Rescatado de enemigos poderosos
En 2010, George Vujnovich recibió la estrella de bronce por organizar uno de los esfuerzos de rescate más grandes de la Segunda Guerra Mundial. Hijo de inmigrantes serbios a Estados Unidos, se había alistado en el ejército de Estados Unidos. Cuando llegó la noticia de que pilotos estadounidenses derribados estaban siendo protegidos por rebeldes en Yugoslavia, Vujnovich regresó a la tierra de su familia para buscarlos. Los dividió en pequeños grupos y les enseñó a mezclarse con los serbios. Después, fue llevándolos a aviones que esperaban en una pista de aterrizaje en medio del bosque. Así rescató a 512 hombres eufóricos.
Millones de millones
Nos reunimos para nuestra reunión del domingo con gozo y expectativa. Aunque guardábamos distancia por la pandemia del coronavirus, agradecimos la oportunidad de celebrar la boda de Gavin y Tijana. Se transmitió el servicio a amigos y familiares en todo el mundo. Este enfoque creativo nos ayudó a superar las restricciones mientras nos regocijábamos en el pacto matrimonial. El Espíritu de Dios no unió y nos llenó de gozo.
Permanecer juntos
La Iglesia Bautista Dewberry se dividió en la década de 1800 por una pata de pollo. Hay varias versiones de la historia, pero el relato de un miembro actual es que dos hombres se pelearon por la última pata de pollo en una comida de la iglesia. Los hombres se enfurecieron tanto que uno se mudó a un par de kilómetros y abrió la Segunda Iglesia Bautista Dewberry. Gracias a Dios, las iglesias resolvieron sus diferencias y todos están de acuerdo en que la razón de la separación fue ridícula.
El nombre perfecto
Un día caluroso de verano, mi esposa dio a luz a nuestro segundo hijo. Sin embargo, nos costó elegir un nombre. Durante tres días, fue sencillamente «Bebé Williams», hasta que, por fin, se llamó Micah.
Dador alegre
Nicolás, que nació en el siglo iii, no tenía idea de que, siglos después de su muerte, se lo conocería como Santa Claus. Era solo un hombre que amaba a Dios y se interesaba por las personas, y lo conocían por su generosidad y sus buenas obras. Cuenta la historia que, cuando se enteró de que una familia estaba pasando una gran necesidad financiera, Nicolás fue a su casa de noche y arrojó una bolsa de oro por una ventana abierta, la cual cayó sobre un zapato o un calcetín que se calentaba junto a la chimenea.
Ilustrar las Escrituras
Los azulejos decorativos azules y blancos que suelen encontrarse en las casas holandesas representan escenas familiares de los Países Bajos: paisajes hermosos, molinos pintorescos, y personas trabajando y jugando.
La generación de ahora
«Nunca confíes en nadie que tenga más de 30 años de edad», dijo el joven ecologista Jack Weinberg, en 1964. Su comentario estereotipó a toda una generación, algo que Weinberg terminó lamentando. Al mirar atrás, declaró: «Algo que dije sin pensar […] se malinterpretó».
Verdadera identidad
Mientras mi amiga miraba las fotos que le había tomado, señalaba los rasgos físicos que consideraba imperfecciones. Le pedí que mirara más de cerca. «Veo a una hija hermosa y amada del Rey de reyes —observé—. Veo a alguien que ama a Dios y a otros, cuya bondad, generosidad y fidelidad han marcado una diferencia en muchas vidas». Cuando noté que se le llenaban los ojos de lágrimas, exclamé: «¡Creo que necesitas una tiara!». Más tarde, elegimos la corona perfecta para mi amiga, para que jamás olvidara su verdadera identidad.
Celebrar la diversidad
En la ceremonia de graduación en una escuela secundaria, 608 estudiantes se preparaban para recibir su diploma. El director les pidió que se pusieran de pie cuando escucharan el país donde habían nacido: Afganistán, Bolivia, Bosnia… Siguió hasta nombrar sesenta países, y hasta que todos los alumnos se pusieron de pie, festejando. Sesenta países; una sola escuela.
Necesitamos la comunidad de la iglesia
Crecí como el primogénito de un pastor de una Iglesia Bautista del Sur. Todos los domingos, la expectativa era clara: tenía que estar en la iglesia. ¿Alguna excepción? Tal vez si tenía mucha fiebre. Pero la verdad es que me encantaba ir, y hasta fui algunas veces con fiebre. Sin embargo, el mundo ha cambiado, y la gente no va a la iglesia como antes. Por supuesto, la pregunta rápida es: ¿por qué? Hay muchas respuestas. La autora Kathleen Norris aporta una respuesta que recibió de un pastor a la pregunta: «¿Por qué vamos a la iglesia?». Le dijo: «Vamos a la iglesia por las demás personas. Alguien tal vez te necesite allí».