Alabanza constante a Dios
Un verano, durante un viaje por carretera a Montana, nos detuvimos en una zona de descanso para estirar las piernas. Dentro de uno de los edificios había un joven que cantaba una canción de alabanza conocida, mientras limpiaba el piso. Luego empezó a cantar el himno «Está bien con mi alma». No pude evitarlo. Cuando cantó la frase «está bien», yo la repetí. Cuando cantó «con mi alma», la repetí también. Juntos, cantamos la última línea: «Está bien con mi alma, está bien». Él sonrió, me chocó el puño y dijo: «Alabado sea Dios». Cuando volví al coche donde mi esposo esperaba, me preguntó: «¿Por qué esa gran sonrisa?».
Trabajar juntos en Cristo
«No importa dónde estés ni lo que estés pasando; utiliza lo que tienes y aprovéchalo al máximo», dijo la joven en una entrevista televisiva. Sus palabras me impulsaron a escuchar con atención la historia completa. Era una de seis hermanas, anteriormente sin hogar, que se esforzaron para alcanzar su objetivo común: obtener títulos de enfermería. Cuando se emitió la historia, las seis estaban completando el programa en una universidad local.
De importancia primordial
Thomas de Mahy fue uno de los muchos aristócratas ejecutados durante la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII. Según un relato legendario, al leerse su orden de ejecución, de Mahy respondió: «Veo que han cometido tres errores ortográficos». De ser así, de Mahy ignoró deliberadamente un asunto mucho más significativo: su muerte inminente.
El Jesús victorioso
El 14 de enero de 1973, cuando se jugó el Super Bowl vii, la perfección estaba en juego. Hasta ese momento en la temporada de fútbol americano, los Miami Dolphins tenían un récord perfecto: 16 juegos sin una sola derrota. Y al terminar, los victoriosos Dolphins pasarían a la historia del deporte como el único equipo en el fútbol profesional con un récord perfecto.
Dios oye nuestras oraciones
Mi amiga Christine y su esposo se sentaron a cenar en casa de sus tíos. A su tía le habían diagnosticado recientemente un cáncer agresivo. Antes de que empezaran a comer, su tío preguntó: «¿Alguien tiene algo que decir?». Christine sonrió porque sabía qué quería decir: «¿Alguien quiere orar?». Él no era creyente en Jesús, pero sabía que Christine sí lo era, y esa era su manera de invitar a orar. Con palabras sentidas, ella agradeció a Dios por su cuidado y pidió que realizara un milagro para su tía.
Unidos por Jesús
El Arco de Grand Rapids, de Andy Goldsworthy, está al costado de una carretera, como si anduviera a zancadas junto a los viajeros. El artista creó el arco de casi 5,5 metros de altura con 36 bloques de piedra arenisca escocesa, sin usar mortero ni pernos. Las piedras en ángulo ascendente, cada una diferente y cortada para encajar entre sí, dependen de la presión creada por una piedra angular en forma de cuña en el centro superior. Esa piedra angular es esencial para mantener la estructura unida.
La paradoja de la persecución
Algo inusual ocurre a partir de Hechos 7:59. La historia pasa de la muerte horrorosa de Esteban a otros creyentes en Cristo dispersados que predican la palabra, con este resultado asombroso: «había gran gozo en aquella ciudad» (8:8). Esta es la paradoja de la persecución.
Una gran multitud
En 2010, casi cuatro mil creyentes en Jesús, representantes de 198 países, se reunieron en una conferencia en Ciudad del Cabo, Sudáfrica; una reunión considerada como la más representativa de la iglesia cristiana desde que Jesús caminó por la tierra.
Lo que Jesús hizo por nosotros
Andrés, dueño de una empresa de electrónica, estaba organizando un paseo de un día a un resort de playa para los empleados más sobresalientes en ventas. También iba a llevar a Jimmy, su hijo de siete años. Antes de partir, Jimmy tomó emocionado la mano de su papá mientras todos abordaban la furgoneta. «¿Vienes con nosotros? ¿Cuántas ventas has hecho?», le preguntó en broma un empleado. «¡Ninguna! —respondió, y señalando a su papá, dijo:— ¡Él me está incluyendo!».
Reutilizado por Dios
En la década de 1930, Cleo McVicker inventó un producto limpiador de papel tapiz. En esa época, la mayoría de las casas se calentaban con carbón, y las paredes se cubrían de hollín. La invención de Cleo podía pasarse sobre el papel y quitar la suciedad. Bueno, el limpiador nunca se popularizó, pero décadas después, una maestra usó el producto en sus clases para crear adornos navideños. De allí nació una nueva compañía —Rainbow Crafts—, y el limpiador se reutilizó como un juguete para niños: la plastilina Play-Doh.