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Como Jesús

Cuando era niño, el teólogo Bruce Ware estaba frustrado de que 1 Pedro 2:21-23 nos llamara a ser como Jesús. En su libro El Hombre Cristo Jesús, escribió sobre su exasperación juvenil: «No es justo, decidí. En especial cuando el pasaje dice que sigamos las pisadas de uno que “no hizo pecado”. Era totalmente disparatado […]. No podía entender que Dios pretendiera que lo tomáramos en serio».

Promesas inimaginables

En nuestros mayores fracasos, puede ser fácil creer que es demasiado tarde para nosotros; que hemos perdido la última oportunidad de tener una vida digna y con propósito. Así describió su sentir Elías, un exprisionero de una cárcel de máxima seguridad: «Había roto […] promesas; la promesa de mi propio futuro, la de lo que podía llegar a ser».

Fortalecido por la gracia

Durante la Guerra Civil Norteamericana, la pena por desertar era la muerte. Pero los ejércitos de la Unión raras veces ejecutaban a alguien, porque su comandante en jefe, Abraham Lincoln, perdonaba a casi todos. Esto enfurecía al Secretario de Guerra, quien creía que eso solo incentivaba la deserción. Pero Lincoln empatizaba con los soldados que cedían ante el miedo en el fragor de la batalla. Y sus soldados lo veneraban por esa empatía. Amaban a su «Padre Abraham», y querían servirlo más y mejor.

No somos Dios

En Mero cristianismo, C. S. Lewis recomendó hacernos algunas preguntas para averiguar si somos orgullosos: «¿Cuánto me disgusta que los demás me desdeñen, que no me tomen en cuenta, […] se crean superiores a mí o alardeen?». Lewis consideraba que el orgullo era un vicio de «suprema maldad» y la principal causa de desgracia en los hogares y las naciones. Lo llamó un «cáncer espiritual» que devora la posibilidad de tener amor, satisfacción e, incluso, sentido común.

Acuérdate de cantar

Nancy Gustafson, una cantante de ópera retirada, quedó devastada cuando visitó a su madre y la vio deteriorarse por demencia senil. Apenas la conocía y casi no hablaba. Después de visitarla varias veces, Nancy tuvo una idea: comenzó a cantarle. Los ojos de su madre se encendieron y empezó a cantar también… ¡durante 20 minutos! Luego, sonriendo y en broma, la mamá le dijo que eran «¡La familia de cantantes Gustafson!». Algunos terapistas sostienen que la música —y los «himnos tradicionales»— tiene poder para evocar recuerdos perdidos, levantar el ánimo, reducir caídas y disminuir la necesidad de sedantes.

Soluciones desesperadas

A finales del siglo xvii, Guillermo de Orange inundó intencionalmente gran parte de su nación. El monarca holandés recurrió a tan drástica medida en un intento de expulsar a los invasores españoles. No funcionó, y una vasta franja de excelentes tierras se perdió en el mar. Suele decirse: «Momentos desesperantes atraen medidas desesperadas».

Pensar distinto

Un verano, durante la universidad, pasé bastante tiempo en Venezuela. La comida era espectacular; la gente, encantadora; y el clima y la hospitalidad, maravillosos. Sin embargo, a los dos días, me di cuenta de que mis nuevos amigos no administraban el tiempo como yo. Si planeábamos almorzar a las 12, eso significaba entre las 12 y la 1 de la tarde. Lo mismo para las reuniones o los viajes: los horarios eran aproximados, sin puntualidad. Descubrí que mi idea de «estar a horario» era una cuestión netamente cultural.

El vivo retrato

Durante una salida, nos encontramos con una mujer que conocía a la familia de mi esposo desde que él era niño. Miró primero a Alan y después a nuestro hijo Xavier, y dijo: «Es el vivo retrato de su papá. Esos ojos, esa sonrisa. Sip. Igual a él». Mientras disfrutaba de reconocer semejante parecido entre padre e hijo, incluso observó similitudes en sus personalidades. De todos modos, aunque son parecidos, mi hijo no refleja exactamente a su padre.

Enviar un SOS

Cuando su choza en una región montañosa de Alaska se incendió, el colono se quedó sin un refugio apropiado y con pocas provisiones en el estado más frío de Estados Unidos, en medio de un invierno helado. Tres semanas después, fue rescatado cuando un avión pasó y vio un gran SOS que el hombre había grabado en la nieve y ennegrecido con hollín.

Algo nuevo

La agricultura es difícil donde no hay agua dulce. Para resolver este problema, la compañía Seawater Greenhouse creó en Somalilandia, África, y en otros países con climas similares, algo nuevo: «invernaderos de agua marina», que usan la energía solar para salpicar el agua salada sobre paredes de cartón corrugado. Al deslizarse por los paneles, la sal se desprende. Gran parte del agua dulce restante se evapora dentro de la estructura, lo que la convierte en un lugar húmedo donde pueden crecer semillas de frutos y vegetales.