Diferentes
En noviembre de 1742, en Staffordshire, Inglaterra, estalló un disturbio contra el mensaje del evangelio que predicaba Charles Wesley. Al parecer, con su hermano John estaban cambiando algunas de las tradiciones de la iglesia, y muchos no pudieron soportarlo.
Dar por amor
Todos los días, Germán compra su café en un restaurante donde se pide desde el auto. Además, siempre paga el pedido de la persona del vehículo de atrás y le pide a la cajera que le desee un buen día. Germán no las conoce ni tampoco sabe cómo reaccionan; simplemente, cree que ese pequeño gesto es «lo menos que puede hacer». Sin embargo, en una ocasión, se enteró del impacto de sus acciones al leer una carta anónima enviada al editor del periódico local. Allí supo que la bondad de su regalo del 18 de julio de 2017 había hecho que la persona en el auto de atrás reconsiderara sus planes de quitarse la vida ese día.
La esperanza atraviesa las tormentas
A principios de 2021, varios cazadores de tormentas grabaron videos y tomaron fotos de un arcoíris junto a un tornado en Texas. En un video, largos tallos de trigo se doblaban ante el poder del viento. Un arcoíris brillante atravesaba el cielo gris, en dirección al torbellino. En otro video, aparecían personas de pie junto al camino, observando que el símbolo de la esperanza se mantenía firme junto a la oscura nube con forma de embudo.
Sanidad para todo el mundo
Escondido en un remoto desfiladero del oeste de Eslovenia, un centro médico secreto (Hospital Franja Partisan) albergaba a un numeroso personal que atendió a miles de soldados heridos durante la Segunda Guerra Mundial; todo a escondidas de los nazis. Aunque evitar que ubicaran el lugar es en sí una hazaña, más notorio es que el hospital (fundado y dirigido por un movimiento de resistencia esloveno) atendía a los soldados de los ejércitos aliados así como a los del Eje. Se recibía a todos.
Pulsar pausa para orar
El hidrante de incendio despedía agua a borbotones, y vi mi oportunidad: ¡Qué forma grandiosa de lavar el auto gratis! No lo había lavado durante un mes y estaba muy sucio. Entonces, aceleré en dirección al chorro.
Café de la puerta angosta
Toda clase de comidas deliciosas aguardan a los que entran en Narrow Door Cafe [Café de la puerta angosta], en la ciudad taiwanesa de Tainan. Es, literalmente, un agujero en la pared. La entrada mide apenas 40 centímetros de ancho; ¡lo suficiente para que una persona de tamaño promedio se deslice para pasar! Sin embargo, a pesar del desafío, ha atraído a multitudes.
Un cambio de perspectiva
León Tolstói escribió sobre su visión del campo de batalla desde una colina cuando era oficial de la artillería rusa en 1854: «Es una especie curiosa de placer ver personas matándose unas a otras. […] pasaba horas mirando». Pero su perspectiva cambió al presenciar la devastación en Sebastopol, y escribió: «Entiendes en un instante —y muy a diferencia de antes— el significado del sonido de los disparos en la ciudad».
Aumenta la temperatura
La temperatura donde vivimos puede cambiar abruptamente; a veces, en minutos. Por eso, mi esposo Dan tenía curiosidad por saber las diferencias de temperatura dentro y fuera de casa. Fanático de los dispositivos, desempacó su último «juguete»: un termómetro que detectaba la temperatura en cuatro «zonas» de nuestra casa. Burlándome de su dispositivo «tonto», me sorprendió ver que yo también verificaba las diferencias. ¡Era fascinante!
Huir
La lección de introducción al aikido, una forma de artes marciales tradicional japonesa, me abrió los ojos. El sensei, el maestro, nos dijo que, cuando enfrentáramos a un atacante, nuestra primera reacción debería ser «huir». «Solo si no puedes huir, pelea», señaló con seriedad.
Dar generosamente
El general Charles Gordon sirvió a la reina Victoria en China y otras partes, pero cuando vivía en Inglaterra, donaba el 90% de sus ingresos. Cuando oyó sobre una hambruna en Lancashire, borró la inscripción de una medalla de oro puro que había recibido de un líder mundial y la envió allí, diciendo que la fundieran y usaran el dinero para comprar pan para los pobres. Ese día, escribió en su diario: «La última cosa que tenía en este mundo y que valoraba la he dado al Señor Jesús».