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Articles by Monica La Rose

Promesas inimaginables

En nuestros mayores fracasos, puede ser fácil creer que es demasiado tarde para nosotros; que hemos perdido la última oportunidad de tener una vida digna y con propósito. Así describió su sentir Elías, un exprisionero de una cárcel de máxima seguridad: «Había roto […] promesas; la promesa de mi propio futuro, la de lo que podía llegar a ser».

Un futuro con perdón

En 1994, cuando Sudáfrica pasó del apartheid a la democracia, enfrentó la difícil cuestión de cómo tratar los crímenes cometidos durante la segregación racial. Los líderes del país no podían ignorar el pasado, pero imponer castigos duros a los culpables podría profundizar las heridas de la nación. Desmond Tutu, el primer arzobispo anglicano negro de Sudáfrica, explicó en su libro Sin perdón no hay futuro: «Cualquier iniciativa que promoviese la retribución podría haber dejado una Sudáfrica repleta de justicia y cenizas». Al establecer la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, la nueva democracia escogió el difícil sendero de seguir la verdad, la justicia y la misericordia. Solo así, el país podría comenzar a sanarse.

¿He aquí dragones?

Se dice que en los extremos de los mapas medievales, quienes los elaboraban indicaban los límites del mundo conocido en aquel tiempo con las palabras «He aquí dragones», colocando a menudo ilustraciones de las aterradoras bestias que, supuestamente, andaban por allí.

No hay mucha evidencia de que los cartógrafos medievales hayan escrito esas palabras, pero me gusta pensar que fue…

No alimentes a los trolls

¿Has oído la expresión: «No alimentes a los trolls»? «Trolls» se refiere a un nuevo problema en el mundo digital actual: usuarios en línea que publican de forma repetida comentarios intencionalmente provocativos e hirientes sobre noticias o temas de debate en las redes sociales. Ignorar esos comentarios —en lugar de alimentarlos— les dificulta desviar una conversación.

¡Tienes que relajarte!

«Debes relajarte», ordena secamente un doctor en la película de Disney Bernardo y Bianca en Cangurolandia, intentando curar al lesionado albatros Wilbur, un paciente reacio. «¿Relajarme? ¡Estoy relajado! —responde con sarcasmo el claramente no relajado Wilbur, casi muerto de miedo— Si estuviera más relajado, ¡estaría muerto!».

Precioso

«Mi precioso…». Tras su primera aparición en la trilogía de Tolkien, El Señor de los anillos, la imagen de Gollum, la demacrada criatura obsesionada con el «precioso anillo del poder» se ha convertido hoy en un ícono… de la codicia, la obsesión, e incluso de la locura.

Amor y paz


Siempre me asombra cómo la paz —esa paz poderosa e inexplicable (Filipenses 4:7)— puede llenar nuestro corazón aun en el dolor más profundo. Hace poco, lo experimenté en el funeral de mi padre. Mientras muchos conocidos pasaban a dar su pésame, me ayudó ver a una buena amiga de la escuela secundaria. Sin decir nada, me abrazó fuerte. Su empatía silenciosa me inundó con el primer sentimiento de paz aquel día triste y difícil, y me recordó que no estaba sola.


Una canción en la noche


La vida de mi padre se caracterizó por los anhelos. Anhelaba sanarse, aunque el Parkinson deterioraba cada vez más su mente y su cuerpo. Anhelaba paz, aunque lo atormentaba una profunda depresión. Anhelaba sentirse amado y cuidado, pero solía sentirse totalmente solo.


Cosas terribles y maravillosas

El miedo puede paralizarnos. Conocemos todas las razones para tener miedo; todo lo que nos lastimó en el pasado y que podría fácilmente volver a hacerlo. Entonces, a veces, quedamos estancados, sin poder retroceder ni avanzar. No puedo. No soy lo suficientemente inteligente, fuerte ni valiente para volver a soportar que me lastimen.

Para nuestros amigos

En la novela de Emily Brontë, Cumbres Borrascosas, a un cascarrabias que suele citar la Biblia para criticar a los demás se lo describe de manera memorable como «el fariseo más aburrido y santurrón que jamás haya escudriñado una Biblia de arriba abajo con el único fin de acaparar [aplicar] todas las promesas para sí y arrojar sobre sus semejantes todas las maldiciones».