Oración desesperada
En 2011, Karey Packard y su hija estaban empacando para mudarse. De repente, el corazón de Karey se detuvo. Los doctores la reavivaron, pero su condición empeoró durante la noche. Le dijeron a su esposo que llamara a la familia para despedirse, e hicieron lo que él llamó «una oración desesperada».
Crecer en Dios
En sus comienzos como escritora cristiana, Gayle solía recibir regalos encantadores de su editor: flores, chocolates, tés de hierbas. Pero con el tiempo, el editor empezó a enviarle regalos de valor perdurable: una Biblia anual, devocionarios y diarios de oración. Al ir usándolos, Gayle maduró espiritualmente; menos distraída con regalos frívolos y más dedicada a usar su vida para guiar a otros a Cristo.
Decisiones y consecuencias
En 1890, el ornitólogo amateur Eugene Schieffelin decidió soltar 70 estorninos europeos en el Central Park de Nueva York. Aunque se incorporaron varias especies, la anidación de los estorninos fue la primera en documentarse. Ahora hay unos 85 millones de esas aves aleteando por el país. Lamentablemente, los estorninos son invasivos; alejan poblaciones de aves nativas, diseminan enfermedades en el ganado y causan daños por unos 800 millones de dólares al año. Schieffelin jamás imaginó el daño que generaría su decisión.
La última noche de la abuela
Los sábados por la noche, mi abuela tenía una rutina: antes de acostarse, preparaba toda la ropa, incluidos los zapatos, que planeaba vestir para la iglesia a la mañana siguiente. Siempre iba al primer servicio, y quería estar lista para levantarse y salir sin ningún retraso. Un sábado por la noche, fue repentinamente hospitalizada. Poco después, Jesús la llamó y falleció. Cuando mi abuelo volvió a casa, encontró su ropa ya lista. Ella se había estado preparando, tanto para ir a la iglesia como para encontrarse con su Dios.
El tesoro que Cristo ofrece
Michael Sparks entró en una tienda de artículos usados y compró por 2,48 dólares un souvenir de una copia de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos. Luego, cuando la miró más detalladamente, le pareció que tenía algo inusual. Entonces, hizo que un experto la evaluara, el cual dijo que era una de las 36 copias aún existentes de las 200 que ordenó hacer John Quincy Adams en 1820. ¡Sparks vendió su copia rara en 477.650 dólares!
Jesús, nuestro todo
Con el gesto final del referí, la luchadora Kennedy Blades se convirtió en atleta olímpica 2024. Ella unió las palmas de sus manos, y levantándolas junto con sus ojos al cielo, alabó a Dios. Un periodista le preguntó sobre su avance en los últimos tres años, y esta atleta de élite ni siquiera mencionó su entrenamiento físico, sino dijo: «Me he vuelto supercercana a Jesús». Tras reconocer a Cristo como su rey, alentó a otros a creer en Él. Y agregó: «Él es la razón principal de que pueda llevar a cabo semejante cosa». En otras entrevistas, declaró fielmente que Jesús es todo para ella y la causa de todo lo bueno en su vida.
De gloria en gloria
Al vivir en un pueblo costero, a Valeria le encantaba el clima cálido, la fotografía de vida salvaje y estar en el agua. Y por sobre todo, ver el amanecer en el océano. Todas las mañanas, se levantaba antes del amanecer para observar el panorama. Calculaba que, a pesar del clima nuboso o los viajes, llegaba a ver más de 300 amaneceres frente al mar por año. Nunca se cansaba. A sus ojos, el amanecer contenía una gloria que no quería perderse de ver.
Amar mediante la oración
«No sé dónde estaría hoy si mi mamá no hubiese orado por mí. Creo que ni siquiera estaría vivo», comentó mi amigo Rahim, un exadicto que había estado preso por distribución de drogas. Un día, mientras tomábamos café, compartió sobre el cambio que habían producido en su vida las oraciones de su madre. «Aunque la había dxecepcionado terriblemente, seguía amándome con sus oraciones. Estaba metido en muchos problemas, pero si ella no hubiese orado por mí, sé que habría sido peor».
¿Insomnio?
Mi amigo me confesó que no estaba durmiendo bien. Su insomnio se relacionaba con una difícil situación familiar que lo mantenía levantado de noche. Justo ese día, yo estaba preparado para hablar del Salmo 3 en mi clase de la escuela dominical.
Las oraciones de una abuela
Durante una reunión familiar hace años, mi madre compartió unas palabras que había escrito. Honró a su abuela, una mujer que yo no había conocido pero de la que había oído hablar a menudo. Ella recordaba cómo Mama Susan se levantaba «antes del amanecer» y oraba por su familia. Qué recuerdo especial impactó la vida de mi madre; uno al que me aferro todavía hoy, aunque nunca conocí a mi bisabuela.