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Articles by Monica La Rose

¿He aquí dragones?

Se dice que en los extremos de los mapas medievales, quienes los elaboraban indicaban los límites del mundo conocido en aquel tiempo con las palabras «He aquí dragones», colocando a menudo ilustraciones de las aterradoras bestias que, supuestamente, andaban por allí.

No hay mucha evidencia de que los cartógrafos medievales hayan escrito esas palabras, pero me gusta pensar que fue…

No alimentes a los trolls

¿Has oído la expresión: «No alimentes a los trolls»? «Trolls» se refiere a un nuevo problema en el mundo digital actual: usuarios en línea que publican de forma repetida comentarios intencionalmente provocativos e hirientes sobre noticias o temas de debate en las redes sociales. Ignorar esos comentarios —en lugar de alimentarlos— les dificulta desviar una conversación.

¡Tienes que relajarte!

«Debes relajarte», ordena secamente un doctor en la película de Disney Bernardo y Bianca en Cangurolandia, intentando curar al lesionado albatros Wilbur, un paciente reacio. «¿Relajarme? ¡Estoy relajado! —responde con sarcasmo el claramente no relajado Wilbur, casi muerto de miedo— Si estuviera más relajado, ¡estaría muerto!».

Precioso

«Mi precioso…». Tras su primera aparición en la trilogía de Tolkien, El Señor de los anillos, la imagen de Gollum, la demacrada criatura obsesionada con el «precioso anillo del poder» se ha convertido hoy en un ícono… de la codicia, la obsesión, e incluso de la locura.

Amor y paz


Siempre me asombra cómo la paz —esa paz poderosa e inexplicable (Filipenses 4:7)— puede llenar nuestro corazón aun en el dolor más profundo. Hace poco, lo experimenté en el funeral de mi padre. Mientras muchos conocidos pasaban a dar su pésame, me ayudó ver a una buena amiga de la escuela secundaria. Sin decir nada, me abrazó fuerte. Su empatía silenciosa me inundó con el primer sentimiento de paz aquel día triste y difícil, y me recordó que no estaba sola.


Una canción en la noche


La vida de mi padre se caracterizó por los anhelos. Anhelaba sanarse, aunque el Parkinson deterioraba cada vez más su mente y su cuerpo. Anhelaba paz, aunque lo atormentaba una profunda depresión. Anhelaba sentirse amado y cuidado, pero solía sentirse totalmente solo.


Cosas terribles y maravillosas

El miedo puede paralizarnos. Conocemos todas las razones para tener miedo; todo lo que nos lastimó en el pasado y que podría fácilmente volver a hacerlo. Entonces, a veces, quedamos estancados, sin poder retroceder ni avanzar. No puedo. No soy lo suficientemente inteligente, fuerte ni valiente para volver a soportar que me lastimen.

Para nuestros amigos

En la novela de Emily Brontë, Cumbres Borrascosas, a un cascarrabias que suele citar la Biblia para criticar a los demás se lo describe de manera memorable como «el fariseo más aburrido y santurrón que jamás haya escudriñado una Biblia de arriba abajo con el único fin de acaparar [aplicar] todas las promesas para sí y arrojar sobre sus semejantes todas las maldiciones».

Fuente de sanidad

Siempre me han gustado las tormentas fuertes. De niños, cada vez que había un temporal increíble —con truenos y lluvia a raudales—, mis hermanos y yo como locos alrededor de casa, deslizándonos y resbalando por todos lados. Cuando llegaba la hora de entrar, estábamos hechos una sopa. Era una experiencia maravillosa; una mezcla de diversión y miedo.

Imperfección perfecta

Un profesor mío en la universidad, al ver mi indecisión, producto de mi perfeccionismo, me dio un consejo sabio: «No dejes que lo perfecto sea enemigo de lo bueno». Es decir, que luchar por un desempeño perfecto puede evitar los riesgos necesarios para poder crecer. Aceptar que mi trabajo sería siempre imperfecto me daría libertad para seguir creciendo.