¡Qué comunión!
Raquel «fue de iglesia en iglesia» durante tres años hasta encontrar un grupo de estudio bíblico que le brindara lo que no podía hallar en muchas de ellas: comunidad. Raquel es sorda. En todo el mundo, muchas de estas personas enfrentan desafíos similares para congregarse. Su iglesia fomenta la comunidad viendo juntos un servicio para sordos en YouTube, conversando sobre la enseñanza y compartiendo una comida. El pequeño grupo le brinda la familia espiritual que ella anhela.
Dios fija sus ojos en ti
Mi esposa, Sue, y yo acabábamos de caminar ocho kilómetros a través del puente Mackinac, que une las dos penínsulas de Michigan. Este evento anual del Día del trabajador es una tradición desde 1958. Nos sentamos en un banco del parque para descansar, y un hombre se sentó junto a nosotros para recuperar el aliento también. Pronto se unieron su esposa y su hija adulta, y supimos que su familia —también creyentes en Jesús— había sufrido la muerte de una hija adolescente, como nosotros hace muchos años.
Contender por la fe
¡Un joven de veintisiete años que estudiaba en Japón tuvo que ser rescatado del monte Fuji dos veces en una misma semana! Después de ser evacuado en helicóptero durante su primer ascenso, se dio cuenta de que había dejado su teléfono y otras pertenencias. Cuatro días más tarde, ignorando las advertencias, regresó, solo para necesitar que lo rescataran otra vez por el mal de altura. Su historia fue noticia por lo inusual, pero también por haber vuelto conscientemente a un lugar de peligro.
Cuando Dios abre nuestros ojos
En la Francia del siglo xiii, cuenta la leyenda que un caballero dejó a su hijito en casa al cuidado de su perro Guinefort. Al regresar, encontró la cuna volcada, su hijo desaparecido y la boca del perro cubierta de sangre. Suponiendo que el animal lo había lastimado, lo mató. Después, halló una serpiente toda mordida… y a su hijo a salvo bajo la cuna. Guinefort había salvado al bebé. El heroísmo del perro y su injusto destino conmovieron tanto a la gente que, erradamente, lo veneraron como santo.
Archivos basura
Mi teléfono inteligente a veces me recuerda que no soy bueno en la limpieza digital. «Elimina los archivos basura que están ocupando espacio», dice el mensaje. No me gusta que mi teléfono me insista, pero si borro esos archivos, tengo más espacio para lo que realmente importa. Por ejemplo, en la competencia de natación de mi hija, tendré suficiente almacenamiento para grabar un video cuando gane, en lugar de darme cuenta inesperadamente de que esos «archivos basura» sabotearon mi capacidad de capturar el momento.
Temor reverente a Dios
«Maté gente en el pasado —dijo Tanitan—, pero desde que decidí creer en Jesucristo, Él no me permitirá cometer más tales prácticas». Tanitan, miembro de la tribu ilongot de las montañas de Sierra Madre en Filipinas, provenía de una cultura de cazadores de cabezas: cazar humanos y cortarles la cabeza. Al comparar su vida antes de conocer a Dios con su vida actual, dijo: «Antes tenía miedo de morir pero no miedo de matar. Ahora, tengo miedo de matar pero no miedo de morir».
La vista suprema
Antes de nuestro viaje a Suiza, mi imagen mental era de los Alpes nevados, cabras pastando y campesinos de montaña soplando cuernos alpinos. Pero de camino al sur desde Zúrich, el paisaje era el mismo enredo gris de autopistas que veíamos en cualquier ciudad. Para llegar a nuestro alojamiento, tuvimos que subir por un precario camino de tierra de un solo carril, y luego cargar nuestras maletas por empinadas escaleras de piedra. Exhaustos y decepcionados, finalmente llegamos al patio. Y allí, desplegándose ante nosotros, una vista extraordinaria: los Alpes majestuosos sobre el azul del lago de Lucerna, con pequeños pueblos brillando como luciérnagas. El suplicio había valido la pena.
Reunirse para crecer en Cristo
En la bahía de Monterey, California, un capitán de barco vio quince delfines del Pacífico unirse a una súper manada de más de dos mil. Diversos tipos y edades de delfines se reúnen para defenderse de los depredadores, alimentarse y socializar. Aun así, el tamaño y la diversidad fue un espectáculo raro de contemplar.
Cristo en mí
El artista renacentista Alberto Durero se hizo famoso por su talento a los veinte años. Los críticos de arte de su época lo llamaron «la mayor mente que jamás se haya expresado a través de la línea». Mientras su fama se extendía, personas influyentes intentaron contratarlo, prometiéndole lujo y comodidad. Incluso otros artistas consagrados veneraban su obra.
La rica provisión de Dios
Tras las inundaciones del huracán Helene, que estuvieron a punto de arrasar su pueblo de Carolina del Norte, un pastor comenzó a notar algo inspirador: los donativos aparecían exactamente cuando los necesitaba. ¿Cargadores de teléfono? Un hombre llegó con un generador y creó una estación de recarga en la iglesia. ¿Agua potable? De la nada, llegaron palés de botellas de agua.