía separado de Dios.
Pescar amigos
Patri pasó la tarde a la orilla de un río, usando su caña de pescar para arrojar cebo en el agua. Como hacía poco que se había mudado a esa zona, no esperaba atrapar peces; solo buscaba amigos nuevos. Su anzuelo no tenía ningún señuelo tradicional, sino que usaba su caña para lanzar paquetes de galletas a personas que pasaban flotando en balsas durante un caluroso día de verano. Esta era su manera creativa de conocer a vecinos nuevos, ¡todos los cuales parecían disfrutar de los dulces regalos!
Jesús, nuestra paz
Julia gimió al ver la publicación de Susi en las redes. La foto mostraba a diez amigos de la iglesia, sonriendo alrededor de una mesa en un restaurante. Por segunda vez en el mes, se estaban divirtiendo… sin ella. Se secó las lágrimas. ¡Qué extraño asistir a la iglesia con personas que no la incluían!
Atención en Cristo
La Sra. Charlene, madre de mi amigo Dwayne, tiene 94 años, mide menos de 1,50 metros y pesa poco más de 45 kilos. Pero esto no la detiene de hacer lo que puede para cuidar a su hijo, cuya salud física le impide cuidarse solo. Cuando uno visita su casa de dos plantas, ella baja lentamente los 16 escalones para saludar a sus invitados, tal como lo hace para asistir al hijo a quien ama.