Categoría  |  Nuestro Pan Diario

No más deuda

Un médico decidió jubilarse después de tratar a pacientes con cáncer durante casi treinta años. Mientras resolvía las finanzas de su clínica, optó por perdonar 650.000 dólares de deuda a personas que aún le debían. «Siempre me ha incomodado que los pacientes no solo tengan que preocuparse por su salud —explicó, —[sino también por] sus familias, sus trabajos [y] el dinero. Siempre me ha afectado».

Cuando Dios no lo soluciona

Un admirador de J. R. R. Tolkien le preguntó: «¿Por qué los héroes de El Señor de los Anillos simplemente no volaban en las gigantescas águilas hacia Mordor?». En una entrevista posterior, Tolkien admitió: «Eso habría hecho la misión mucho más fácil». Pero respondió de modo sorprendentemente tajante: «Cállate».

Decidir hacer menos

Cuando pensamos en los propósitos de Año Nuevo, probablemente nos venga a la mente una lista de grandes ambiciones que rara vez cumplimos (el 80 % de esos propósitos ya se abandonaron a mediados de febrero). La autora Amy Wilson sugiere que sería mejor rechazar por completo «la idea de que debemos repararnos a nosotros mismos antes de que nuestras vidas puedan mejorar». Sugiere que, en lugar de sumar compromisos, veamos el nuevo año como una oportunidad para hacer menos, para finalmente «empezar a decir que no» a algunos de esos «compromisos desmesurados y constantes que consumen nuestro tiempo y energía sin aportarnos mucho a cambio».

Amor fiel de Dios

Durante nuestro ministerio de extensión de la iglesia en un hogar de ancianos, un residente me contó cómo su hija lo había llevado allí años atrás y simplemente lo dejó en la acera. En su silla de ruedas, Ed no pudo levantarse para correr tras ella. La hija regresó al coche sin mirar atrás y se marchó. «Vamos a un hotel bonito», le había dicho antes. Ese día fue la última vez que la vio.

Resiliencia gozosa

Los científicos estudiaron la resiliencia de dieciséis sociedades en todo el mundo, incluidos el Yukón y el interior de Australia. Analizaron miles de años de registros arqueológicos, rastreando el impacto de hambrunas, guerras y clima. Un factor resaltó: la frecuencia de las crisis. Podría suponerse que estas debilitarían a las sociedades, pero ocurrió lo contrario: las sociedades que enfrentaban dificultades solían desarrollar resiliencia, recuperándose más rápido en desafíos futuros. Al parecer, el estrés puede forjar resiliencia.

Corazones transformados por Dios

Como muchas personas que luchan con la pornografía, Russell estuvo expuesto a ella desde muy joven. El deseo de consumirla era abrumador y le envenenó el corazón. «Mi vida se volvió completamente saturada de ella», escribe, «tanto que era como un cáncer profundamente arraigado en mi interior». Por la gracia de Dios, finalmente se liberó del poder de la pornografía —junto con otras adicciones— cuando recibió la salvación en Jesús y fue transformado por dentro. «Le doy todo el crédito a Jesucristo, […] Él es quien me liberó», dice Russell.

Nuestro rescatador amoroso

Durante un feroz incendio forestal, un guardabosques rescató un osezno. En un sitio de recuperación, lejos del peligro, colocó el pequeño animal en el suelo. De pie sobre sus diminutas patas traseras, el osezno abrazó la pantorrilla del hombre. El guardabosques intentó apartarse con suavidad, pero el osito, con la boca abierta como si clamara desesperado, se le trepó intentando permanecer refugiado en su rescatador. Aferrado al brazo del hombre, logró que este se rindiera y acariciara la cabeza de su nuevo amigo peludo.

Ojos abiertos por Dios

Una tarde, en una cafetería, observé a una niña pequeña con sus padres en una mesa cercana. Mientras ellos conversaban con sus amigos, una paloma entró y comenzó a picotear migajas del suelo. Asombrada ante la escena, la pequeña trató de captar la atención de los adultos con gritos de alegría, pero ellos nunca llegaron a ver lo que ella veía. Solo le sonrieron y siguieron conversando.

Jesús, el mejor regalo

«¿Qué música más dulce podemos traer / que un villancico para cantar/ el nacimiento de nuestro Rey celestial?» (trad. lit.). La letra de este poema del siglo xvii, de Robert Herrick, fue reinterpretada por el compositor coral contemporáneo John Rutter, convirtiéndose en un favorito de la temporada de Adviento. Su suave melodía describe una larga y fría espera que se disipa con la sensación primaveral de la llegada de Jesús. Los cantantes le ofrecen un villancico navideño, mientras se invita a los oyentes a ofrecer sus corazones.

De temeroso a gozoso

Muchos historiadores creen que la primera transmisión de radio con música y voz la escucharon operadores de la Marina de los Estados Unidos y otros barcos en el Atlántico la víspera de Navidad de 1906. En lugar de los habituales pulsos para transmitir códigos, escucharon a Reginald Fessenden interpretar en violín el villancico Oh, noche santa. Fessenden cerró la transmisión repitiendo la alabanza de los ángeles: «¡Gloria a Dios en las alturas!» (Lucas 2:14). Los oyentes seguramente se sorprendieron con la música alusiva y la alabanza sobre el nacimiento de Jesús.