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¿Quién es mi prójimo?

En su cama de hospital, Marie Coble se alegró al ver al repartidor que probablemente le había salvado la vida. Se había caído en la entrada de su casa y golpeado la cabeza, lo que le causó una hemorragia cerebral. Al verla, Raheem Cooper la ayudó, mientras llamaba a los paramédicos. Ahora, la visita en el hospital y suele llevarle dulces.

Conocer y amar a otros

Hipócrates sacó la medicina del ámbito de la superstición y la llevó a la luz de la prueba y la observación. Pero nunca perdió de vista la humanidad del paciente: «Es mucho más importante saber qué tipo de persona tiene la enfermedad que qué enfermedad tiene la persona».

Una caja de jugo vacía

Cuando dirigí un ministerio para mamás de niños en edad preescolar, buscamos una imagen que describiera las exigencias interminables que enfrentan las madres: cambiar pañales, limpiar narices, recoger juguetes. Resultó ser que la imagen estaba justo frente a nosotros: una caja de jugo vacía y aplastada. Así pueden sentirse las madres. Ese ministerio las ayudó guiándolas hacia la Fuente de agua viva que llena por completo: Jesús.

Gozo y fuerza en Dios

En medio de coloridas creaciones hechas con botellas de plástico cortadas para parecer plumas e incluso pantallas de lámparas, un guía en un museo de Nueva Orleans compartió la idea detrás del uso de ese material: «Para una ciudad que ha pasado por tantas dificultades, también hemos aprendido a usar lo que tenemos para crear alegría y belleza. No nos enfocamos solo en los tiempos difíciles; celebramos la resiliencia».

Cultivar la gratitud

«Papá, ¿me traerías un poco de agua?», preguntó mi hija menor. «Claro», respondí, llevándole un vaso lleno. Lo tomó sin decir nada. Luego, mi hija mayor pidió lo mismo. Ella tampoco respondió después de darle el agua. Molesto, exploté: «¿Alguien va a decir “gracias”? ¿Por qué es tan difícil?».

Mostrar a Jesús

Un hombre mayor que corría por una calle de Nueva York se detuvo de repente al notar un par de zapatillas gastadas junto al cartel de un hombre sin hogar que pedía ayuda. Al enterarse de que ambos tenían una talla similar, el corredor le dio sus zapatillas (¡y los calcetines!), y luego siguió descalzo hasta su casa. Pero antes de irse, le explicó: «He sido bendecido toda mi vida. Dios ha sido muy bueno conmigo, así que siento que también debo bendecirte a ti».

Lecciones inolvidables

Corey Brooks, «el pastor del tejado», vivió 343 días en el techo de su iglesia en Chicago para incentivar la transformación comunitaria. Brooks publicó en internet un reconocimiento a su maestro de primaria, Joe Stokes, quien le enseñó cuatro lecciones inolvidables: el poder de la perseverancia, la importancia de la integridad, el valor del compromiso con la comunidad y el impacto de la educación.

Ser la iglesia

En una tarde soleada, dibujaba con tiza para acera junto a la familia sudanesa de la casa vecina. Desde otra casa, donde un pequeño grupo celebraba servicios de adoración, se escuchaban canciones. La joven madre con la que hablaba sintió curiosidad por lo que estaba ocurriendo, así que caminamos hasta allí para escuchar. Nos invitaron a unirnos a ellos. Un joven, de pie en un tanque lleno de agua para el bautismo, habló sobre haber recibido el perdón de sus pecados y comprometerse a seguir a Jesús.

Generosidad hospitalaria

Hace unos años, nuestra iglesia acogió a refugiados que huían de su país debido a un cambio en el liderazgo político. Familias enteras llegaron con solo lo que podían llevar en una pequeña bolsa. Varias familias de nuestra iglesia abrieron sus hogares, algunas con muy poco espacio disponible.

Ora lo que tienes en el corazón

Brenda y Eduardo se subieron al coche y comenzaron su ritual de los jueves por la noche.