La aprobación de uno
Cuando el legendario compositor Giuseppe Verdi (1813-1901) era joven, el deseo de aprobación lo llevó al éxito. Warren Wiersbe escribió sobre él: «Cuando Verdi presentó su primera obra en Florencia, se paró solo en las sombras y mantuvo la mirada en el rostro de un hombre de la audiencia: el gran Rossini. A Verdi no le importaba que la gente en la sala lo vitoreara o abuchara; lo único que quería era una sonrisa de aprobación del gran músico».
El hermano mayor
El escritor Henri Nouwen recuerda una visita a un museo en San Petersburgo, Rusia, donde pasó horas reflexionando ante el retrato de Rembrandt del hijo pródigo. Con el paso de las horas, los cambios en la iluminación natural que entraba por una ventana le daban la impresión a Nouwen de que veía muchos cuadros diferentes. Cada uno parecía revelar otro aspecto del amor del padre por su hijo quebrantado.
Una carga hermosa
Me desperté en plena oscuridad. No había dormido más de 30 minutos, y en mi interior sentía que no me volvería a dormir pronto. El esposo de una amiga estaba en el hospital, tras haber recibido la temible noticia: «El cáncer ha vuelto… ahora en el cerebro y en la columna vertebral». Todo mi ser se dolía por ellos. ¡Qué carga tan pesada! Y aun así, mi espíritu se reanimó con mi sagrada vigilia de oración. Se podría decir que me sentí con una carga hermosa por ellos. ¿Cómo puede ser?
Fructífero hasta el final
Aunque Lenore Dunlop tenía 94 años, su mente era aguda, su sonrisa, brillante; y muchos percibían su amor contagioso por Jesús. No era inusual encontrarla con los jóvenes de la iglesia; su presencia y participación eran fuentes de alegría y ánimo. Su vida era tan vibrante que su muerte nos tomó por sorpresa. Como una corredora enérgica, cruzó a toda velocidad la línea de llegada de la vida. Su energía y devoción eran tales que, tan solo días antes de morir, había completado un curso de 16 semanas sobre llevar el evangelio a todo el mundo.
Deseo verdadero y profundo
Reepicheep, un ratón de voz chillona, es quizá el personaje más valiente de Las Crónicas de Narnia. Se lanzó a la batalla, blandiendo su pequeña espada; no temió mientras dirigía al Viajero del alba hacia la Isla Oscura. ¿Cuál era el secreto de la valentía de Reepicheep? Su profundo anhelo de llegar al País de Aslan. «Ese es el deseo de mi corazón», dijo. Reepicheep sabía lo que verdaderamente quería, y eso lo guió hacia el rey.
Amar al extranjero
Cuando una parienta mía se convirtió a otra religión, mis amigos cristianos me instaban a que la «convenciera» de volver a Cristo. Al principio, busqué amarla como Cristo lo haría; incluso en sitios públicos donde algunos fruncían el ceño ante sus ropas con «aspecto extranjero». Otros incluso hacían comentarios ofensivos. «¡Vete a tu país!», le gritó un hombre, sin saber o ni siquiera importarle que ella ya estaba «en su país».
Enredados
Hace años, unos soldados que peleaban en una selva sofocante, se encontraron con un problema frustrante. Inesperadamente, una enredadera espinosa se adhería a sus cuerpos y aparejos, y quedaban atrapados. Cuando luchaban para liberarse, aún más tentáculos de la planta los enredaban. Los soldados la llamaron enredadera «espera un momento», porque cuando quedaban atrapados y sin poder avanzar, tenían que gritarles a los demás: «¡Oye, espera un momento, estoy atrapado!».
Papá, ¿dónde estás?
«Papá, ¿dónde estás?».
Apuntar al premio
En la película de ficción Forrest Gump, Forrest se vuelve famoso por correr. Lo que comenzó como un trote «hasta el final del camino» continuó durante tres años, dos meses, catorce días y dieciséis horas. Cada vez que llegaba a un destino, establecía otro y seguía corriendo, yendo de un lado a otro de Estados Unidos, hasta un día en que ya no tuvo más ganas. «Tener ganas» fue la manera en que empezó a correr. Forrest dice: «Ese día, sin ninguna razón en particular, decidí salir a correr un poco».
Círculos de alerta
Las gacelas africanas forman instintivamente «círculos de alerta» mientras descansan en la sabana. Se agrupan, con cada animal mirando hacia afuera y en una dirección levemente distinta. Esto les permite escanear el horizonte los 360 grados y avisar sobre posibles peligros u oportunidades.