Bendecido de ser una bendición
Cuando era periodista, me encantaba contar historias de otras personas, pero me entrenaron para no dar mis opiniones. Por eso, años después de que Dios me llamara a dejar esa profesión y me guiaba a escribir un blog y hablar de Él, me ponía un poco nerviosa compartir mis sentimientos; en especial, sobre mi fe. Pero, semana tras semana, descubrí palabras y pensamientos alentadores para transmitir. Cuanto más escribía, más ideas fluían. Y lo mismo sucede hasta ahora.
Temor reverente
Jeremías escribe: «Sé un poco sobre el temor a morir. Hace siete años […], me sentí descompuesto, mareado, lleno de miedo cuando me dijeron que tenía un cáncer incurable». Pero aprendió a manejar su temor al descansar en la presencia de Dios, y pasar del temor a la muerte al temor reverente a Él. Para Jeremías, esto significa estar maravillado ante el Hacedor del universo quien «destruirá a la muerte» (Isaías 25:8), y al mismo tiempo, entender en lo profundo de su interior que Él lo conoce y lo ama.
Cuidado perfecto de Dios
David Vetter murió a los doce años de edad después de pasar toda su vida en una burbuja. El apodado «Niño burbuja» nació con una inmunodeficiencia combinada grave (IDCG). Para prolongar su vida, ingenieros de la NASA diseñaron una burbuja plástica de protección y un traje espacial para que sus padres pudieran sostener a David en el mundo exterior. ¡Ah, cuánto anhelamos proteger a los que amamos!
Cristo es lo más importante
A mi esposa y a mí nos encantan las películas románticas sentimentales y amenas. Podría decir que es cosa de ella, pero a mí también me gustan. Su encanto y atracción yace en su sendero predecible hacia «felices para siempre». Hace poco, vimos una que daba un consejo romántico cuestionable: El amor es un sentimiento. Sigue lo que dice tu corazón. La felicidad es lo que más importa. Por supuesto que las emociones importan, pero centrarse en ellas es un cimiento malísimo para un matrimonio duradero.
Las promesas de Dios
Fue doloroso ver que mi papá perdía la memoria. La demencia es cruel; quita la memoria de las personas hasta que no recuerdan nada de lo que vivieron. Una noche, tuve un sueño que Dios usó para alentarme. Él tenía un pequeño cofre en sus manos, y me dijo: «Todos los recuerdos de tu papá están guardados aquí. Mientras tanto, los cuidaré. Y luego, un día, en el cielo, se los devolveré».
Reconocer a Dios
Volé a la India, que nunca había visitado, y llegué al aeropuerto de Bengaluru después de la medianoche. A pesar de varios emails, no conocía a quien me iría a buscar ni dónde encontrarlo. Seguí a la multitud a buscar el equipaje y a la aduana, y salí a la noche calurosa y húmeda donde traté de detectar un par de ojos amigos entre el mar de rostros. Durante una hora, camine de un lado a otro, esperando que alguien me reconociera. Por fin, un hombre se acercó y preguntó: «¿Usted es Winn? Perdón. Pensé que lo reconocería. Usted seguía caminando por delante de mí, pero su aspecto no era como yo imaginaba».
Reconocer a Dios
Volé a la India, que nunca había visitado, y llegué al aeropuerto de Bengaluru después de la medianoche. A pesar de varios emails, no conocía a quien me iría a buscar ni dónde encontrarlo. Seguí a la multitud a buscar el equipaje y a la aduana, y salí a la noche calurosa y húmeda donde traté de detectar un par de ojos amigos entre el mar de rostros. Durante una hora, camine de un lado a otro, esperando que alguien me reconociera. Por fin, un hombre se acercó y preguntó: «¿Usted es Winn? Perdón. Pensé que lo reconocería. Usted seguía caminando por delante de mí, pero su aspecto no era como yo imaginaba».
El regalo de las pruebas
Aunque lograron que los humanos vuelen, la travesía de los dos hermanos Wright no fue fácil. A pesar de los innumerables fracasos, ridiculizaciones, problemas de dinero y una lesión grave de uno de ellos, las pruebas que enfrentaron no los detuvieron. Orville Wright señaló: «Ningún ave se eleva en la calma». Según el biógrafo David McCullough, la idea es que la adversidad puede «ser a menudo lo que uno necesita para volar más alto». Y agregó: «Su alegría no era llegar a la cima de la montaña, sino escalarla».
Deja ir a mi pueblo
La aclamada pintura Let My People Go [Deja ir a mi pueblo], de Aaron Douglas, usa colores lavanda, verde y oro, junto con una imagen africana tradicional, para contar la historia bíblica de Moisés, y la relaciona con la lucha de los afroamericanos por la libertad y la justicia.
Deja ir a mi pueblo
La aclamada pintura Let My People Go [Deja ir a mi pueblo], de Aaron Douglas, usa colores lavanda, verde y oro, junto con una imagen africana tradicional, para contar la historia bíblica de Moisés, y la relaciona con la lucha de los afroamericanos por la libertad y la justicia.