Cuándo sacrificarse
Cuando la crisis de COVID-19 recién comenzaba, la preocupación de una periodista me sacudió. Se preguntaba si estaríamos dispuestos a aislarnos y cambiar nuestros hábitos de trabajo, viajes y compras para que otros no se enfermaran. «No se trata solo de recursos clínicos —escribió—, sino de nuestra disposición a sacrificarnos por otros». De repente, la necesidad de virtudes fue noticia de primera plana.
Un tiempo para hablar
Durante 30 años, una mujer afroamericana trabajó para un gran ministerio global. Sin embargo, cuando procuraba hablar con sus colegas sobre la injusticia racial, nadie decía nada. Por fin, en 2020, cuando los debates sobre el racismo se extendieron por el mundo, sus amigos del ministerio «comenzaron a hablar abiertamente». Con sentimientos encontrados, estaba agradecida de que comenzaran los debates, pero se preguntaba por qué les había llevado tanto tiempo a sus colegas hablar.
Discernimiento de parte del Espíritu
Mientras el soldado francés cavaba en la arena del desierto, reforzando las defensas del campamento de su ejército, no tenía idea de que haría un descubrimiento trascendental. Al mover otra palada de arena, vio una piedra… pero no era cualquier piedra, era la piedra de Rosetta, que contenía leyes y gestiones del rey Ptolomeo V, escritas en tres idiomas. Esa piedra (ahora en el Museo Británico) sería uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo xix, que ayudaría a revelar los misterios de los antiguos jeroglíficos egipcios.
Vivir bien
Funerales gratis para vivos. Esto ofrece un establecimiento en Corea del Sur. Desde que abrió, en 2012, más de 25.000 personas han participado en masivos «funerales de personas vivas», con la esperanza de mejorar su vida al considerar su muerte. Los oficiantes dicen: «El propósito de las ceremonias de muertes simuladas es dar a los participantes un verdadero sentido de la vida, inspirar gratitud, y ayudar a perdonar y reconectarse con familiares y amigos».
Los planes de Dios para ti
Durante seis años, Ángela trató de volverse la «esposa perfecta del pastor», imitando a su amada suegra (también esposa de pastor). Pensó que, en ese papel, no podría ser también escritora y pintora; y al reprimir su creatividad, se deprimió y pensó en suicidarse. Solo la ayuda de un pastor vecino la sacó de la oscuridad tras orar con ella y asignarle que escribiera durante dos horas cada mañana. Esto despertó lo que ella denominó «órdenes selladas»: el llamamiento que Dios le había hecho. Escribió: «Para ser real y plenamente yo […], cada caudal de creatividad que Dios me había dado tuvo que encontrar su canal».
Una guía de vida para principiantes
Después de la muerte repentina de mi madre, me sentí motivado a comenzar un blog. Quería escribir cosas que inspiraran a la gente a usar sus minutos en la tierra para generar momentos de vida significativos. Entonces, busqué una guía para principiantes. Aprendí qué plataforma usar y cómo elegir títulos y elaborar publicaciones atrayentes. En 2016, nació mi blog.
Palabras que permanecen
A comienzos del siglo xix, Thomas Carlyle le dio un manuscrito al filósofo John Stuart Mill para que lo revisara. Accidental o intencionalmente, el manuscrito cayó al fuego… la única copia de Carlyle. Sin inmutarse, se puso a trabajar para reescribir los capítulos perdidos. Las llamas no pudieron detener la historia, que permanecía intacta en su mente. De esa gran pérdida, produjo su monumental obra La revolución francesa.
El mejor maestro
«¡No entiendo!», dijo mi hija mientras arrojaba el lápiz contra el escritorio. Trataba de resolver una tarea de matemáticas, y yo acababa de comenzar mi «trabajo» como mamá y maestra en casa. Teníamos un problema. No podía recordar lo que había aprendido hacía 35 años ni enseñarle algo que no sabía. Entonces, vimos a un maestro en línea que explicaba el tema.
A la mesa del Rey
«Va a vivir —dijo el veterinario—, pero hay que amputarle la pierna». Al perro callejero que llevó mi amiga lo había atropellado un auto. El veterinario le preguntó si era la dueña, porque el precio de la cirugía sería elevado y el animal necesitaría cuidados para recuperarse. «Ahora lo soy», contestó. Su bondad le dio a ese perro un futuro en un hogar amoroso.
Por el bien de los demás
Durante la pandemia de COVID-19, muchos en Singapur se quedaron en su casa para no contagiarse, pero yo seguí yendo a nadar, creyendo que era seguro. Pero mi esposa temía que me contagiara en una piscina pública y le pasara el virus a mi suegra, la cual, por su edad, era más vulnerable. «¿No podrías dejar de nadar por un tiempo, por mi bien?», preguntó.