Dios, nuestro refugio
La película Mujercitas, de 2019, me hizo releer mi desgastado ejemplar de la novela; en especial, las palabras reconfortantes de Margaret, la sabia y gentil madre. Me atrae la descripción de su sólida fe, que fundamenta muchas de sus frases de aliento a sus hijas. La que más me impactó es esta: «las penas y tentaciones […] quizá sean muchísimas, pero puedes vencerlas a todas si aprendes a sentir la fuerza y ternura de tu Padre celestial».
Haciendo el bien para Dios
Aunque, por lo general, Patricio no llevaba dinero encima, sintió que Dios lo guiaba a meter un billete de cinco dólares en el bolsillo antes de salir de su casa. Durante el almuerzo, en la escuela donde trabajaba, entendió por qué Dios lo había preparado para satisfacer una necesidad urgente. En medio del bullicio, oyó decir: «Esteban necesita cinco dólares para poner en su cuenta y poder almorzar el resto de la semana». ¡Imagina la emoción de Patricio al dar su dinero para ayudar a Esteban!
El poder mayor de Dios
En marzo de 1945, el «Ejército Fantasma» ayudó a las tropas estadounidenses a cruzar el río Rin y darles así una base de operaciones vital en la Segunda Guerra Mundial. El equipo de 1.100 hombres simuló ser 30.000 al usar, entre otras cosas, tanques señuelos inflables, efectos de sonido de vehículos y explosiones por altoparlantes. Ese número pequeño de miembros hizo que el enemigo temiera a un supuesto ejército mucho más grande.
Jesús habita en el interior
Cuando una tormenta de nieve azotó la región donde vivíamos, mi madre, viuda, aceptó quedarse con mi familia hasta que pasara. Pero nunca volvió a su casa y vivió con nosotros el resto de su vida. Su presencia nos cambió de muchas maneras positivas. Todos los días, transmitía consejos y sabiduría a la familia, y compartía historias ancestrales. Ella y mi esposo se hicieron muy amigos, compartiendo un similar sentido del humor y amor por los deportes. Dejó de ser una visita y se volvió una residente vital y permanente que transformó nuestros corazones aun después de que Dios la llamó al hogar celestial.
Un corazón para Cristo
Mientras mantengas la boca cerrada —me dije—, no harás nada malo. Había estado refrenando exteriormente mi enojo hacia una colega después de malinterpretar lo que ella había dicho. Como teníamos que vernos todos los días, decidí limitar mi interacción a solo lo necesario (y vengarme con mi silencio). ¿Cómo podía un comportamiento inaudible estar mal?
Hablar con la ayuda de Dios
Por lo general, uno piensa que las mariposas no son criaturas ruidosas; después de todo, el aleteo de una simple mariposa monarca es casi inaudible. Pero en la selva mejicana, su aleteo grupal es sorprendentemente ruidoso. Cuando millones de monarcas aletean al mismo tiempo, suena como una catarata rugiente.
¿Dueño o administrador?
«¿Soy dueño o administrador?». El CEO de una compañía multimillonaria se preguntó esto mientras evaluaba qué era mejor para su familia. Preocupado por las potenciales tentaciones de una vasta riqueza, no quería cargar a sus herederos con ese desafío. Entonces, dejó su participación como dueño y colocó el 100 % de las acciones en un fideicomiso. Reconocer que todo le pertenece a Dios lo ayudó a tomar esa decisión, y a permitir que su familia se ganara la vida trabajando y usara los beneficios futuros para la obra de Dios.
Incluso Levítico
El tema era Levítico, y tuve que confesar algo a mi grupo de estudio bíblico: «Pasé por alto gran parte del texto. No volveré a leer sobre enfermedades de la piel».
«Ayuda mi incredulidad»
«¿Dónde está mi fe?… incluso en el fondo, no hay nada sino vacío y oscuridad […]. Si Dios existe, por favor, perdóname».
Cuando Jesús se detiene
Durante varios días, el gato enfermizo no dejaba de llorar, acurrucado en una caja cerca de mi lugar de trabajo. Abandonado en la calle, muchos de los que pasaban no le prestaron atención… hasta que llegó Julio. El barrendero municipal lo llevó a su casa, donde vivía con dos perros anteriormente callejeros.