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Responder a la generosidad

Cuando unos donantes anónimos le regalaron 10.000 dólares a Lydia, gastó poco en ella misma. Les hizo regalos generosos a colegas, familiares, víctimas de inundaciones y obras de caridad. Sin que lo supiera, Lydia formaba parte de un estudio que investigaba cómo reaccionaban 200 personas a ese regalo sin condiciones. Se descubrió que más de dos tercios del dinero lo dieron a otros. Reflexionando en esto, Chris Anderson, líder de la organización sin fines de lucro TED, dijo: «Resulta ser que […] los seres humanos estamos hechos para responder a la generosidad con generosidad».

Arcoíris y promesas de Dios

Mientras observaba el poder asombroso de las Cataratas del Niágara, noté que otros turistas empezaban de repente a tomar fotos. Al mirar en la misma dirección, vi que había aparecido un arcoíris que cruzaba el río, comenzando en la base de la catarata canadiense y terminando en la estadounidense.

Plantado junto a la corriente

Bill es jubilado, vive solo y, hace poco, tuvo que dejar de conducir. Necesita ayuda para buscar alimentos, prescripciones médicas e ir a la iglesia los domingos. «Pero ¿sabes? —dice—; me encanta estar en casa. Escucho música cristiana en línea y enseñanzas bíblicas por televisión todo el día». Bill vive rodeado de las Escrituras, la oración y la alabanza.

Legado de amor en Jesús

En Suecia, hay un concepto que se conoce como döstädning, que significa literalmente «limpieza de la muerte». La idea es que, a medida que envejecemos, debemos dejar de acumular «cosas» y empezar a deshacernos del desorden que acumulamos durante la vida. Esta limpieza es en realidad un regalo de amor para hijos y amigos, porque les simplifica la dura tarea de revisar todo lo que uno deja.

Volver a levantarse

De joven, me fascinaba el patinaje artístico sobre hielo, con sus giros, saltos y poses perfectas. Después de ver patinar a muchos profesionales, por fin tuve la oportunidad de tomar una lección grupal de patinaje. Además de aprender a deslizarme y detenerme, lo más importante que enseñaron fue cómo caer y volver a levantarse enseguida. Luego aprendí más en clases privadas, pero siempre tuve que aferrarme al principio básico de cómo levantarse después de una caída.

La simple verdad

Cuando mi esposa y yo salimos a andar en bicicleta, nos gusta saber cuántos kilómetros pedaleamos. Entonces, fui a una tienda de bicicletas a comprar un odómetro, y volví a casa con una minicomputadora que descubrí que era bastante complicada de programar.

Encontrar amor en Dios

Cuando era niño y le preguntaban: «¿Qué quieres ser cuando seas grande?», Ben decía: «Quiero ser como David». Su hermano era deportista, sociable y muy buen alumno. Por el contrario, Ben dice: «Yo era malo para los deportes, tímido y con problemas de aprendizaje. Siempre quería tener una relación cercana con David, pero él no. Me llamaba “el aburrido”».

Sin calificaciones falsas

Un cliente de viajes compartidos contó que había tenido que soportar a un conductor que comía la fruta más hedionda del mundo, otro que se peleaba con su novia, y otro que trató de hacerlo invertir en un esquema Ponzi. En cada caso, en lugar de calificarlos mal, les otorgó cinco estrellas. Explicó: «Todos parecían agradables. No quería que los despidieran por mis malas calificaciones». Hizo reseñas falsas, ocultando la verdad a los conductores… y a los demás.

Control sabio en Dios

Luego de la catastrófica derrota del Sur en Gettysburg, en la Guerra Civil Estadounidense, el general Robert E. Lee condujo a sus maltrechas tropas de regreso a su territorio. El río Potomac estaba desbordado por las fuertes lluvias e impedía la retirada. El presidente Abraham Lincoln instó al general George Meade a atacar. Pero los hombres de Meade estaban tan agotados como los de Lee, así que les dio descanso.

Control sabio en Dios

Luego de la catastrófica derrota del Sur en Gettysburg, en la Guerra Civil Estadounidense, el general Robert E. Lee condujo a sus maltrechas tropas de regreso a su territorio. El río Potomac estaba desbordado por las fuertes lluvias e impedía la retirada. El presidente Abraham Lincoln instó al general George Meade a atacar. Pero los hombres de Meade estaban tan agotados como los de Lee, así que les dio descanso.