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Nuestro futuro con Cristo

Visitar Suiza había sido siempre el sueño de mi papá. Cuando le diagnosticaron demencia senil, mi mamá decidió acompañarlo mientras aún estaba físicamente apto. «Un día, mientras la nieve caía a nuestro alrededor en el monte Titlis —dijo ella—, vi en el rostro de tu padre una alegría profunda. Su sueño hecho realidad». Pero más tarde, lágrimas brotaron de mi mamá cuando mi papá preguntó: «¿Dónde estamos?».

La gloria y majestad de Dios

El techo del Banqueting House en Londres es magnífico. Fue pintado por Sir Peter Paul Rubens entre 1629 y 1634 por encargo del rey Carlos I para glorificar el reinado de su familia. En una de las pinturas, la diosa Minerva celebra los logros del padre de Carlos, el rey Jacobo I. En otra, Jacobo es llevado al cielo sobre las alas de un águila. Al mirar el techo, los invitados a los banquetes recibían un mensaje claro: reyes como Carlos y su padre eran virtualmente divinos.

Generosidad recíproca

Cuando Malena comenzó con dolores de cabeza frecuentes, se descubrió que tenía un tumor benigno en la glándula pituitaria. Era del tamaño de una ciruela y lo extirparon quirúrgicamente en 2003, y de nuevo en 2006, cuando reapareció. Luego, en 2017, cuando volvió por tercera vez, Malena se sometió a un tratamiento de radiación que le provocó la pérdida del cabello. Su hijo Mateo, de veintisiete años, decidió dejarse crecer el pelo para hacerle una peluca.

Recordar quiénes somos

Un empleado de un restaurante encontró a un hombre inconsciente junto a un contenedor de basura. Quemado por el sol, con picaduras de hormigas y signos de traumatismo, no recordaba quién era. Más tarde, se autodenominó «Benjamin Kyle», y vivió en un limbo durante más de una década. No podía trabajar, recibir beneficios ni recuperar su pasado. Su sanación comenzó cuando un grupo de desconocidos lo ayudó a redescubrir su identidad mediante pruebas genéticas e investigación. «Tengo una historia —dijo—. No soy simplemente un extraño que apareció de la nada».

Delicados pasteles y la provisión de Dios

Estaba acostando a mi nieto durante una fiesta de pijamas. Cuando el marcador de su Biblia se abrió en el Salmo 23, protestó: «Este ya lo leímos». Le sugerí que tal vez podríamos aprender algo nuevo, entonces leyó en voz alta: «El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pasteles me hará descansar». ¡¿Delicados pasteles?! Le expliqué que la palabra era pastos, no pasteles. Horas antes, él había estado en una panadería, eligiendo dulces. Su interpretación cobró sentido: para él, una panadería representaba un lugar de descanso y regocijo.

Correr hacia Dios en oración

En un momento, Adrián Simancas iba en un kayak junto a su padre en el Estrecho de Magallanes, en Chile. Al siguiente, al joven lo embocó una ballena jorobada. «Pensé que estaba muerto», contó Adrián a un medio de comunicación. Segundos después, la ballena lo soltó en las aguas heladas. Su chaleco salvavidas lo hizo flotar y su padre lo ayudó a ponerse a salvo.

Libertad en el amor de Dios

¿Alguna vez escuchaste la expresión «albatros alrededor del cuello», una frase referente a una carga agobiante? Alude al famoso poema de Samuel Coleridge, La balada del viejo marinero. Un marinero mata un albatros inofensivo y amistoso. La tripulación cree que ese acto cruel maldice su travesía y lo obliga a cargar el ave muerta en el cuello como castigo.

El poder de la música

El 21 de noviembre de 1915, la esperanza de Sir Ernest Shackleton y los tripulantes del Endurance se hundió junto con el barco en las oscuras profundidades bajo el hielo antártico. Quedaron varados a miles de kilómetros de casa. Más tarde, la tripulación comentó varias cosas que ayudaron a su supervivencia, incluido un banjo Windsor de más de cinco kilos de peso. Al emprender su ardua travesía, Leonard Hussey (el meteorólogo de la expedición) fue el único autorizado a llevar más de un kilo de pertenencias. «Es medicina mental vital —le dijo Shackleton a Hussey— y la vamos a necesitar». Los diarios de la tripulación explicaban el poder de aquella música. «El banjo […] alimenta el cerebro», escribió un marinero.

Nuestra parte y la parte de Dios

En Singapur, el gobierno alienta a la gente a apoyar buenas causas mediante la igualación de donaciones. «Complementa» las donaciones a organizaciones benéficas contribuyendo con una cantidad igual o mayor. Al multiplicar las contribuciones, espera incentivar a las personas a participar más en dádivas de caridad.

Dar con generosidad

Cuando Oswald y Biddy Chambers dirigieron un instituto bíblico en Londres entre 1911 y 1915, mantuvieron su principio de vida de no rechazar a los necesitados. Algunos londinenses se horrorizaron ante esa práctica, pensando que se aprovecharían del instituto. En respuesta y sin invitar a otros a seguir su ejemplo, Oswald señaló: «Mi responsabilidad es dar. Dios se encargará de quien pida».