Conexión basada en Cristo
¿Podrían ocho minutos cambiar la vida de alguien? En un mundo donde las conexiones significativas pueden ser raras, la autora Jancee Dunn propone aprovechar el poder de una llamada telefónica de ocho minutos. Cree que puede ayudarnos a conectar con familiares y amigos. Algunos estudios muestran que esas breves llamadas varias veces a la semana ayudan a reducir la depresión, la soledad y la ansiedad. Dunn cita a otros expertos que afirman que pequeños ajustes en las relaciones pueden mejorar profundamente nuestro bienestar y el de los demás.
Calcular el costo
Los locales lo llaman «El camino a ninguna parte», pero su nombre oficial es Lakeview Drive. Es un tramo pintoresco de casi diez kilómetros, con vista al lago Fontana en el Parque Nacional de las Grandes Montañas Humeantes, cerca de Bryson City, Carolina del Norte. Tras pasar un túnel de 360 metros de largo excavado en un lado de la montaña, el camino se detiene abruptamente. El gobierno gastó millones de dólares hasta que, por problemas ambientales descubiertos más tarde, el proyecto se abandonó.
Cantar las Escrituras
Para sus devociones diarias, Julia empezó a cantar las Escrituras. «¡Mientras cantaba, mi corazón y mi mente comenzaron realmente a creer y hacer lo que estaba cantando!». Al vocalizar la Palabra de Dios, Julia deseaba que sus verdades mostraran lo que no le gustaba de sí misma, como su voz y su estatura.
Esperar a Dios
Cuando un país estalló en guerra civil, las autoridades reclutaron a un hombre para el servicio militar. Pero él se opuso: «No quiero participar en la destrucción de [mi país]». Y se fue. Como no tenía visas adecuadas, se encontró atrapado en el aeropuerto de otro país. Durante meses, los empleados del aeropuerto le dieron comida y miles de personas siguieron sus publicaciones en redes mientras deambulaba por las terminales, tejía bufandas y no perdía la esperanza. Al enterarse de su constante aprieto, una comunidad en Canadá recaudó dinero y le consiguió un trabajo y una casa.
Bondad hacia los que sufren
Uno de los peores incendios forestales en la historia de Estados Unidos arrasó la ciudad de Lahaina, Hawái, en 2023, dejando 99 muertos y más de 2.000 edificios destruidos. Además, los residentes experimentaron un trauma adicional cuando saqueadores asaltaron edificios y agentes inmobiliarios codiciosos intentaron acaparar tierras.
Recorrer catálogos
Cuando yo era joven, mi abuela recibía el catálogo navideño de JCPenney. Con fervoroso deleite, me lo llevaba para contemplar sus maravillosas imágenes.
Destellos de memoria
Comenzaba el invierno de 1941. El servicio dominical acababa de concluir. Mientras su padre se quedaba en la pequeña iglesia, mi papá y sus hermanos caminaron hasta su casa. Cuando el padre subió la colina nevada hasta la granja, iba llorando: Pearl Harbor había sido bombardeado. Sus hijos, incluido mi padre, irían a la guerra. Mi papá siempre recordaba ese momento con vívido detalle.
Una mujer temerosa de Dios
La fiesta de cumpleaños de Rosita fue inolvidable: comida deliciosa; charla divertida; y la presencia de su primer nieto, la cereza del pastel. Pero todo palideció ante los homenajes de sus dos hijos. Aunque el matrimonio de Rosita no duró, su habilidad excepcional como madre soltera impactó a sus hijos. Sus elogios reflejaron todo lo que ella hizo para satisfacer las necesidades de ellos. El comentario del hijo menor resumió cómo era su madre: «Es una mujer temerosa de Dios».
Misión radical
Diogneto, un pagano del siglo ii, notó que los seguidores de Cristo «día a día aumentan más y más», a pesar de la persecución constante que soportaban a manos de los romanos. Le preguntó a un creyente en Jesús por qué. En un documento conocido como Carta a Diogneto, ese padre de la iglesia primitiva le respondió: «¿No ves que cuanto más se los castiga, tanto más abundan? Esta no es la obra del hombre; es el poder de Dios».
Alabanza constante a Dios
Un verano, durante un viaje por carretera a Montana, nos detuvimos en una zona de descanso para estirar las piernas. Dentro de uno de los edificios había un joven que cantaba una canción de alabanza conocida, mientras limpiaba el piso. Luego empezó a cantar el himno «Está bien con mi alma». No pude evitarlo. Cuando cantó la frase «está bien», yo la repetí. Cuando cantó «con mi alma», la repetí también. Juntos, cantamos la última línea: «Está bien con mi alma, está bien». Él sonrió, me chocó el puño y dijo: «Alabado sea Dios». Cuando volví al coche donde mi esposo esperaba, me preguntó: «¿Por qué esa gran sonrisa?».