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Buenas obras preparadas


Cuando un fornido desconocido se nos acercó a mi esposa y a mí en una calle en el extranjero, retrocedimos atemorizados. Nuestras vacaciones no habían ido bien: nos habían gritado, engañado y extorsionado varias veces. ¿Íbamos a ser intimidados otra vez? Lo sorprendente fue que el hombre solamente quería mostrarnos desde dónde podíamos ver mejor la ciudad. Después, nos regaló una barra de chocolate, sonrió y se fue. Ese pequeño gesto nos alegró el día… y salvó todo el viaje. Nos sentimos agradecidos, tanto al hombre como a Dios, por habernos dado ánimo.


El amor nos cambia


Antes de conocer a Cristo, me habían lastimado tanto que evitaba relacionarme con la gente por temor a que me hirieran más. Mi madre siguió siendo mi mejor amiga, hasta que me casé con Alan. Siete años después, y al borde del divorcio, llevé a nuestro hijito Xavier a una iglesia. Me senté cerca de la puerta, con miedo de creer, pero desesperada por ayuda.


Mudanzas del corazón


Según la Oficina del Censo de Estados Unidos, los ciudadanos se mudan de un lugar a otro un promedio de once a doce veces durante toda su vida. Hace poco, 28.000.000 de personas empacaron, se mudaron y desempacaron bajo un nuevo techo.


Lo único que puedo ver


Un helado día de invierno, Cristina estaba parada mirando el hermoso faro rodeado de nieve junto al lago. Cuando sacó el teléfono para tomar fotos, se le empañaron los anteojos. Como no podía ver nada, decidió apuntar con la cámara hacia el faro, y tomó tres fotos desde diferentes ángulos. Más tarde, cuando las miró, se dio cuenta de que la cámara estaba en modo selfie, y riéndose, decía: «Mi foco era yo, yo y yo. Lo único que podía ver era a mí misma». Las fotos de Cristina me hicieron pensar en un error similar: podemos estar tan enfocados en nosotros mismos que perdemos de vista el panorama más amplio del plan de Dios.


Los oídos se hicieron para escuchar


A la actriz Diane Kruger le ofrecieron un papel que la haría famosa. Pero eso requería que representara a una esposa y madre joven que experimentaba la pérdida del marido y de un hijo, y ella nunca había atravesado personalmente una pérdida de tal magnitud. No sabía si podría ser creíble. De todos modos, aceptó, y para prepararse, empezó a asistir a reuniones de apoyo para personas que estaban recorriendo el valle del dolor extremo.


Restaurado


En 2003, una plaga de grillos mormones causó una pérdida de más de 25 millones de dólares en cosechas en Estados Unidos. Eran tantos que cada vez que la gente daba un paso, pisaba uno. Estos insectos, llamados así por atacar los cultivos de los pioneros de Utah en 1848, pueden comer más de 17 kilos de plantas durante toda su vida, a pesar de medir solo entre cinco y siete centímetros. El impacto de las plagas en la economía de los granjeros y de todo un país puede ser devastador.


Amor más profundo


Cuando se conocieron, Edwin Stanton desdeñó personal y profesionalmente a Abraham Lincoln, en ese entonces, presidente de Estados Unidos. Sin embargo, Lincoln prefirió perdonarlo y, tiempo después, lo asignó a una posición vital en su gabinete durante la Guerra Civil. Finalmente, se hicieron amigos. Cuando Stanton estaba junto al lecho de muerte de Lincoln después de que lo balearan en el Teatro Ford, entre lágrimas, susurró: «Ahora pertenece a las edades».


Adoptados


Me alegra cuando un filántropo construye un orfanato para niños sin hogar, y me emociona aun más cuando una persona adopta a uno de ellos. La mayoría de los huérfanos estarían encantados con simplemente tener a alguien que los apadrine. Pero saber que esa persona no solo quiere ayudarlo, sino que también lo quiere a él. ¿Cómo se sentirá?


Algas y diatomeas


«¿Qué es una diatomea?», le pregunté a mi amiga. Miraba por encima de su hombro unas fotos que ella había tomado con su celular a través del microscopio. «Es como un alga, pero más difícil de ver. A veces, hay que colocar una gota de aceite en el lente o tienen que estar muertas para verlas», explicó. Mientras miraba asombrada las fotos, no podía dejar de pensar en el intrincado detalle que Dios aplicó al crear vida, ¡y que solo puede verse en un microscopio!


Romper los cielos


Hace poco, mientras una amiga me contaba que había abandonado su fe, escuché una queja conocida: ¿Cómo puedo creer en un Dios que parece no hacer nunca nada? Esta pregunta desgarradora aparece en la mayoría de nosotros en un momento u otro, cuando leemos noticias sobre violencia y sobrellevamos nuestras propias tristezas. La angustia de mi amiga revelaba cuánto necesitaba que Dios actuara a su favor; un anhelo que probablemente todos hayamos experimentado.