En modo reparador
Mientras esperaba en la estación de trenes, para ir a trabajar, pensamientos negativos empezaron a inundar mi mente: estrés por las deudas, comentarios desagradables que me habían hecho, impotencia frente a una injusticia que un miembro de mi familia había sufrido recientemente. Cuando llegó el tren, ya estaba de muy mal humor.
Justos entre las naciones
Mi esposo y yo fuimos a visitar el Museo del Holocausto, en Yad Vashem, donde se honra a personas que arriesgaron sus vidas para salvar durante aquella masacre a muchos judíos. Mientras recorríamos el lugar, encontramos a un grupo de holandeses, entre los cuales había una mujer que iba a ver los nombres de sus abuelos grabados allí en grandes placas. Intrigados, le preguntamos sobre la historia de su familia.
Inmune al congelamiento
Un día, mis hijos me rogaron que los dejara andar en trineo en la nieve. La temperatura rondaba los -18 °C. Después de pensarlo, les dije que sí, pero les pedí que se abrigaran, se mantuvieran juntos y entraran en 15 minutos.
El plano general
Durante la cobertura televisiva de la asunción del primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, la cámara mostró una vista panorámica de una multitud de casi dos millones de personas reunidas para presenciar el histórico evento. Un periodista señaló: «La estrella de este espectáculo es el plano general». Ninguna otra cosa podía registrar a la multitud que se extendía desde el Monumento a Lincoln hasta el Capitolio.
Una gran cosa
Un familiar necesitaba ayuda para pagar la renta de diciembre. La petición le pareció una carga a la familia; en especial, por los gastos inesperados de fin de año. Pero recurrieron a sus ahorros, agradecidos por la provisión de Dios, y bendecidos por la gratitud de su pariente, quien les dio una tarjeta llena de palabras de agradecimiento: «Aquí están una vez más […] haciendo cosas buenas; tal vez pensando que no fue gran cosa».
Tratar de impresionar
Cuando un grupo de universitarios hizo un paseo cultural, el instructor casi no reconoció a una de sus mejores estudiantes. En la clase, ella escondía bajo sus pantalones unos zapatos de unos 15 centímetros de alto. Pero con botas, medía menos de un metro y medio. «Mis tacones son como quiero ser —dijo riendo—, pero mis botas son como en realidad soy».
Hijo de Dios para siempre
En una reunión en la iglesia a la que asistí con mis padres, siguiendo la costumbre, nos tomamos de las manos mientras recitábamos juntos el Padrenuestro. Mientras estaba así, con mi madre a un lado y mi padre al otro, me impactó la idea de que siempre sería su hija. Aunque ya soy adulta, todavía me pueden llamar «la hija de Leo y Phyllis». Entonces, reflexioné que no solo soy hija de ellos, sino que siempre seré también hija de Dios.
Cántico de la creación
Mediante la astronomía acústica, los científicos pueden escuchar los sonidos y los pulsos del espacio. Han descubierto que las estrellas no recorren sus órbitas en silencio en el misterioso cielo nocturno, sino que generan música. Tal como el sonido de las ballenas jorobadas, el de las estrellas se produce en frecuencias que el oído humano no puede captar. No obstante, la música de las estrellas, de las ballenas y de otras criaturas se combina en una sinfonía que proclama la grandeza de Dios.
¿Hacia dónde vas?
¿Qué determina la dirección de nuestra vida? Una vez, escuché una respuesta a esta pregunta en un lugar inesperado: un curso de entrenamiento de motocicletas. Con unos amigos, tomamos clases para aprender a conducir motos. Parte del entrenamiento se trataba de «fijar un objetivo».
La belleza del amor
El «Jarabe Tapatío», conocido también como el baile del sombrero mexicano, celebra el romance. Durante este alegre baile, el hombre coloca el sombrero en el suelo, y al terminar, la mujer lo levanta y ambos se esconden detrás para sellar su romance con un beso.