Absorber el mal
El desastre nuclear en Fukushima, en 2011, causado por un terremoto, liberó enormes cantidades de toxinas y obligó a evacuar a más 150.000 residentes. Uno de ellos dijo: «Es como si una nieve invisible cayera sin parar sobre Fukushima, cubriendo la zona». La elevada radiación se manifestó en las cosechas, la carne y «focos» a cientos de kilómetros de la planta. Para combatir la contaminación, los habitantes empezaron a plantar girasoles, que se sabe que absorben la radiación. Plantaron más de 200.000 semillas, y ahora Fukushima está repleta de girasoles.
Soportar en Cristo
Cuando estudiaba en el seminario, teníamos un culto semanal. En uno de ellos, mientras cantábamos «Cuán grande es Dios», observé a tres de nuestros amados profesores cantando fervorosos. Sus rostros irradiaban gozo, lo cual solo era posible por la fe que tenían en Dios. Años después, cuando enfrentaron enfermedades terminales, fue esa fe la que les permitió soportar y alentar a otros.
Obrero de Dios
En un campamento de refugiados en Medio Oriente, cuando Reza recibió una Biblia, supo de Jesús y creyó en Él. Su primera oración en el nombre de Cristo fue: «Úsame como tu obrero». Más tarde, tras salir de ahí, Dios respondió su oración cuando, inesperadamente, consiguió trabajo en una agencia de asistencia y regresó al campamento para servir a las personas que conocía y amaba. Organizó clubes de deportes, clases de idioma y orientación legal: «todo lo que pudiera dar esperanza a la gente». Él considera que estos programas son una manera de servir a los demás y compartir la sabiduría y el amor de Dios.
Una petición sencilla
«Por favor, limpia la habitación del frente antes de irte a dormir», le dije a una de mis hijas. Instantáneamente, vino la respuesta: «¿Por qué no ella?».
Un llamado a orar
Abraham Lincoln le confesó a un amigo: «Muchas veces fui llevado a ponerme de rodillas ante la abrumadora convicción de que no tenía ningún otro lugar adonde ir». Durante los horrorosos años de la Guerra Civil Estadounidense, el presidente Lincoln no solo pasó tiempo orando fervientemente, sino que también convocó al país a unirse a él. En 1861, decretó un «día de humillación, oración y ayuno». Y lo repitió en 1863, declarando: «Es el deber de todas las naciones, así como de los hombres, depender del poder soberano de Dios: confesar sus pecados y transgresiones con humilde tristeza, pero con la segura esperanza de que el arrepentimiento genuino traerá misericordia y perdón».
Amor sin medida
«¿Cómo te amo? Déjame contar las formas». Estas palabras de Sonetos del portugués, de Elizabeth Barrett Browning, están entre las poesías más conocidas del idioma inglés. Se las escribió a su esposo antes de casarse, y él quedó tan conmovido que la alentó a publicar toda su colección de poemas. Pero como el lenguaje era tan tierno, por un deseo de privacidad, ella los publicó como si hubiesen sido escritos por un autor portugués y traducidos.
Salvador dispuesto
Una noche, mientras conducía, Nicolás vio que se incendiaba una casa. Estacionó, fue corriendo hacia allí y rescató a cuatro niños. Cuando la niñera se dio cuenta de que faltaba uno de los hermanos, se lo dijo a Nicolás. Sin dudar, volvió a entrar en ese infierno. Atrapado en el primer piso con la niña de seis años, rompió una ventana y saltó con la pequeña en sus brazos. Más preocupado por los demás que por sí mismo, rescató a todos los niños.
Listo para la restauración divina
¡Las fotos que me envió un amigo eran asombrosas! Un regalo sorpresa para su esposa mostraba un Ford Mustang 1965 restaurado: brillante color azul, llantas de cromo, tapizado interior negro y un motor totalmente moderno. También había fotos de «antes»: una versión amarilla sin brillo, deteriorada y mediocre. Es probable que cuando salió de la línea de montaje, llamara la atención, pero el tiempo, el uso, y otros factores lo habían dejado listo para una restauración.
El significado de la mirra
Hoy es el Día de Reyes (llamado también Epifanía), que conmemora la visita descrita en el villancico Del Oriente somos, cuando los sabios visitaron al niño Jesús. En realidad, no eran reyes, tampoco del Lejano Oriente, y es probable que tampoco fueran tres.
Dios en las encrucijadas
Después de dos días de estar enfermo y de un pico de fiebre, era evidente que mi esposo necesitaba atención médica. El hospital lo ingresó de inmediato. Al día siguiente, había mejorado, pero no lo suficiente para ser dado de alta. Tuve que tomar la difícil decisión de quedarme con él o cumplir con un viaje de trabajo que involucraba a muchas personas y proyectos. Él me aseguró que estaría bien, pero mi corazón estaba entre mi esposo y mi trabajo.