Un Padre presente
En su libro Fatherless Generation [Generación sin padre], John Sowers escribe que «ninguna generación ha visto tanta ausencia intencional de padre como esta, con veinticinco millones de niños creciendo en hogares monoparentales». En mi caso, si me hubiera cruzado con mi padre en la calle, no lo habría conocido. Mis padres se divorciaron cuando yo era niño, y todas sus fotos fueron quemadas. Así que, por años, me sentí sin padre. Pero a los trece años, escuché el Padrenuestro (Mateo 6:9-13) y me dije: Tal vez no tengas un padre terrenal, pero ahora tienes a Dios como tu Padre celestial.
El «qué» al testificar de tu fe
Alan vino a pedirme consejo sobre cómo lidiar con el temor a hablar en público. Como les sucede a muchos, sentía palpitaciones, se le secaba la boca y se ponía todo colorado. La glosofobia es uno de los miedos sociales más comunes; ¡hay quienes bromean diciendo que tienen más miedo de hablar en público que de morir! Para ayudarlo a vencerlo, le sugerí que se enfocara en la esencia de su mensaje en lugar de cómo lo comunicaría.
En Dios confiamos
Al comienzo de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, se lanzó una expedición contra los británicos en Quebec. Al pasar por Newburyport, en Massachusetts, visitaron la tumba del famoso evangelista George Whitefield. Abrieron el féretro y le sacaron el collar y los puños clericales, y los cortaron y repartieron, creyendo erróneamente que eso podría ayudarlos a triunfar.
Método de limpieza
Dos niños cantan dos veces Cumpleaños feliz mientras se lavan las manos. «Lleva ese tiempo quitarse los gérmenes», les dicen sus madres. Así que, ya antes de la pandemia de COVID-19, habían aprendido a quitarse la suciedad de las manos.
Decidir honrar a Dios
En la novela Felicidad conyugal, de León Tolstói, Serguei y Masha se conocen cuando ella es joven e impresionable. Él, un empresario mayor y que ha viajado mucho, entiende el mundo más allá del entorno rural donde vive Masha. Con el tiempo, se enamoran y se casan. Se establecen en la campiña, pero ella se aburre de estar allí. Serguei, que la adora, organiza un viaje a San Petersburgo, donde la belleza y el encanto de Masha la vuelven popular. Cuando están por regresar a su casa, llega un príncipe que la quiere conocer. Serguei sabe que puede forzarla a irse con él, pero deja que ella decida. Masha decide quedarse, y su traición le rompe el corazón.
Orar sin prisa
Alice Kaholusuna relata sobre la costumbre de los hawaianos de sentarse fuera de sus templos un largo tiempo para prepararse para entrar. Incluso después de entrar, se arrastran hasta el altar para orar. Luego, se vuelven a sentar afuera otro largo período para «alentarle vida» a sus plegarias. Cuando unos misioneros llegaron a la isla, a veces los hawaianos consideraban que oraban raro: se ponían de pie, expresaban unas pocas frases, las llamaban «oración», decían amén y listo. Las describían como «sin aliento».
El secreto del contentamiento
Cuando Joni Eareckson Tada volvió a su casa después de un accidente al zambullirse en el agua, que la dejó cuadripléjica, su vida cambió por completo. Las puertas eran demasiado pequeñas para su silla de ruedas y los lavatorios demasiado altos. Tenían que darle de comer, hasta que ella decidió reaprender cómo hacerlo. La primera vez que levantó con su férula braquial la cuchara especial, se sintió humillada al volcar el puré de manzana en su ropa. Pero siguió intentando, y expresa: «Mi secreto fue aprender a apoyarme en Jesús y decir: “Oh, Dios, ¡ayúdame con esto!”». Hoy maneja muy bien la cuchara.
La pasión de tu vida
Hace años, mi esposa y yo bajábamos con unos amigos por un sendero angosto que rodeaba una colina, con una profunda caída de un lado y una ladera imposible de escalar del otro. Cuando llegamos a una curva, vi un oso enorme paseando, moviendo la cabeza de un lado a otro y resoplando tranquilamente. Como estábamos contra el viento, no había detectado que estábamos ahí.
La protección de Dios
Agujas, leche, ascensores, nacimientos y abejas en batidoras son solo algunas de las muchas fobias del Sr. Adrian Monk, el detective que da nombre al programa de televisión Monk. Pero cuando él y Harold Krenshaw, su eterno rival, quedan encerrados en el maletero de un auto, Monk logra superar uno de los miedos de su lista: la claustrofobia.
Legado de bondad
Marta fue asistente de una maestra en una escuela primaria durante más de 35 años. Cada año, ahorraba dinero para comprar abrigos, bufandas y guantes para los alumnos necesitados. Después de perder su lucha contra la leucemia, tuvimos un servicio de recordación. En lugar de flores, la gente donó cientos de abrigos nuevos para los estudiantes que ella amó y sirvió. Muchos compartieron historias de las innumerables formas en que Marta los había alentado con palabras amables y acciones bondadosas. Sus compañeros docentes la honraron con una campaña anual de abrigos durante tres años después de su paso a la eternidad. Su legado de bondad continúa inspirando a otros a servir con generosidad a los necesitados.