Dios obrando
Juan tenía una Biblia de los Gedeones, pero su mente analítica no le permitía aceptar los milagros. Sin embargo, algo lo obsesionaba: la fe genuina de su amigo. Entonces, hizo una oración extraña a Dios: «Si quieres que crea en ti, haz algo que no pueda explicar».
Amor drástico de Dios
Daniel nació en un orfanato en Rumania. Durante siete años, solo salía de su cuarto para ir al baño. Cuando cumplió ocho, una familia de otro país lo adoptó. Supieron del trastorno de apego de Daniel y que podía tener dificultades para vincularse, pero poco a poco, comenzó a confiar en ellos. Al tiempo, sin embargo, empezó a tener tales arrebatos de ira que sus padres contrataron a un guardaespaldas para que los protegiera de los estallidos de su hijo. Entonces, decidieron aplicar una terapia controvertida: durante los siguientes cinco años nunca se alejaron de él, incluso durante sus crisis. Cuando Daniel cumplió trece años, se quebró y, por primera vez, les dijo a sus padres que los amaba mucho. Su madre resumió: «Generar amor no es para los blandos ni sentimentales. El amor es un campo de batalla».
Actuar conforme a las promesas de Dios
Pieter besa cada noche un retrato enmarcado de sus ancianos padres. Han pasado muchos años desde la última vez que estuvo con ellos. Cuando era joven adulto y decidió seguir a Jesús, su familia y su comunidad lo presionaron para que abandonara su nueva fe. Al no hacerlo, sus padres lo desheredaron. «En la Biblia, Dios prometió que ayudaría a sus hijos en tiempos difíciles, y yo le creí —dijo Pieter—. Elegir seguirlo trajo sufrimiento, pero Él me ha ayudado a soportar». Como está seguro de que Dios cumple lo que dice, puede actuar confiando en sus promesas.
Liberado por Dios
El salvavidas búlgaro Yane Petkov obtuvo un récord mundial por nadar con manos y pies atados. Recorrió 3.380 metros, pero añadió algo para intensificar el desafío: envolvió su cuerpo en un saco.
Dios nos cuida
Los ángeles estuvieron allí todo el tiempo, pero nadie vivo los había visto. Adornaban las paredes de Old North Church en Boston, pero habían quedado cubiertos por capas de pintura hacía más de un siglo. Los registros de la iglesia indicaban un contrato para pintarlos en 1730, cuando el edificio estaba en construcción. Un proyecto de restauración iniciado en 2017 llevó a tal descubrimiento.
Compartir nuestros dones espirituales
«Eres bueno tocando la guitarra», le dije a un nuevo amigo en la iglesia. «Gracias —respondió—. Es mi ministerio». Otra vez esa palabra: ministerio. No sabía qué era exactamente ni cómo alguien «tenía» un ministerio, pero mi amigo simplemente estaba usando el talento musical que se le había dado para servir a otros. Cuando descubrí que uno de mis dones era la exhortación, o animar, me sentí un poco decepcionada. Me parecía demasiado sencillo. Pero pronto comprendí que, como líder en nuestro pequeño grupo, me alegraba escribir notas de aliento o llamar a nuestros integrantes. Estaba usando uno de mis dones espirituales sin siquiera saberlo.
El Santo Grial
Durante siglos, las personas se han sentido fascinadas por el Santo Grial: la copa de la que Jesús bebió en la Última Cena. Las leyendas que rodean al rey Arturo y a los caballeros de la Mesa Redonda detallan su obsesión por encontrarla. Creían que tenía poderes mágicos. En el cine, Indiana Jones y su padre, Henry, cumplieron el sueño de toda la vida de Henry al buscar el Grial.
Así obra la sabiduría
Cuando era niño, llevé a casa una libreta con todas calificaciones excelentes. Las de mi hermana, cinco años mayor que yo, eran más bajas, así que pensé que yo era más inteligente que ella. Entonces, mi hermano mayor propuso probarnos. Fue a la biblioteca, tomó un libro y me pidió que leyera. Apenas reconocí algunas palabras, pero mi hermana leyó sin dificultad. Mi hermano declaró que ella era la más inteligente. Su prueba resultó sabia y aprendí la lección.
Prosperar en la presencia de Dios
Los zoólogos describen «el baile de las tortugas»: el encantador comportamiento de las tortugas bobas ante los alimentos. Se ponen en posición vertical, abren la boca, aplauden con sus aletas delanteras y giran en el agua. Pero se ha demostrado que la interferencia de ondas de radio puede alterarles su «GPS» interno, lo cual confunde su navegación, las distrae de su fuente de alimento y, tristemente, detiene su danza.
Amor sin límite
Mi nieto cumplía once años y un grupo de familiares se reunió en un restaurante mediterráneo para celebrarlo. Antes de pedir, mi hijo le preguntó al cumpleañero qué quería. Con cierta timidez, le contestó que le gustaría salmón, aunque sabía que era demasiado caro. Su papá le respondió: «Es tu cumpleaños. Si eso es lo que deseas, puedes pedirlo». Mi nieto estaba encantado, ¡y su amplia sonrisa lo reflejaba!