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Articles by Poh Fang Chia

¿Quién sabe…?

Según una leyenda china, cuando Sai Weng perdió uno de sus preciados caballos, su vecino le expresó su tristeza por la pérdida. Pero Sai Weng no estaba preocupado. Dijo: «¿Quién sabe si tal vez sea bueno para mí?». Sorprendentemente, el caballo perdido regresó con otro caballo. Cuando el vecino lo felicitó, le contestó: «¿Quién sabe si tal vez sea malo para mí?». Resultó ser que su hijo se fracturó la pierna montando el caballo nuevo. Eso pareció mala suerte, hasta que el ejército llegó a la aldea para reclutar a todos los hombres aptos para ir a la guerra. Debido a su lesión, el hijo no fue reclutado, lo que tal vez impidió que muriera.

Congeniar

Lectura: Malaquías 3:13-18
Entonces los que temían al Señor hablaron cada uno a su compañero; y el Señor escuchó y oyó... —Malaquías 3:16

Li es un empleado de banco diligente y confiable. Sin embar- go, como vivía lo que creía, muchas veces se veía obligado a demostrar que era diferente al resto. Esto se evidenciaba
de maneras prácticas, tales como…

Congeniar

Lectura: Malaquías 3:13-18
Entonces los que temían al Señor hablaron cada uno a su compañero; y el Señor escuchó y oyó... —Malaquías 3:16

Li es un empleado de banco diligente y confiable. Sin embar- go, como vivía lo que creía, muchas veces se veía obligado a demostrar que era diferente al resto. Esto se evidenciaba
de maneras prácticas, tales como…

Atesora los momentos

Su Dongpo (conocido también como Su Shi) fue uno de los grandes poetas y ensayistas de China. En el exilio y contemplando una luna llena, escribió una poesía para describir cuánto extrañaba a su hermano: «Nos regocijamos y nos entristecemos, nos reunimos y nos alejamos, mientras la luna crece y decrece. Desde siempre, nada permanece perfecto. Que nuestros seres amados…

Necesidad de ser rescatado

Un adolescente llamado Aldi estaba trabajando solo en una barcaza de pesca anclada a unos 125 kilómetros de la isla Sulawesi, en Indonesia, cuando fuertes vientos la desanclaron y la arrastraron hacia el mar. Aldi anduvo a la deriva en el mar durante 49 días. Cada vez que veía un barco, encendía su lámpara para captar la atención de los marineros,…

Duda y fe

Ming Teck se despertó con un severo dolor de cabeza y pensó que era solo otra migraña. Pero al levantarse, cayó al suelo. Lo ingresaron en el hospital, donde los médicos le informaron que había tenido un derrame cerebral. Después de cuatro meses de rehabilitación, recuperó su capacidad de pensar y hablar, pero todavía camina con una dolorosa renguera. Suele…

Hambre de Dios

Un nuevo creyente en Jesús estaba desesperado por leer la Biblia, pero había perdido la vista y ambas manos en una explosión. Cuando escuchó que una mujer leía Braille con los labios, intentó hacer lo mismo… pero lamentablemente, descubrió que sus labios también habían quedado insensibilizados. Al tiempo, ¡se alegró muchísimo cuando se dio cuenta de que podía sentir los…

Oraciones del granero

Samuel Mills y cuatro amigos solían reunirse para orar y pedirle a Dios que enviara más personas a compartir la buena noticia de Jesús. Un día, en 1806, después de reunirse, los sorprendió una tormenta y se refugiaron en un granero. Desde entonces, su encuentro semanal pasó a llamarse Reunión de oración del granero, la cual se convirtió en un movimiento misionero global. Actualmente, el monumento a aquella reunión se encuentra en Williams College, en Estados Unidos, como un recuerdo de lo que Dios puede hacer a través de la oración.

Realidades invisibles

Stephen Cass, editor de la revista Discovery, decidió investigar algunas de las cosas invisibles que forman parte de nuestra vida cotidiana. Mientras entraba en su oficina, pensó: «Si pudiera ver ondas de radio, la terraza del edificio Empire State —con su enorme cantidad de antenas de radio y televisión— resplandecería como un caleidoscopio, iluminando toda la ciudad». Se dio cuenta de que estaba rodeado de un campo electromagnético invisible de señales de comunicación.

Poco pero significativo

El día empezó como cualquier otro, pero terminó en una pesadilla. Ester (no es su nombre verdadero) y varios cientos de mujeres fueron secuestradas de su internado por un grupo militante religioso. Al mes, fueron liberadas, excepto Ester, que rehusó negar a Cristo. Leer con mi amiga sobre ella y otros que son perseguidos por su fe nos conmovió. Queríamos hacer algo, pero ¿qué?